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Retirar fierros de la lumbre |Numerados

  • Camilo Kawage

Camilo Kawage Vera

1.- “Nunca tantos le debieron tanto a tan pocos”, una de las egregias frases de Churchill a la que se puede atribuir todo el abanico de significados, resuena a menudo estos días cuando se piensa en Oaxaca y Chiapas, si bien en sentido opuesto al que la dirigió el estadista cuando exaltaba las hazañas libertadoras de la Real Fuerza Aérea. Aquel teatro de batalla en que las tropas británicas blandían las hélices de su poderío contra el dominio nazi, a sacrificio de sus vidas por la gloria de sus pares, en nuestro caso es el cierre de caminos, el estrangulamiento de poblaciones, el desabasto de básicos en aras de abrogar la Reforma Educativa el motivo por el que “tantos mexicanos nos sentimos rehenes de tan pocos encapuchados”.

2.- Aquí también han rugido las hélices de nuestra Fuerza Aérea, para llevar comida y enseres a nuestros pares a quienes la CNTE ha impedido les lleguen por tierra, pues los defensores populares han asaltado las carreteras, retenido prisioneros, quemado transportes, sitiado instalaciones estratégicas del enemigo y exigen su rendición incondicional. Los peones de la lucha y de su movimiento popular libertador emancipador y reivindicador son los habitantes de esos estados que ellos mismos han convertido en “los más pobres del país” –con una riqueza que es envidia por cierto de tantas naciones-, despojos de su tiranía, y el enemigo somos el resto de los mexicanos.

3.- Hasta ahí el símil, porque la paradoja no termina. Una vez más como hace diez años en la propia Oaxaca que aún no se recupera del paso de la APPO, la autoridad ha extendido la generosa mano de la conciliación, el diálogo y la sonrisa a unos individuos cuya divisa es la ignorancia de la población y la explotación de sus incapacidades, que ellos fomentan para su negocio. Ya se sabe que financian su violencia contra la comunidad a través de organizaciones sociales que el propio Gobierno sufraga con millonadas. Y entre más les dan, menos transigen.

4.- Se ha agotado el tiempo, ya se sabe: en realidad es un reloj que hace semanas debió haberse desactivado y, sin embargo se dejó correr como si se tratara de personas racionales. Se agotó de igual forma todo recurso atribuible a los derechos humanos porque estos señores los violan todos; los de las poblaciones que ahorcan, los de comerciantes, transportistas, empleados, mujeres y niños aterrorizados; los de comunidades apartadas que llevan siglos enteros de vivir allí sin perturbar a nadie ni ser alterados en sus usos, costumbres y lenguajes. Y los de las ciudades y puertos de esas entidades que subsisten con dificultades, a ellos no les toca mesa de diálogo de que mofarse.

5.- Se trata de actos que han afectado la paz, la normalidad y la vida de millones de personas, las que trabajan para llevar el sustento a sus familias. Se ha agotado el tiempo del chantaje, la extorsión y la burla al Gobierno, y de ridiculizarlo con la cantaleta de sus derechos humanos. La legitimidad de una autoridad constituida no puede ser arrinconada hasta la humillación sin que ello tenga consecuencias, y no pueden ser tan pocos los que a tantos mexicanos tengan postrados con la amenaza de un incendio siempre a punto de expandirse. No estamos frente al sortilegio de la demagogia; es la paz y la seguridad interna de una nación dueña de su soberanía, y así debe hacerse entender a quienes la quebrantan desde dentro.

6.- La paciencia, la tolerancia y la voluntad de conciliación de parte del Gobierno han sido interpretadas por delincuentes como tibieza y temor. Hora de retirar fierros del anafre.
camilo@kawage.com