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  • Cómo dijo: Ricardo Espinosa

Hace algunos años cuando era yo joven y bello… está bien, está bien: vamos a dejarlo en joven… Bueno, en ese tiempo, la sífilis era una enfermedad tan terrible como lo es actualmente el sida. O peor, porque en ese tiempo, tener una enfermedad venérea era algo inconfesable y no había procedimiento alguno para ayudar al sifilítico porque se consideraba que adquirió la enfermedad por andar “ahí de coscolino” haciendo cosas indebidas. Y ¿por qué se llama así la sífilis” pregunta usted… y yo, que estaba esperando precisamente esa pregunta, paso a tratar de contestarla.

Allá por el siglo XVI, o sea hace como 500 años, había un italiano en Italia (ajá) que –(believe or not, o sea aunque usted no lo crea) – se llamaba Girolamo Fracastoro y que se dedicaba al ingrato oficio de poeta.

Este amigo (Girolamo) hizo un poema que llamó “De morbo gállico” cuyo protagonista, que circulaba por el primer cuadro de la ciudad con el nombre de “Syphilio”, contrae precisamente “el morbo gálico”, pero antes de seguir déjeme aclararle una cosa.

Actualmente para nosotros el morbo es un interés malsano por las cosas desagradables, pero originalmente el morbo es simplemente una enfermedad, y el morbo gálico era precisamente la enfermedad venérea de la que estamos hablando.

La palabra venérea se deriva de Venus, diosa del amor en la mitología romana y se refiere a enfermedades que se transmiten por contacto sexual.

Total que “Syphilio” contrae la enfermedad y de él, ésta (la enfermedad) adquiere el nombre de sífilis. Se dice que Francastoro sacó el nombre de “Syphilio” de la palabra “suphilos” que en griego se refiere a una piara… o sea, a una
manada de cerdos.

Casos similares existen muchos en la literatura y en la historia, aunque ciertamente algunos no son tan conocidos, pero de que los hay, los hay. Por ejemplo Tartufo y el tartufismo.

Tartufo es un personaje creado por Moliere, un comediógrafo francés que vivió en el siglo XVII. Este personaje (Tartufo) se caracterizaba por ser un religioso hipócrita adulador que bajo sus hábitos pretendía “ponerle el cuerno” a su benefactor Orgon, echándole los perros a su esposa (a la esposa de Orgon) y como la señora ni lo peló, entonces busca vengarse intentando arruinar a la familia.

Otro personaje célebre es el Tancredo. Se supone que hubo un tipo llamado así que se metía en la arena en una corrida de toros y al salir el animal bufando se quedaba parado en medio del ruedo, muy quietecito, confiando en que la bestia no se diera cuenta que era él y pasara de largo. Esta suerte se llama precisamente “el Tancredo” y hay quienes la hacen con éxito y otros que ya descansan en el cementerio, por el pequeño detalle de que el toro no se tragó el engaño.

Consultorio Verbal

Comodijo2@hotmail.com
PREGUNTA DEL PÚBLICO: Soy profesor universitario y desde hace algún tiempo he notado que en el lenguaje ordinario de las personas aún con posgrado, existen muchos errores al hablar. Tal es el caso de: “la película era aburrida por eso me salí” (nadie puede salirse) una forma correcta es “la película era aburrida, por eso abandoné la sala. Ángel.
RESPUESTA: Es correcto decir “La película era aburrida, por eso me salí”. En el DRAE (Diccionario de la Real Academia Española) el verbo Salir tiene 41 significados. El primero de ellos dice que salir es “ir de dentro hacia fuera” por lo tanto es correcto decir “por eso me salí”.
AHORA PREGUNTO: ¿Qué es el berkelio?
a.- Un elemento químico

b.- Cierto plástico rígido

c.- Una constelación

d.- Un árbol de tronco leñoso

RESPUESTA c. a.- El berkelio es un elemento químico. Se llama así porque fue descubierto en la Universidad de Berkeley, California, en
Estados Unidos.
Refrán loco para terminar: Detrás de todo hombre que triunfa, hay una mujer sorprendida ¿Cómo dijo? Hasta la próxima.