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Corrupción e impunidad…

  • Gabriela Mora

Gabriela Mora

El pasado miércoles la presidenta de “Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad”, María Amparo Casar, dio a conocer cifras respecto a los costos que implica al país el tema de la corrupción y para ejemplificar con claridad el tema, la cifra representa 3.8 veces el recorte previsto sobre el Presupuesto de Egresos para el próximo año, es decir, que la corrupción equivale alrededor de 912 millones de pesos sobre los 240 mil que se prevé gastar.

La igualmente investigadora del Centro de Investigación y Docencia Económica subrayó que, de no existir corrupción, no habría hecho falta ningún tipo de recorte al presupuesto al aclarar que la cifra -912 millones a recortar-, es equiparable a 1.5 veces el presupuesto asignado al IMSS, o 2.5 veces lo que daría de ingresos la reforma fiscal.

El tema, dijo Casar, está presente en sindicatos, iniciativa privada y gobiernos, pero también en la ciudadanía dada la baja cultura en materia de legalidad, es decir que no solo se concentra en el sector público…

Al referirse a la segunda edición de “Anatomía sobre la corrupción”, título recientemente presentado, explicó la necesidad de publicar una radiografía y recolección de datos para dimensionar los niveles de corrupción e impunidad que se dan en el país: “Si después de leer este dramático escenario que pintamos, no nos tomamos en serio y no tomamos como una causa el combate a la corrupción y la impunidad, entonces quedaremos como meros impugnados…”

Hemos de reconocer que pocos académicos se han dedicado tan formalmente a profundizar en el tema, por lo que es responsabilidad de todos considerar y sobre todo atender tanto las afirmaciones, como las advertencias y recomendaciones de María Amparo: hacer propuestas y litigio estratégico sin quedarse solo en la denuncia, e indagar en dónde estuvieron las “ventanas de oportunidad” que han permitido tantos actos de corrupción a todos niveles.

A decir de la investigadora, en los últimos tiempos hemos brindado mayor atención a los actos corruptos en los que hay un punto de encuentro entre la autoridad y la empresa; no obstante, el tema no se agota en ese contexto dado que constantemente las empresas sufren actos de corrupción perpetrados por sus propios empleados y en los que no necesariamente intervienen servidores públicos: la corrupción corporativa es también un fenómeno muy extendido y de acuerdo con cifras internacionales, México es uno de los países más afectados por el fraude interno.

Y a propósito del tema y de acuerdo con cifras sobre la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental 2015 del Instituto Nacional de Geografía e Informática (Inegi), las corporaciones de seguridad pública, incluyendo a las de tránsito por supuesto, son las entidades con las que más actos de corrupción hemos cometido los ciudadanos… ¿o no?

Y cierto, somos culpables, pero ellos están francamente al acecho de la más mínima oportunidad para aventarse al soborno y/ó “mordida”, en este orden: gestiones con policía y con Ministerios públicos 23.7 por ciento, trámites para abrir una empresa 22.3 por ciento, diligencias en juzgados o tribunales 21.8 por ciento…

Las cifras reflejadas por el Inegi intentan aplicar la encuesta desde la perspectiva del ciudadano como “víctima de cohecho” sin atender el aspecto de “complicidad”; sin embargo, hemos de reconocer nuestra parte en el tema ante el engorro y la tramitología, así como el temor a la delincuencia que ha involucrado a cientos de servidores públicos policíacos últimamente.

Así las cosas pues, reitero lo que en más de una ocasión ya he planteado: La corrupción somos todos y, ¿vamos a dejar que los casos en Veracruz, Sonora, Chihuahua, Quintana Roo, la Comisión Nacional del Agua, etcétera, etcétera… queden impunes??? Y, ¿qué hacemos con los polis, ministerios públicos, jueces, y con nosotros mismos para no recaer ante el abuso? Además de denunciar, estudiemos un poco, tenemos que enterarnos y actuar respecto a la legislación para no permitir abusos: afrontemos también las consecuencias sobre nuestros actos obviamente encomendándonos a Dios para nunca enfrentarnos con un delincuente disfrazado de policía o cualquiera de las demás instancias referidas… ¡Así sea!
gamogui@hotmail.com