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  • ¡Clic!: Guadalupe Vergara

  • Gaudí falleció hace 90 años, tres días después de haber sido atropellado

Guadalupe Vergara

 

Por un tranvía en la calle de Las Cortes en Barcelona, murió Antonio Gaudí cuando se dirigía a la iglesia de San Felipe Neri a visitar a su confesor, iba sin documentos y por su aspecto descuidado lo confundieron con mendigo transeúntes y conductores. No se percataron que ese anciano caído en la intersección de las calles Gran Vía, de Las Cortes y Bailén era el creador de la Sagrada Familia, Casa Batlló o el Parque Gûell. Fue un guardia civil quien obligó a un conductor a trasladar al herido y no lo abandonó hasta que los servicios se hicieron cargo, según consta en el Diario ABC. Hasta el día siguiente no se conoció la importancia de las lesiones, costillas rotas, contusión en la pierna derecha y grave hemorragia interna Hospital de la Santa Cruz. Como lo relata hoy con más datos el mismo diario y reproduce las fotos de hace 90 años.

– Antonio Gaudí figura polifacética,
un creador

Que fue mucho más que un arquitecto. Es atemporal, lo es por que el artista se inspiró en la naturaleza, que nunca pasa de moda. Además, su obra no solo atrae a los expertos en arte. Los niños son quienes mejor captan la belleza de los edificios. Una ingenuidad casi infantil. Con su poderosa imaginación, con una tenacidad sin fin y con un gran espíritu franciscano, repleto de espiritualidad, pudo construir unos pocos edificios exultantes de belleza que ataren, no solo a los estudiosos del arte, sino también a los profanos en arquitectura y, muy especialmente a los niños que ven a la obra de Gaudi con los ojos rebosantes de inocencia.

– La Sagrada Familia, símbolo de Barcelona

La Catedral de Sagrada Familia consagró a Gaudí como creyente, durante los primeros años de su carrera, hacia el año 1870 aproximadamente. Antonio Gaudi decidió, junto con dos amigos, reformar el Monasterio de Santa María de Poblet. Entre los tres redactaron una extensa memoria sobre el plan de restauración y programaron un estudio económico para la financiación de la obra. Antonio Gaudi trabajó desde 1883 hasta 1926 en la Sagrada Familia. A pesar de que no terminó el templo, dejó acabada la maqueta original y explicó claramente la simbología de los elementos. Con todo no fijó las técnicas constructivas. Esta obra monumental por donde se vea, estará terminada dentro de muchos años y se trabaja en ella cada día. Ahora está terminada la obra de la fachada de la pasión, ya se admira completa la fachada del Nacimiento y se termina la de la Gloria.

-La Sagrada Familia en
palabras de Gaudí:

“El Dueño de esta obra no tiene prisa. El templo de la Sagrada Familia es un templo expiatorio. Esto quiere decir que ha de nutrirse de sacrificios; si no se pudiese nutrir de ellos, sería una obra reprochable y no se terminaría…”. La palabra expiatorio es la que subleva a los sectarios. El sacrificio es necesario para el éxito de las obras, incluso de las que son lentas. El templo crece poco a poco, pero esto ha pasado siempre y en todas las cosas que han de tener larga vida. Los robles centenarios tardan años y años en hacerse grandes. Hubo un tiempo en que los canónigos de la catedral de Reims, la catedral gótica más bella, tuvieron que recorrer toda Europa mendigando para continuar las obras, La obra de la Sagrada Familia va lentamente, porque el dueño de esta obra no tiene prisa. En la Sagrada Familia todo es providencial.

-Una figura aislada justo en medio del movimiento
modernista

Empujado por los artistas y escritores del Renacimiento, aparece la figura aislada e impaciente de Antonio Gaudí. Su arquitectura consta solo de una veintena de edificios, pero tres de ellos fueron los primeros del Estado Español es ser declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, mientras que 17 eran Monumento Histórico Artístico desde 1969. Parece extraño que un arquitecto que nunca quiso publicidad de su obra, que vivió al margen de sus corrientes artísticas coetáneas y que prescindió de las opiniones de los críticos, mantenga, más de tres cuartos de siglo después de su muerte, ese vigor de carácter, ciertamente mundial. La obra maestra, genial, diferente y atemporal, porque la naturaleza, la gran maestra de Gaudí, no ha pasado nunca de moda, como no pasa de moda ni cansa la contemplación de la obra gaudiana… Nos veremos más tarde… que el cielo los
juzgue…