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  • Acordanza: Tere Ponce De León

Tere Ponce

El pasado 15 de junio fue un día de primavera espléndido: las llamaradas fucsias de
las buganvillas estaban en todo su esplendor, el verde de los prados de Club de Golf Chapultepec resplandecían al calor de un sol brillante sin nubes. Ese día las Azaleas -esa asociación civil formada hace 35 años con el fin de practicar la horticultura, el arreglo floral y cuidar la ecología y el medio ambiente de nuestra ciudad-, tuvo su última sesión antes del receso de rigor por las inminentes vacaciones de verano que se acercan… En esta ocasión el conferenciante invitado no fue un experto horticultor y ambientalista, ni un diseñador floral, fue un filósofo. Su nombre, el doctor Marco Antonio Camacho Crispín, un hombre joven, de voz modulada, convincente, quien habló a las presentes -22 socias- de un tema que parece olvidado en estos tiempos violentos que corren, donde día a día se conculca: la dignidad de la persona humana… A la luz de los desplazados de la guerra, la fractura de las familias, el hedonismo, la economía de mercado, el individualismo, del crimen organizado, de los asesinatos y descuartizamientos cotidianos, de la pobreza extrema, de la trata de personas, se me hizo extraño que un hombre joven, inteligente, sociólogo de profesión, doctor en filosofía, hablara del significado de la dignidad humana y reflexionara con nosotras sobre cómo la vida presente ganó al pensamiento, y cómo los hechos de hoy exigen un compromiso mayor de comprensión para saber por qué se ha perdido en la sociedad contemporánea el sentido de la dignidad de la persona humana… Haciendo historia, el doctor Camacho Crispín se refirió a la Edad Media, época donde el centro fundamental de la sociedad se basaba en la familia, y donde las personas tenían un claro sentido de pertenencia. Saltó después al siglo XIV cuando se iniciaron los burgos, las villas y las ciudades y las personas emigraron del campo a la ciudad, sobre todo a los centros comerciales. La relación social cambia en este época, el sentido de pertenencia se desplaza de la familia hacia los negocios… Entonces lo que cuenta en las personas es su honor, su honorabilidad, esa cualidad moral que se expresa por el cumplimiento de la palabra empeñada, por el sentido de la propia dignidad. Empeñar la palabra -palabra de honor- era poner como aval la propia dignidad, el propio honor como el valor más importante en las relaciones sociales… (Mientras hablaba el doctor Camacho, recordé cómo el teatro de Lope de Vega gira en torno al honor como valor esencial de sus personajes)… A partir de la revolución industrial, (siglo XVII a la época actual) se acabó el sentido de pertenencia y el honor personal, porque lo que se valora son las habilidades… Eres un buen mecánico, entonces con eso basta… No importa de dónde provengas, cuál sea tu historia, si eres o no honorable. Lo que me interesa es que hagas bien lo que sabes hacer… Aparece la doble moral entonces, al hacer una dicotomía entre lo público y lo privado… Desde el siglo XVI se empieza a elaborar el concepto de apariencia, donde se aprecia al individuo no por el que es, sino por cómo luce… Se conjuga un nuevo orden y aparece un nuevo concepto: lo “cortés”, lo que se estila en la “corte” del rey o del gobernante, donde se aceptan a aquellos que saben vestir bien, tener buenos modales y saben hablar, expresarse no sólo con corrección sino “exquisitamente”… Los siglos XIX y XX, época de revoluciones tecnológicas sin precedentes, las sociedades industrializadas dejaron de ver al ser humano como una persona y comenzaron a verlo como un instrumento de utilitario, un objeto de uso… (Mientras un obrero me sirva para remachar clavos en mi fábrica tiene trabajo, en el momento en que enferme o deje de serme útil, lo desecho)… Y así los ancianos, los discapacitados, los trastornados por las guerras fueron relegados del campo social… Se inventan entonces los asilos y aparece la cultura del descarte, del úsese y tírese, de la fecha de caducidad (a los 40 años las personas ya no encuentran trabajo productivo)… En siglo XIX nos encapsularon en el individualismo y el egoísmo. Es cuando aparece la idea del dinero por encima de cualquier valor, del “tiempo es dinero” , y, a la pregunta de “¿Y tú qué haces?” la respuesta que horroriza es “nada”, o me dedico a escribir (sinónimo de no hacer nada), o me dedico a pensar (otro sinónimo de no hacer nada). En las actividades productivas no se valora las carreras humanísticas sino las que fomentan la productividad: ingenierías, matemáticas, ciencias administrativas, economía, contaduría, etc. En el siglo XX y lo que va del XXI, a las personas se le imponen modelos de conducta, modelo de éxito , modelo de belleza -lo que provoca frustración y perturbaciones de la conducta como la anorexia y la bulimia… Todo esto busca degradar a la persona humana, anular su dignidad con el arma más paralizante que hay: el miedo . Éste sentimiento influye para que la persona no pueda desarrollar un proyecto de vida plena, pues paraliza el espíritu humano… Y la raíz de esta parálisis es el olvido de Dios al olvidar la misión trascendente de nuestra realidad… El doctor Camacho definió el concepto de persona. Dijo: es el proyecto humano de realización y este proyecto comienza en el seno de la familia, pues el cimiento fundamental de toda persona es el amor de sus padres. Ser persona es un desafío, una persona vive una dimensión social… Hay que renunciar al egoísmo con el compromiso… Tener conciencia de nuestra propia dignidad como personas mejorando al mundo en nosotros mismos para ser custodios del ser y luz del mundo”… En la comida celebramos a la presidenta del Azalea Licha Pandal, a Rosita Cosío de Guerra, a Tere Hurtado Ponce, Irma Dubost de Chávez, María Eugenia García Bringas, María Emilia – la Toto Morales de González, Marina Ruiz Maza de Díez, Marichy Losada de Valverde, Norma Aboumrad de Hajj, La Chata Agundis, Mache Ramos Cárdenas de Artigas, Blanca González de Estrada, Tere García Moreno de Milanés; Maureen Green de Phillips, Winnie Pinsón, Lupita Ramos Cárdenas, Alicia Albornoz de Salazar, Lorenza Autrey de Ziebe y Zita Luz Autrey de Toca…