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  • Recopilaciones: Carlos Durón García

Cuicuilco está cubierto por una densa capa de lava volcánica, conocido como el Pedregal de San Ángel. La lava cubre un área de aproximadamente 70 km², incluyendo el pie de la Sierra del Ajusco y se extiende a la orilla del lago cercano. Un estudio de 1956 llegó a la conclusión de que los depósitos de lava desigual, llegando a una profundidad de más de 10 metros en algunas zonas, fueron un factor importante en la preservación de Cuicuilco. El sitio también se encuentra dentro de una moderna área urbana y está parcialmente cubierto por edificios de la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Solo ha sido posible una investigación arqueológica parcial, construcciones modernas han dañado la ciudad prehistórica. Se destruyeron varias estructuras arqueológicos en 1968 en Cuicuilco B, consistente en ocho edificaciones construidas dentro de una plaza con estructuras más pequeñas, además de un edificio circular arrasado por las Torres de Elektra y se construyó un complejo de oficinas pertenecientes a Grupo Carso sobre un lago antiguo en Cuicuilco D. En consecuencia, puede ser difícil determinar el tamaño real y la complejidad de Cuicuilco. A pesar de que el asentamiento arqueológico se encuentra dentro del polo dinámico y económico más importante del país, es decir, la Ciudad de México, su estudio e investigaciones realizadas son mucho menores de lo que se ha investigado en otros sitios arqueológicos como Teotihuacán o Tula; es poca la información que tenemos sobre este asentamiento y prácticamente desconocemos muchos detalles sobre la forma y el estilo de vida de sus habitantes. Aunado a esto, la zona arqueológica se encuentra en promedio de cinco a 10 metros debajo de roca volcánica, lo que ha dificultado en gran medida su exploración y lo que nos hace prácticamente imposible conocer los alcances reales y la magnitud que tuvo Cuicuilco en su período de vida. Debido al crecimiento de la mancha urbana y a las construcciones modernas que se han realizado en la zona desde el inicio del siglo XX, las diversas expediciones arqueológicas que han estudiado el asentamiento se han visto obligadas en dividir el área en tres grandes zonas de estudio. La primera zona se denomina “Cuicuilco A”, la cual comprende el área de la actual zona arqueológica y es la única zona en la que no se han realizado construcciones contemporáneas. La segunda zona se denomina Cuicuilco “B”, comprende el área debajo del Centro Comercial Perisur y colindancias. La tercera zona, comprende el área que actualmente ocupa el terreno de Grupo Carso, sobre el cual se encuentran los edificios de Centro Comercial Cuicuilco, Banco Inbursa, y el parque Loreto y Peña Pobre; a esta zona se le denomina “Cuicuilco C”. Sin embargo, aún hoy no se sabe exactamente cuáles eran los límites físicos del área poblada en Cuicuilco durante su existencia, por lo que las áreas anteriormente mencionadas son una interpretación realizada por los antropólogos en relación a los resultados encontrados en las distintas expediciones. El primer acercamiento antropológico que se realizó en Cuicuilco fue realizado por Manuel Gamio, precursor de la antropología científica en México, quien entre 1915 y 1920 se hallaba realizando estudios de superficie en la cuenca del Valle de México. Durante una de sus expediciones por la zona sur de la ciudad logró ubicar la pirámide de Cuicuilco, sin embargo, debido a sus limitaciones técnicas solo logró marcar el lugar exacto de su descubrimiento. En esa época, la zona era un pedregal de difícil acceso y prácticamente inhabitable debido a la gruesa capa de piedra volcánica que impedía realizar excavaciones y la nula presencia de agua en la zona. Existía solamente un camino angosto conocido como la carretera a Cuernavaca (actualmente Avenida de los Insurgentes). En 1922, Manuel Gamio invitó al antropólogo norteamericano Byron Cummings, con el objeto de realizar una investigación formal en la pirámide encontrada.