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  • Recopilaciones: Carlos Durón García

El festival Burning Man es un festival anual de siete días de duración que se desarrolla en la “ciudad” de Black Rock, Nevada, Estados Unidos. Black Rock City (o “BRC”), que no es un municipio ni tiene Gobierno, solo existe durante la semana de Burning Man, es decir, es una ciudad temporal construida por los participantes durante la primera semana de septiembre y concluye justo en el Día del Trabajo. Burning Man se lleva a cabo en los vestigios de un lago, en el desierto Black Rock de Nevada, a 150 kilómetros (90 millas) al noreste de Reno. La edición del 2012 congregó a más de 53 mil personas. En 2015 la entrada fue de 390 dólares, aunque hay cuatro mil entradas a 190 dólares que se venden a los que no pueden pagar la tarifa completa. El nombre está tomado del ritual que consiste en quemar una gigantesca escultura de madera con forma de hombre durante la noche del sábado. También cabe explicar que todos los años se construye un enorme y magnífico templo de madera, a ser quemado la última noche (domingo). La quema del “hombre” es una celebración espectacular con fuegos artificiales y explosiones (en 2012 además la naturaleza creó unos 20 mini-tornados que salían del fuego, algo increíble de ver), en algo parecido a la quema de las Fallas de Valencia. En cambio, la quema del templo se hace en silencio total, ya que es un ritual dedicado a las personas que hayan fallecido. Durante la semana los participantes escriben sobre el templo o dejan notas y fotos dentro, con la idea de que al ser quemados hay algún tipo de conexión o renovación espiritual. El festival está organizado por la compañía Black Rock City, LLC., bajo la supervisión de uno de sus fundadores, Larry Harvey, y otros cinco miembros de consejo. Los organizadores del festival lo describen como un experimento en comunidad, de autoexpresión y autosuficiencia radical (estos son algunos de los “10 principios” de los que se rige la comunidad de Burning Man). Algunos de los aspectos más interesantes del Burning Man son el arte, leave no trace (no dejar rastro ecológico), nada de comercio, y la energía colectiva de los asistentes. Burning Man ofrece becas a cientos de artistas, creando piezas luminosas, interactivas, psicodélicas en la ciudad-desierto, aparte de muchos otros artistas que crean arte por amor al arte, incluyendo los muchos Art Cars, vehículos desde carros de golf a autobuses disfrazados de dragones, barcos piratas, discotecas gigantes o retretes luminosos. Durante Burning Man el participante notará que en la ciudad entera no se ve nada de basura en el suelo, ya que todos están concienciados a no tirar nada y recoger algo si lo ven. Así es un encuentro “leave no trace”, ya que al desmontar BRC se limpia el suelo desierto hasta dejarlo como estaba –sin que se note que hubo más de 50 mil personas ahí–. Es increíble que en Burning Man no haya comercio ni dinero, aunque no son raras las “tiendas gratuitas” donde algo se regala (la tienda de abrazos gratuitos, por ejemplo). Lo único que se vende es hielo y café, y no existen patrocinadores ni anunciantes. Es una sociedad donde se comparte, regala o se hace trueque, aunque esto es lo menos practicado, en el espíritu de los hippies y la contracultura de los sesenta. Los participantes traen su propia agua, comida y regalos. Todo lo que necesario para subsistir durante una semana. Las salidas durante la celebración son infrecuentes, aunque hay una gasolinera a unos 40 Km. Dentro de lo que se aprecia y se destaca de este ejercicio es el de cuántas preocupaciones y estrés desaparecen cuando no hay dinero; estando reunidos entre sí pudiendo hacer lo que quieran, vestirse como quieran (o sin nada), divertirse con el arte y la música, sentirse libres de un mundo que actualmente se percibe como avaro, con sobremarketing y guerras, y ser parte de una
comunidad que es como una gran familia.
-eso se ve manifestado con gran alegría y paz interna extraordinaria, algo que hace que cada año regresen sus seguidores a pesar de los retos de acampar en un desierto en medio de la nada. A pesar del desnudo, los niños son admitidos, notable en los puritánicos Estados Unidos. El festival anual, que actualmente es conocido como “El hombre ardiente”, es el resultado de la fusión de dos eventos, uno de los cuales comenzó como una fiesta de playa sin nombre definido que se realizaba durante el solsticio de verano en 1986 (reminiscencia de la Noche de San Juan). En esa celebración, Larry Harvey, Jerry James y algunos amigos se reunieron en Baker Beach, San Francisco, y quemaron una estatua de 2,4 metros de altura, hecha de madera con forma de hombre. También incineraron una más pequeña con forma de perro. La inspiración para quemar éstas figuras se ha mantenido en secreto por parte de Harvey, quien lo describió como un espontáneo acto de autoexpresión radical. La escultora Mary Grauberger, amiga de la novia de Harvey, había realizado reuniones artísticas en Baker Beach relacionadas con el solsticio de verano durante varios años antes de 1986. Una de las claves para el éxito de dichas celebraciones fue que Baker Beach era un área frecuentada por personas nudistas.
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