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Marine Le Pen ya siente que ganó elecciones regionales

  • Carlos Siula

Carlos Siula / El Sol de México

Corresponsal

PARÍS, Francia. (OEM-Informex).- Cualquiera  que sea el resultado del balotaje del domingo, el auténtico ganador de las elecciones regionales francesas será el Frente Nacional (FN) de extrema derecha.

Las encuestas predicen una ajustada derrota del partido de Marine Le Pen en las regiones Norte Paso de Calais y Provenza Alpes Costa Azul (PACA), dos distritos en los cuales el Partido Socialista (PS) retiró sus listas para impedir la victoria del FN. El mantenimiento de la lista encabezada por el candidato socialista Jean-Pierre Masseret en Alsacia-Lorena-Champaña-Ardenas -en abierta rebelión contra las órdenes del partido— puede facilitar una victoria frentista.

A 48 horas de la cita con las urnas para la segunda vuelta, los institutos de sondeo se rehúsan a formular pronósticos cifrados debido a la extrema inestabilidad del electorado. “Un aumento de la participación y una fuerte movilidad en las intenciones de voto han creado un cuadro desconocido que es difícil de medir”, comentó Bernard Sananès, que dirige el gabinete de consultoría política Elabe.

Es probable, por otra parte, que el FN no recupere todo el caudal de votos que cosechó hace una semana. Numerosos simpatizantes de la derecha tradicional votaron FN para enviar un mensaje de descontento a sus dirigentes: 20 por ciento de los electores que habían votado por Nicolas Sarkozy en 2012 esta vez se pronunciaron por el FN, según el instituto Odoxa. Después de ese gesto de cólera podrían volver a su corriente natural.

Independientemente de la cantidad de regiones que gane, el FN surgirá de las dos consultas de 2015 con una imagen reforzada de partido víctima del sistema. En la primera vuelta de las elecciones departamentales de marzo, llegó en primera posición en 43 de los 98 distritos, pero -al terminar el balotaje- no pudo ganar ninguna. Ahora en las regionales, ocupó el primer lugar en seis de las 13 regiones y las perspectivas no son mucho mejores para el próximo domingo.

Para que ese escenario fuera posible fue necesario que el PS retirara sus listas en el Norte y en la región PACA. Los militantes socialistas salieron incluso a la calle a repartir folletos en favor de los candidatos del partido de derecha LR (Los Republicanos). Para los electores frentistas, esos gestos confirman la connivencia de hecho que existe entre derecha e izquierda.

Los franceses interpretan ese “despojo” como una “cruel injusticia” y “se vengarán en la presidencial de 2017”, declaró Marine Le Pen.

Para los dirigentes frentistas, ese panorama ofrece una configuración ideal porque victimiza al FN y aumenta el rencor de sus electores contra la alianza tácita entre LR y el PS.

Marine Le Pen, aconsejada por la verdadera eminencia gris del partido, Florian Philippot, cree que el mejor argumento en 2017 será presentarse como el partido que concentra el voto de protesta, como ocurría con los comunistas entre 1945 y 1985.

Las elecciones de este domingo pueden abrir, además, una crisis de grandes proporciones en Los Republicanos (LR), el partido creado hace un año por Sarkozy con la esperanza de propulsarse al poder. Pero su grosero nuevo giro a la ultraderecha le enajenó parte de su electorado tradicional y abrió una ola de cuestionamientos dentro de su movimiento. A tal punto su figura está considerada radiactiva que los dos candidatos en posición más difícil -Xavier Bertrand en la región Norte y Christian Estrosi- se negaron a invitarlo a sus mítines electorales.

Gracias a la protesta y a la posición de víctima el FN logró crecer en forma exponencial en los tres años y medio del gobierno socialista que preside François Hollande. Después de haber obtenido 17.9 por ciento en la primera vuelta de la elección presidencial de 2012, llegó al primer turno de las regionales de 2015 con un caudal de 6 millones de votos (27.73 por ciento) que confirma la posición del FN como primer partido de Francia.

Con la implantación lograda en los últimos años en todo el tejido nacional -a nivel municipal, departamental y regional- más un buen resultado en las presidenciales, la extrema derecha quedará en condiciones ideales para enfrentar las legislativas que vendrán dos meses después, capaces de consagrar la elección de 50 a 70 diputados.

Para Marine Le Pen y su estratega Florian Philippot, esas elecciones deben ser el último escalón para llegar al poder en 2022.