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  • Recopilaciones: Carlos Durón García

El término pancracio (todos poderes o todas habilidades) se utiliza hoy en día como sinónimo de lucha libre profesional. En la Antigua Grecia, sin embargo, era una competición deportiva de los Juegos Olímpicos Antiguos, una combinación de boxeo griego antiguo, lucha y sumisiones, un antecesor de las artes marciales mixtas modernas. Los griegos atribuían su invención a Teseo, cuando se enfrentó al Minotauro. Baquílides, en cambio, atribuye su creación en conmemoración a Heracles, en su lucha con el león de Nemea. Aristóteles atribuye su descubrimiento a Leukaros de Acarnania. El pancracio fue incluido en los 33° Juegos Olímpicos en el año 648 a. C. y su primer campeón fue Ligdamis de Siracusa. Al ser una mezcla de lucha (pale, en griego) y boxeo (pyx), en el pancracio se utilizaban técnicas de ambas disciplinas, tales como el “hedranstrephein” que se puede traducir como “voltear el trasero”, el “mesonechein” o “agarrar del medio”, el “trachelizein” o “sujetar por el cuello” y el “ankyrizein” o “lanzar desde el anca”, entre otros. Otros movimientos a mencionar: el “gastrizein” que consistía en una patada al estómago, el “apopternizein” en donde el luchador tomaba a su adversario del tobillo para hacer que perdiera la estabilidad y cayera al suelo, y el “klimakismos” en donde el luchador atrapaba a su rival por detrás, por el cuello y comenzaba a estrangularlo. Se permitían los puñetazos, aunque los luchadores no envolvían sus manos con los himantes o vendas. Más o menos estaba permitido todo. Aplastamientos con los pies y manotazos, entre otras cosas. Ni siquiera se respetaban los genitales. Los golpes en la cara, la aplicación de presas de aplastamiento o de estrangulación, la rotura y la dislocación de miembros también eran técnicas de mucho éxito. Hacer zancadillas, coger al adversario y lanzarse sobre él eran prácticas muy comunes. Ataques como pegar una patada baja al oponente estaban perfectamente permitidos. Una de las técnicas, la tijera, buscaba tener enlazado el abdomen del rival con las piernas, para asfixiar al rival con las manos libres. Esta táctica fue precisamente la que le costó la vida al campeón olímpico Arriquión de Figalia en la 54.ª (quincuagésimo cuarta) edición de los Juegos Olímpicos (en el564 a. C.). Polidamas de Escotusa fue campeón olímpico en el 408 a. C.Las reglas solo penalizaban el morder y meter los dedos en los ojos, la nariz o la boca del oponente. Burlándose de los atletas, el famoso médico griego Galeno otorgó alguna vez un premio a un burro por haberse destacado en los pisotones. Puesto que en el pancracio no se aplicaban las reglas de la lucha perpendicular, el combate duraba hasta que uno de los oponentes desistía, lo cual se señalaba levantando un dedo. Al igual que en el boxeo y la lucha, esta competición tenía divisiones separadas para jóvenes y adultos. Lograr la corona en el pancracio sin antes haber sido “ephedros” se consideraba un triunfo notable. Tal fue el caso de P. Cornelio Ariston, que como vencedor de la lucha anterior tuvo que enfrentarse inmediatamente después a un rival cansado, es decir, a uno que había quedado fuera por sorteo. Por extraño que parezca, el pancracio no era tan brutal como el boxeo. Por ello figuraba antes en el programa olímpico. En el año 564 a. C. Arrichion (Arrhichion o Arrachion, según otras traducciones), campeón de Phigalia actual Figalia se enfrenta con otro luchador de la Hélade cuyo nombre no ha quedado registrado en la historia, en el combate final del pancracio. En un momento determinado del combate, el rival de Arrichion gana la espalda del campeón de Phig Phigalia, salta sobre Arrichion y rodea con sus brazos el cuello del campeón de Phigalia. Arrichion trata desesperadamente de liberarse de la llave de estrangulamiento que le aplica su rival. Cuando está a punto de ser vencido, Arrichion oye los gritos de su entrenador: ¡Qué magníficos funerales tendrías si no te rindes en Olimpia!.. Conmovido por la arenga de su entrenador, Arrichion, en un supremo esfuerzo, logra voltear a su rival y le tuerce salvajemente el pie. Sin poder soportar el dolor, el rival suelta a Arrichion y levanta el dedo en señal de rendición, pero antes de ser vencido, el luchador logra romperle el cuello a Arrichion y lo mata. Se cuenta que la multitud estalló en vítores y aplausos, festejando la muerte heroica de Arrichion, mientras su cadáver era adornado con una corona de laureles. El épico combate de Arrichion fue recogido por Filóstrato en Libro Segundo de su obra Imágenes y por Pausanias en el Libro Octavo de su obra “Descripción de Grecia”.  Otro combate memorable de pancracio fue el que sostuvieron Creugas (o Kreugas), campeón de Epidamnos, y Damoxenos de Siracusa en los Juegos Nemeos del 400 a. C.