imagotipo

  • Recopilaciones: Carlos Durón García

Carlos Durón García

El euro es la moneda única que comparten actualmente 19 Estados miembros de la Unión Europea, que forman la zona del euro. La introducción del euro en 1999 fue un importante paso hacia la integración europea. También constituye uno de sus principales éxitos: aproximadamente 337.5 millones de ciudadanos de la UE lo emplean actualmente como moneda y disfrutan de sus ventajas, que se seguirán extendiendo a medida que otros países de la UE vayan adoptando el euro. Al introducirse el 1 de enero de 1999, el euro se convirtió en la nueva moneda oficial de 11 Estados miembros, sustituyendo a las antiguas monedas nacionales (tales como el marco alemán o el franco francés) en dos etapas. En primer lugar se introdujo como moneda virtual para los pagos no efectuados en efectivo y con fines contables, mientras que las antiguas monedas siguieron empleándose en los pagos en efectivo, siendo consideradas como divisiones del euro. Posteriormente, el 1 de enero de 2002, el euro apareció físicamente, en forma de billetes y monedas. El euro no es la moneda de todos los Estados miembros. Dos países (Dinamarca y el Reino Unido) han optado por la cláusula de “exclusión voluntaria” contemplada en el tratado, que les exime de participar en la zona del euro, mientras que el resto (muchos de los nuevos Estados miembros más Suecia) todavía no cumplen las condiciones para adoptar la moneda única. Una vez que lo hagan, sustituirán su moneda nacional por el euro. La introducción del euro —en primer lugar como moneda contable en 1999 y posteriormente mediante billetes y monedas en 2002— constituye uno de los logros más destacados de la Unión Europea. Los billetes y monedas en euros han entrado ya en la vida cotidiana de los ciudadanos y son una realidad comercial. Tras años de planificación y preparación hasta encontrar un diseño del euro que representase un equilibrio entre atractivo estético, dimensiones prácticas y características de seguridad adecuadas, se llegó a los siete billetes y las ocho monedas que se introdujeron en enero de 2002. Los billetes presentan el mismo diseño en todos los países de la zona del euro, mientras que las monedas tienen un diseño común en una cara y un diseño propio de cada país en la otra. El Banco Central Europeo tiene el derecho exclusivo de autorizar la emisión de billetes en euros por los bancos centrales nacionales de la zona del euro, que comparten la responsabilidad de emitirlos y ponerlos en circulación. Las monedas son emitidas por los Estados miembros de la zona del euro, con unos volúmenes aprobados cada año por el BCE, y su acuñación se encarga a las fábricas de la moneda nacionales. Como cualquier moneda, el euro tiene un nombre y un símbolo: El nombre —el euro— fue elegido por el Consejo Europeo reunido en Madrid en 1995 en el marco de los preparativos de la moneda única. El símbolo del euro (€) se inspiró en la letra griega epsilón (Є). También representa la primera letra de la palabra “Europa” en el alfabeto latino, mientras que las dos líneas paralelas significan estabilidad. La Comisión Europea organizó un concurso interno para seleccionar el símbolo del euro. Se consideraron aproximadamente 30 propuestas —10 de las cuales se pusieron a prueba ante el público— y el diseño final fue seleccionado en 1995 por el entonces presidente de la Comisión, Jacques Santer, y el Comisario Yves Thibault de Silguy a partir de dos propuestas finalistas. Los diferentes tamaños, colores y relieves de los billetes en euros ayudan a los ciudadanos— incluidas las personas con discapacidades visuales— a reconocer las distintas denominaciones. Los billetes tienen siete denominaciones diferentes: cinco, 10, 20, 50, 100, 200 y 500 euros. Los billetes tienen varias características de seguridad, tales como una marca de agua, un hilo de seguridad y un holograma, con el fin de evitar la falsificación y ayudar a reconocer los auténticos billetes. Para las monedas también se diseñaron especificaciones técnicas avanzadas que hacen extremadamente difícil su reproducción ilegal, especialmente en el caso de las monedas de uno y dos euros. Las denominaciones de las monedas se distinguen entre sí por el tamaño, el color y el grosor. Hay ocho denominaciones diferentes: uno, dos, cinco, 10, 20 y 50 céntimos y uno y
dos euros.