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  • Mar de Penas (ajenas) : Java

 

  • Morenos y PRD pelean por María Rojo
  • Fin al veto en Televisa a Gómez Cruz
  • Horrendos uniformes en el fut azteca

Hay pugna entre morenos y perredistas por el nombre de María Rojo con el que bautizaron un teatro de Tlatelolco, CdMx.

Resulta que, como el Gobierno anterior en la Delegación Cuauhtémoc estaba en manos del partido del Sol azteca, se decidió honrar a la actriz mexicana –también perredista– con su nombre a lo que antes había sido el teatro 5 de Mayo. Sin embargo, como ahora el Gobierno en dicha demarcación política lo tiene Morena, y como andan como perros y gatos con el PRD –de donde surgieron, por cierto–, quieren devolverle el nombre 5 de Mayo al inmueble. Bah. Causan pena. ¿Qué tiene que ver el nombre de María Rojo, estupenda actriz, con el enfrentamiento atroz que sostienen morenos y amarillos?

Ridículos.
OTRO ROLLO

Ernesto Gómez Cruz retornó a Televisa. Carmelita Salinas, siempre tan generosa, abogó por él para que la empresa le retirara el veto que ya llevaba 20 años, alegando que el primer actor es una gloria para el espectáculo mexicano, y con razón: la filmografía de Ernesto es impresionante a partir de Los Caifanes, donde interpretó el personaje de El Azteca, con títulos como El Imperio de la Fortuna, Auandar Anapu, Peregrina, La Venida del rey Olmos, Maten al León, La Viuda de Montiel, Cadena Perpetua y un prolongado etcétera.

El actor posee una gran colección de premios Ariel y otros tantos galardones obtenidos en el extranjero a su calidad histriónica, incluyendo la Concha del Festival de San Sebastián, en España.

El actor veracruzano suena para actuar en la nueva telenovela de Giselle González, La Candidata. Sería un acierto.
OTRA PENA

¿Ya vieron los “nuevos” uniformes de los equipos del futbolito mexicano? ¡Están horribles!

Con razón las Chivas no ganan ni de relajo con ese atuendo blanco con franja cruzada que sacaron ante Xolos.

Y el América, ¿qué tal? Horrible el descolorido blanco con amarillento en su centenario.

Pero el colmo: el Necaxa de plano dejó de existir al vestirlo de ¡naranja y negro! ¿Que los colores del Necaxa no son rojo y blanco? ¡Ese no es el Necaxa, señores!

Con razón los jugadores no sienten los colores de su equipo.

Dan pena (ajena).