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Sonámbulos

  • Entre Piernas y Telones : Hugo Hernández

HUGO HERNÁNDEZ
Sobre el escenario, ella se mueve lenta y cuidadosamente. Es obvio que tiene lastimado un tobillo, una venda es visible; sin embargo, cumple con su compromiso escénico. Como reza la tradición: “La función tiene que continuar”.

Se trata de Monica Dionne, quien los lunes y martes en el espacio de La Teatrería forma parte de la obra
Sonámbulos.

Me toca verla el lunes, le falta aún la función del día siguiente. Luego podrá descansar, pienso. ¡Pues no!

Los miércoles Monica está en Parásitos, otra puesta en escena en la que comparte créditos con Regina Blandón y Alberto Guerra. Allá por los rumbos del Helénico.

Sin embargo, el jueves si podrá descansar para reponerse de su pie, pues entre viernes, sábado y domingo tendrá que ofrecer cinco funciones de Sánchez Huerta, en el teatro Milán.

Mónica es, en palabras de Aristóteles, un verdadero ‘animal escénico’. Vive permanentemente en el teatro, pues cuando no está en funciones, está ensayando o planeando algo más.
HABLEMOS HOY DE SONÁMBULOS

Según el Diccionario de la Real Academia de la lengua española, sonámbulo es aquella persona “que mientras está dormida tiene cierta aptitud para ejecutar algunas funciones correspondientes a la vida de relación exterior, como las de levantarse, andar y hablar”.

¿Puede una familia entera vivir sumida en el sonambulismo?

La trama de Sonámbulos, escrita y dirigida por Reynolds Robledo, responde a esta interrogante.

Una familia como cualquier otra, padre, madre, hija e hijo, viven en la normalidad más absoluta hasta que una tragedia los sorprende e impacta de tal manera, que parece que el tiempo, y todo, se detuvieran para ellos.

Siguen viviendo, sí, pero de manera automática, sumidos en la inercia, sin más aspiraciones que esperar que llegue la noche y luego el día siguiente, y así hasta el infinito.

Como sonámbulos, deambulan por la vida sin querer tocarla, porque ya les ha pegado demasiado y no quieren arriesgarse a otro dolor; sin embargo, como siempre sucede, llega un nuevo evento que vuelve a traer al presente lo que parecía empezaba a quedar en el pasado.

Interesante la relación que establece Robledo en sus personajes, y más interesante aún la forma en que lo lleva a escena, apoyado en la muy funcional escenografía de Ingrid Sac, y reforzada por una hermosa música compuesta por Juan Manuel Torreblanca.

El elenco estupendo. Además de Mónica están Hernán Mendoza y Paloma Woolrich, excelentes como siempre; Ana González Bello, mejor en cada trabajo y bien por el joven Pablo de la Rosa, en un personaje nada fácil.

Dice la sabiduría popular que no hay que despertar abruptamente a los sonámbulos, pues de hacerlo pueden ocurrir trágicas consecuencias. Aquí, sucede un hecho que cimbra una vez más   a esta familia… ¿qué sucederá con ellos?

Cabe anotar que lo que sucede a esta familia sucede, desafortunadamente, a cada vez más familias en nuestro país, sumido en una violencia tal grave, que muchas prefieren vivir sonámbulas, para intentar no darse cuenta de lo que sucede alrededor.

Sonámbulos se presenta lunes y martes a las 20:30 horas en La teatrería, en pleno corazón de la colonia Roma.