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  • Recopilaciones: Carlos Durón García

El talismán, proveniente de la palabra árabe” tilasm”, y esta derivada del vocablo griego tele que significaba “consagrarse” y “completo”, es un objeto, generalmente una piedra preciosa o semipreciosa o de oro o plata, a veces con alguna forma o figura especial o una inscripción, a la que la superstición atribuye un efecto apotropaico o algún otro tipo de poderes. Esta última palabra, “Teleo”, hacía referencia a cualquier objeto o idea que completaba otra y la convertía en un todo, un cuerpo o pensamiento completo. En muchas ocasiones amuletos y talismanes son confundidos; sin embargo, mientras que el amuleto es un objeto con propiedades mágicas inherentes, el talismán se dice que debe ser cargado con poderes mágicos por la persona que lo creó. El acto de “consagración” de un talismán es en el que su dueño le daba al talismán sus debidas “propiedades mágicas”. De hecho, el talismán siempre se crea por una razón en concreto, mientras que un amuleto se usaba de forma general, con fines como atraer la buena suerte o evitar el mal.  Sin embargo, no tiene por qué tener un origen mineral: la pata de conejo o el trébol de cuatro hojas se consideran también talismanes, y su origen es completamente diferente. La confección del talismán debe ser sumamente cuidadosa, para poder así representar con la mayor exactitud posible la armonía entre las fuerzas universales; pues cuanto más exacto es el simbolismo, es más sencillo atraer la fuerza y la suerte. Un amuleto (del latín amuletum; recogido por primera vez en “Naturalis” Historia de Plinio el Viejo, significando “un objeto que protege a una persona frente a un problema”) guarda cierta relación con un talismán y en griego “telesma” o “telein” que significa “iniciar a alguien en el misterio”). Consiste en cualquier objeto portatil al que supersticiosamente se le atribuye alguna virtud sobrenatural: atraer la buena suerte o asegurar la protección de su dueño (efecto apotropaico). Los amuletos suelen ser: gemas o piedras, estatuas, monedas, dibujos, colgantes, anillos, plantas, animales, etc., incluso oraciones utilizadas en momentos concretos, como Vade retro satana, para repeler al diablo o a la mala suerte. Los amuletos son algunos de los objetos más antiguos de la humanidad, ya que el hombre vio en ellos la forma para escapar de los males que lo aquejaban, fuesen físicos, morales o espirituales. Los primeros amuletos eran objetos naturales, tales como piedras, maderas talladas o cristales naturales, que eran apreciados por su forma, color o rareza. Más tarde se optó por poseer objetos de uso cotidiano que por haber sido propiedad de alguien o haber sido parte de un suceso, se guardaban por presuponer que tendrían cierto poder. En la actualidad existen multitud de amuletos, tanto comerciales como personales, ya que cada persona valora el objeto de manera subjetiva y alcanzan diferente importancia. La persona que lleva el amuleto, por su creencia y fe en éste, puede o no desear revelar este hecho a otras personas y compartir su apego. Desde la Edad Media en Occidente los pentagramas han sido considerados amuletos para atraer el dinero, el amor, etc.; y para protegerse contra la envidia, la desgracia y otra desdichas. Otros símbolos, tales como los cuadrados mágicos, las firmas angelicales y los símbolos cabalísticos se han empleado con distintos fines, tanto bondadosos como malévolos. Los amuletos son abundantes en la tradición judía, los amuletos de la era de Salomón que existen en muchos museos son ejemplo de ellos. Debido a la proscripción de ídolos, los amuletos judíos conceden mayor importancia al texto y los nombres. El talit judío, mantón de rezo con las esquinas franjadas y unas borlas anudadas en cada esquina, es quizás uno de los más antiguos y más comunes objetos talismánicos del mundo. Se convirtió en un perpetuo recordatorio para el dueño de la prenda de que debía mantenerse dentro de los límites de la decencia, la moral y la ética y jamás olvidar la ley de Dios. En antigüedad y la Edad Media, la mayoría de los judíos, de los cristianos y de los musulmanes en Oriente creyeron en el poder protector y curativo de amuletos y de talismanes. Los talismanes usados por ellos se pueden encuadrar en tres categorías principales. La primera comprende los que se llevan puestos en el cuerpo. La segunda aquellos que se cuelgan o se colocan sobre la cama de una persona enfermiza. Por último, los talismanes con cualidades medicinales.