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  • Pedro Ferriz

El primer paso no te lleva a donde quieres ir, pero te saca de donde estás. Sabemos que un periodo de gobierno no es definitivo para un cambio radical, aunque sí debe ser un principio para caminar otras veredas que hoy están lejos de México. 

Justo falta un año para las elecciones federales. 365 días e iremos a las urnas a elegir camino y destino.

Es también justo este tiempo en el que debemos empezar a construir una democracia basada en algo más que la simple tarea de acudir a una casilla electoral y escoger un candidato que conocemos medianamente y luego olvidarnos de que somos ciudadanos.

Si bien votar con conocimiento y proyección a futuro es básico, lo es más saber que después de unas elecciones, mantenemos derechos y obligaciones que no deben desconectarnos.

Es porque lo hacemos, que viene el descontento y la indignación, cuando nos enteramos que nos roban, engañan y mal gobiernan. Es por lo mismo que después de pasado un tiempo nos acabamos enterando que no estamos dónde queremos ,sino que nos ubicamos en el lugar al que nos han llevado sin siquiera consultarnos. 

Los políticos y las organizaciones que en principio fueron creadas para representarnos, no hacen su función. Los partidos siguen viviendo sin tener que dar resultados a la sociedad y los políticos se enriquecen no obstante su incapacidad. Suben como la espuma, solo por su disciplina y complicidad, haciendo lo que es conveniente para mantenerse en el poder, corrompiéndose y asegurando la continuidad de su corrupción a través de la impunidad en un círculo vicioso que no para… hasta que tú y yo lo hagamos, antes no.

Es por eso que me obliga a marcar esta fecha, a un año de que tomemos fuertes decisiones. Quien quiere hacer algo encuentra un medio. Quien no quiere hacer nada solo encuentra una excusa.

Sería lamentable que después de las elecciones en el 18, volvamos a caer en lo que estamos hoy: insatisfacción por quienes nos representan, hartazgo por nuestra situación. Desánimo generalizado y una sensación de que salir de donde estamos es imposible. 

Sí es cierto, con las elecciones escogeremos nuevos o refrendados liderazgos y aquí debemos analizar para qué sirven. Ser líder marca una oportunidad para servir, no es un toque de trompeta para llamar la atención sobre la propia importancia del puesto. No hay Mesías transformadores ni iluminados. Eso es lo que nos hacen ver las campañas tradicionales. Grupos que se muestran como únicos poseedores de soluciones para tu vida. Como que ellos y solo ellos atesoran “la receta secreta”. Individuos químicamente puros, incapaces de cometer errores. Viven en la virtud y son perfectos ante el espejo. Nada más falso que esto.

Los compromisos que nos debemos hacer los mexicanos han de basarse en trabajo de equipo, honestidad, inteligencia, continuidad, humildad, aprendizaje, conocimiento y constante evolución. Verdad y esfuerzo. 

Estamos viviendo un México de “primeras veces”. Hay movimientos que empiezan a retar al status quo. A convocar a la sociedad desde la sociedad, también por primera vez. Sentimos que empieza a ser posible que México sea otro y nosotros de otra manera… y algo importante, los que mandan desde el poder, están empezando a ver -por primera vez- que el agua les ha subido a la altura de la boca y corren el peligro de ahogarse. 

Esta lectura no es una propuesta disruptiva llevada al vacío. Es obligado darle cauce a nuestras inquietudes de cambio. Si bien es cierto las instituciones se han desgastado con el paso del tiempo y errores acumulados, no debemos apostar a su desaparición, sería un error histórico. México va hacia una clara superación de los problemas que lo atan en el subdesarrollo y primitivismo de nuestra convivencia para encontrarse con la virtud. Pensemos que nuestro país puede ser plataforma y ejemplo. 

No midamos al éxito por los logros, sino por los obstáculos que superaremos. Falta un año para las elecciones. Muchos días en el calendario y poco tiempo para sacudirnos un oscuro pasado en aras de abrazar la luz… si te decides.

@PedroFerriz