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  • Recopilaciones: Carlos Durón García

Carlos Durón García

El Templo Mayor y el espacio físico donde se ubicaba, conocido como Recinto del Templo Mayor fueron el centro absoluto de la vida religiosa mexica, esto es, la de los aztecas de México-Tenochtitlán. En el Recinto del Templo Mayor confluían los aspectos más importantes de la vida política, religiosa su mitología y económica de los mexicas, aquí tenían lugar desde las fiestas que el tonalpohualli marcaba hasta la entronización de tlatoanis y funerales de viejos gobernantes. La construcción del templo principal de este recinto se realizó en siete etapas y alcanzó una altura aproximada de 45 metros. El Templo Mayor fue el centro simbólico de la gran red tributaria del Imperio Mexica, un lugar en donde se reunían las ofrendas sagradas y depósitos funerarios; un adoratorio a las deidades de la guerra y la lluvia; un símbolo de los logros de los aztecas ante sus enemigos. Los templos gemelos coronan la base piramidal reflejan la antigua y persistente visión cosmológica de una serie de oposiciones coincidentes, entre ellas: cielo / tierra, sequía / lluvia, solsticio de verano / solsticio de invierno y los cultos a los dioses Tláloc – Tlaltecuhtli /Cihuacóatl-Coatlicue Coyolxauhqui. Cada uno de estos templos estaba dedicado a un dios, a Huitzilopochtli del lado derecho (SUR), donde se encuentra el monolito de Coyolxauhqui. El otro templo está dedicado a Tláloc, del lado izquierdo (norte) donde está el ChacMool. Al lado de este se encuentra la piedra de los sacrificios. El Recinto del Templo Mayor era un cuadrado aproximado de 400 metros de lado (160 mil metros cuadrados) que se situaba en el centro de la isla de Tenochtitlán y en él confluían las tres calzadas principales hacia los puntos cardinales: la de Ixtapalapa que iba al Sur y tenía una bifurcación que dirigía a Coyoacán; la de Tacuba que iba al Oeste y la de Tepeyac que dirigía al Norte, una de sus bifurcaciones dirigía a la ciudad de Tlatelolco que sería posteriormente absorbida por Tenochtitlán. En la actualidad, el área que ocupaba recinto ceremonial colindaría hacia el este con la calle de Correo Mayor, al norte con Luis González Obregón, al oeste con la calle de Palma y al sur con el circuito vehicular que divide la Catedral Metropolitana del Zócalo. El Templo Mayor era la mayor estructura de la ciudad, ubicado en el centro ceremonial de la capital del imperio, en lo que fue el islote original de su fundación. En realidad era un templo doble, formado por la típica pirámide trunca, pero de doble escalinata y con un templete anexo en cada esquina frontal de su base, que tenía unos 60 metros de alto, y en su cima los dos templos, dedicado uno al culto de Tláloc, dios de la lluvia (al norte, con pintura azul), y el otro a Huitzilopochtli, dios de la guerra (al sur, con pintura roja). Como otros muchos templos dedicados a Ehécatl, que era el dios del viento y se consideraba una de las formas de la Serpiente emplumada Quetzalcóatl, tiene una estructura circular orientada hacia el templo mayor con una posible altura de hasta 32 metros de alto que data de 1486-1502 ubicado entre la calle de Guatemala, atrás de la Catedral Metropolitana. La planta de su plataforma consiste en un círculo que tiene adosado al frente un rectángulo, mientras que la planta del propio templo era circular con alrededor de 14 metros de diámetro y cerrado con un techo cónico coronada con almenas. Durante la época novohispana y posterior, con base en las crónicas y los testimonios documentales, se especulaba la probable ubicación del principal recinto de los mexicas. Alfredo Chavero había propuesto en el siglo XIX la ubicación del mismo en el cruce de las principales avenidas de la antigua urbe. Las primeras excavaciones de la zona aledaña al Templo Mayor fueron realizadas por Manuel Gamio en 1914 tras la demolición de un edificio en Seminario y Santa Teresa (hoy República de Guatemala).Gamio descubrió parte de la esquina suroeste de la Etapa III, quedando confirmada la ubicación del principal recinto ceremonial mexica. La zona arqueológica fue descubierta el 21 de febrero de 1978, por un grupo de trabajadores de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, dirigidos por el Ing. Felipe Curcó Bellet, que realizaban trabajos de excavación con la finalidad de colocar cableado subterráneo. Al bajar el nivel del piso uno de los trabajadores golpeó una piedra circular con relieves. Inmediatamente se comunicó con el Ing. Curcó, quien a su vez se contactó con Eduardo Matos Moctezuma al INAH.