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  • Ojos citadinos: Tania Avilés Cruz

El “Muchachito” que con su guitarra ha conquistado al mundo: “Me hace feliz levantarme por la mañana, agarrar la guitarra, tocarla y donde me lleve pues lo agradezco”: Jairo Perera.

Esta vez esa guitarra lo trajo por primera vez a México, específicamente a Xochimilco, sentado a bordo de una trajinera, entre mariachis y buenos amigos, el cantante nos contó esa fascinante historia, la de un niño que a los seis años le pidió a su mamá que le regalara una guitarra y un sombrero, “yo quería tocar la guitarra y llevar un sombrero, ese fue mi sueño de toda la vida, en casa no teníamos mucho dinero, no había para guitarra, entonces yo practicaba mucho con una raqueta de tenis y ahí me dejaba la uña”, recordó.

La historia de “Muchachito” inició en los barrios de Barcelona, en los pequeños bares, entre la gente, su talento, su guitara y un palé (tarima de madera) convertida por él mismo en percusiones para sus pies, fueron suficientes para viajar con su música a diferentes países
como Nueva York, Italia, Francia, Reino Unido, Portugal, Argentina y Colombia, para contar historias de esas que gustan a la gente y que le han hecho sacar ya cuatro discos.

Platicarlo es mucho más fácil que vivirlo y llegar hasta aquí no fue sencillo, “barrí muchos años, me pegaba el sol de morirme de calor, pero era un trabajo que no me da vergüenza decirlo, hice muchas cosas, también estuve de camarero, repartí páginas amarillas, estuve descargando camiones, en correos, descargue puertas blindadas, yo no tengo estudios, iba saltando de un trabajo a otro, pero mi camino era este, cogí mi guitarra y me fui al bar”, recordó Muchachito.

Nacido en Santa Coloma de Gramanet (Barcelona), el músico no se olvida de sus orígenes humildes, “en mi barrio no tenemos grandes cosas, en el pueblo lo que tenemos es mucha calidad humana, esa cordialidad de la gente y esa ayuda sincera, siempre lo llevo en el corazón, hace ya 9 años que no vivo ahí, pero vuelvo y es como si hubiera estado ayer, me reciben igual mis amigos”, recordó con nostalgia. Muchos años han pasado desde aquel chico que imitaba a Michael Jackson y a Miguel Bosé, para gustarle a las niñas, pero ahora es una sola quien ocupa su tiempo y su corazón, cuando la música le da un descanso, “le doy besos a mi chica, la cuido y estoy por ella, porque nuestro día a día es complicado, yo a ella la adoro y cuando tengo un rato libre intento dedicárselo a ella, apago teléfono y solo existen los besos”, platicó.

“Siempre que quiera” es de sus canciones que más éxito ha tenido entre la gente, pero que a él le da fatiga cantar, “estoy de esa canción cansadísimo, la verdad, pero tengo que cantarla todos los días, es una canción que lleva 20 años conmigo, la gente la ha subido a un pedestal pero para mí no es mi canción preferida”, confesó.

En cambio su favorita es “El hombre Cabra”, es una declaración de intenciones y es una rumba catalana, se canta todo a contratiempo, habla de un hombre loco, está hablando de mí y de mi vida, y con metáforas cuento mi vida, todo lo que me ha pasado, lo que pasa”, dijo.

A México solo vino a ofrecer un par de conciertos, pero “Muchachito”, además se llevó de acá buenos recuerdos de su gente, “Aquí las personas son amables y cordiales, eso es lo que más me está gustando de México, sobre todo el carácter de la gente, la amabilidad y esa cordialidad, uno es bien recibido, se les agradece mucho cuando uno viene de fuera”, comentó.

Jairo está lleno de una energía incontenible, que manifiesta no sólo arriba del escenario, él le llama “Incontinencia creativa”, que también se refleja en su nuevo disco titulado “El Jiro”, que es en sí mismo una muestra de originalidad y además de contener el CD, la cajita metálica incluye unos cómics y un juego, cuyas reglas se fueron haciendo junto con la música y el arte. En este material, el artista retoma ritmos de los años 80, “canciones que puedas bailar cuando estés en tu casa en calzoncillos”, bromeó.

El músico tiene la energía de un niño de 6 años. “El viagra musical” le ha llamado el cantante argentino Kevin Johansen, calificativo del que dijo sentirse orgulloso. “No he parado, no puedo parar porque es mi vida esto, yo cuando no toco estoy de mal humor, necesito tocar porque para mí es mi religión, es mi todo, es una cosa que me acompaña y es mi filosofía de vida”, consideró.

Un viaje de dos horas bastó para conocer al artista, pero también a la persona, que entre trajineras y música mexicana y con la sencillez que lo caracteriza, confesó que odia los aviones, se dio tiempo para sacar su guitarra y tocar unas cuantas canciones, acompañado por las palmas de sus amigos músicos, ese que respondía los saludos de quienes pasaban y sin conocerle le hablaban, el “Muchachito” que sin pensarlo saltó a la trajinera contigua, para bailar con un grupo de charros,
“El Mariachi Loco”.

Esta es la historia de Jairo Perera, un músico independiente, “No contamos con discográfica, no contamos con nadie detrás, contamos con nuestro sudor y con nuestro esfuerzo y estamos orgullosos de eso”, que sabe valorar los momentos que la vida le regala y nada más, “no tenemos una meta de a donde llegar, nuestra meta es estar vivos, esa es la mayor meta del mundo, donde lleguemos nos da igual”.     Twitter:@tan_avil