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  • Desde el sexto sol: Rocío Sesma Verde

El áloe vera o sábila se cultiva como planta decorativa para usos medicinales, en cosmética e incluso para la alimentación en algunos países, con más de 250 diversas variedades reconocidas por sus vitaminas, minerales, aminoácidos y enzimas.

Una de las aplicaciones farmacéuticas más antiguamente registrada se puede encontrar en una tablilla sumeria de arcilla del siglo XXI a. C., pero hay informes de dibujos de la planta en las paredes de templos egipcios desde el IV milenio a. C.

El principio activo está formado por el jugo desecado de las células secretoras de las hojas, su olor es característico y fuerte, mientras que el sabor es amargo y desagradable y de las hojas básicamente se obtienen estos compuestos:

Aloemodina: Regula el funcionamiento de la mucosa intestinal.

Aloeoleína: Mejora úlceras duodenales y estomacales.

Aloetina: Neutraliza el efecto de las toxinas microbianas.

Aloína: Alivia el estómago.

Aminoácidos: Intervienen en la formación de proteínas.

Carricina: Refuerza el sistema inmune y ayudaría a las defensas.

Creatinina: Resulta fundamental en las reacciones de almacenaje y transmisión de la energía.

Emolina, Emodina, Barbaloína: Generan ácido salicílico de efecto analgésico y antifebril.

Fosfato de manosa: Agente de crecimiento de los tejidos con efecto cicatrizante.

Minerales: Calcio, magnesio, fósforo, potasio, zinc, cobre.

Mucílago: Actividad emoliente sobre la piel.

Saponinas: Antiséptico.

Fitosteroles: Acción antiinflamatoria.

Mucopolisacáridos: Responsables de la hidratación celular.

Hormonas vegetales: Estimulan el crecimiento celular y la cicatrización.

Enzimas: Intervienen en la estimulación de las defensas del organismo.
Tomar jugos de sábila mejorará notablemente nuestra salud y lo mejor de todo es el secreto de esta planta: rejuvenece.

@RocíoSesma

soldesoles20@hotmail.com