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  • Recopilaciones: Carlos Durón García

Las traducciones de la Biblia han sido numerosas: a 450 lenguas de forma completa y a más de 2 mil de forma parcial, lo que convierte la Biblia en el libro (o conjunto de libros) más traducido de la historia. Algunas de ellas han sido trascendentales para el desarrollo de las lenguas y las culturas en que se dieron. Las primeras traducciones bíblicas comenzaron en el mismo amplio periodo en que sus libros se fueron redactando: el texto masorético en hebreo, los tárgum en arameo y la traducción al griego denominada Biblia de los Setenta” (siglo III a II a. C.), que se realizó de los textos originales que componen la Biblia hebrea del judaísmo (Antiguo Testamento para el cristianismo). Los textos del Nuevo Testamento fueron escritos directamente en griego. Esa versión sigue siendo utilizada directamente en buena parte de la cristiandad oriental (iglesia ortodoxa), además de las traducciones de la Biblia a las lenguas eslavas (desde la de Cirilo y Metodio, 863) y otras en distintos ámbitos lingüísticos, algunas de las cuales se cuentan entre las más antiguas. Aunque hay traducciones anteriores (las llamadas Vetus Latina), la traducción al latín de San Jerónimo (denominada Vulgata, 382) fue la dominante en la cristiandad occidental hasta la reforma protestante (siglo XVI), y continuó siéndolo en el catolicismo hasta la Edad Contemporánea. La crítica filológica del humanismo buscaba la obtención de traducciones depuradas (“Biblia políglota complutense” impulsada por el cardenal Cisneros, 1514-1522, “Textus Receptus” iniciado por Erasmo, 1516-1522, continuado por Beza, 1565-1604, “Biblia regia o Políglota de Amberes”, de Arias Montano, 1568-1572, etc.) Coincidiendo con la Edad de Oro del islam (siglos VIII al XIII) hubo traducciones de la Biblia al árabe tanto en el Próximo Oriente como en la España musulmana (realizadas por mozárabes). A finales de la Edad Media ya habían aparecido traducciones totales o parciales de la Biblia a las lenguas vulgares romances y germánicas. Las primeras traducciones de la Biblia al castellano son las llamadas “prealfonsinas”, que preceden a la denominada “Biblia alfonsina” (1260-1280) incorporada en la “General estoria” de Alfonso X el Sabio. Por la misma época se produjeron la primera traducción de la Biblia al portugués (la Biblia de don Dinis, patrocinada por el rey Dionisio I de Portugal) y la primera traducción de la Biblia al catalán, denominada Biblia de Montjuich (patrocinada por Alfonso III de Aragón en 1287, sobre una preexistente versión francesa ). La Biblia Valenciana (de Bonifacio Ferrer, comienzos del siglo XV) fue uno de los primeros libros impresos en España (en 1478). Unos años antes, en 1471, había aparecido la primera Biblia impresa en italiano (traducción de Nicolò Malermi). La más trascendente de las traducciones de la Biblia al alemán fue resultado del trabajo de Martín Lutero entre los años 1521 y 1534 (Biblia de Lutero). Entre las más importantes traducciones de la Biblia al inglés están la Tyndale (1525-1536) y la King James (1611). La Reina-Valera (1565-1602) fue la más usada por los protestantes españoles. Joanes Leizarraga tradujo el Nuevo Testamento al euskera en 1571. Algunos misioneros católicos españoles del siglo XVI tradujeron la Biblia a las lenguas americanas, como Bernardino de Sahagún, que lo hizo parcialmente en la lengua náhuatl; pero tal forma de evangelización fue prohibida por la Inquisición desde 1576. Algunas de las primeras traducciones del Torah judío se realizaron durante el primer exilio en Babilonia, cuando el arameo se convirtió en la lengua franca de los judíos. Dado que muchas personas hablaban solo en arameo y no entendían hebreo, se crearon los Targums para permitir que las personas comunes pudieran entender la Torah cuando era leída en las sinagogas antiguas. La Tanakh estaba escrita en su mayor parte en hebreo bíblico, con algunos trozos (especialmente en el Libro de Daniel y el Libro de Esdras) en arameo bíblico.