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El exotismo asiático cambió la vida de los holandeses | María Esther Estrada

  • María Esther Estrada

ÁMSTERAM, Holanda.- En los siglos XVII y XVIII, Asia fue para los Países Bajos lo que América para España durante la época colonial: fuente de riquezas, productos exóticos y costumbres.

VISTA DE la exhibición con plato de porcelana de la VOC, especiero de plata con forma de barco y al fondo “Regreso a Ámsterdam de la Segunda Expedición de las Indias Orientales” (1599), Hendrik Cornelisz. Vroom.

VISTA DE la exhibición con plato de porcelana de la VOC, especiero de plata con forma de barco y al fondo “Regreso a Ámsterdam de la Segunda Expedición de las Indias Orientales” (1599), Hendrik Cornelisz. Vroom.

Desde que vivo en Holanda me he familiarizado con el Siglo de Oro de este reino, que se sustentó básicamente en su capacidad para convertir a Ámsterdam en el centro comercial más importante del mundo conocido. A su puerto llegaban bienes de todos los rincones del mundo, pero especialmente de Asia: porcelana, seda, algodón, té, especias, marfil, maderas preciosas, lacas, oro, plata, diamantes y perlas, por mencionar los más importantes.

Los comerciantes neerlandeses, convencidos de que la unión hace la fuerza (no me canso de repetirlo en distintos artículos), formaron en 1602 lo que se convertiría en la primera multinacional: la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales (VOC). Así compartían los altos riesgos de las expediciones, no solo debido a los peligros habituales de la piratería, las enfermedades y el naufragio, sino también por las condiciones del mercado.

SOBREVESTE (chaleco o jinboari) de cuero trabajado con hoja de oro. El cuero es procedente de los Países Bajos y el diseño de la prenda es japonés. C.1730-40, Museo Peabody Essex.

SOBREVESTE (chaleco o jinboari) de cuero trabajado con hoja de oro. El cuero es procedente de los Países Bajos y el diseño de la prenda es japonés. C.1730-40, Museo Peabody Essex.

A fin de controlar in situ a los proveedores, que principalmente se encontraban en Japón, India, Sri Lanka y China, la VOC abrió oficinas en distintos lugares de Asia, pero su base principal la estableció en Batavia, hoy Yakarta, en Indonesia. Desde allá coordinaban no solo los embarques rumbo a Europa, sino también entre distintos países asiáticos. Por darle un dato, hubo mil 368 viajes entre Asia y Ámsterdam, pero se registraron 11 mil 507 entre diversos puertos asiáticos.

Los gobernadores generales (representantes) de la VOC tenían la potestad de declarar la guerra, negociar tratados, acuñar moneda y establecer colonias. ¡Imagínese si para todo hubieran tenido que esperar un par de años para que les llegara el “permiso” desde Holanda! Y todo esto hicieron, además de comerciar y relacionarse con los sultanes, shogunes, emperadores y demás autoridades de las naciones con las que tenían tratos.

BROCHE CON forma de moño con perlas y diamantes, c. 1650-75.

BROCHE CON forma de moño con perlas y diamantes, c. 1650-75.

Aquí quiero hacer mención especial a su papel en Japón. Antes que ellos habían estado los españoles y portugueses mercadeando con el reino nipón, pero llegó un momento en que los expulsaron por la fuerte carga religiosa que tenían sus misiones comerciales. Los neerlandeses se mantuvieron haciendo negocios en exclusiva, gracias a que no intentaron propagar ninguna fe entre la población local.

Asia > Ámsterdam

Es el nombre de la interesante exhibición temporal que estará abierta en el Museo del Reino (Rijks Museum) hasta el 17 de enero de 2016 y que nos abre los ojos al impacto que tuvo este contacto con el exotismo asiático en la vida diaria de los habitantes de Europa, pero especialmente de los Países Bajos. Tuve oportunidad de visitarla guiada por Jan van Campen, uno de los curadores y experto en arte asiático de exportación, quien me compartió su pasión por este tema.

Imagine usted que en 1598 llegaron al puerto de Ámsterdam las primeras naves cargadas de especias y que a partir de ahí sería un flujo continuo de tesoros de allende los mares que acabaron llegando a las residencias de las personas más acomodadas, pero también a las casas de las clases medias.

Mediante 170 objetos bellísimos que han sobrevivido el paso de los siglos (¡sorprendente sobre todo que haya textiles de aquellos tiempos en tan magnífico estado!), la muestra nos lleva a imaginarnos el encuentro de culturas, la admiración por la calidad de los trabajos que los artesanos del otro lado del mundo podían hacer, la fascinación por los diseños y los colores, la adaptación de esos objetos y materiales a la vida local y también la influencia en la industria neerlandesa.

La porcelana china, blanca y azul los dejó perplejos. ¡Tan delgada, ligera y tersa! Diferente a la cerámica holandesa. Esto llevó a los artesanos de Delft a buscar la manera de imitarla, lo que consiguieron con éxito. Allá por 1660, llegó como novedad la porcelana japonesa de diversos colores y unos 20 años después, también de Japón, la porcelana esmaltada de Kakiemon que causó furor entre la elite.

¡Las piezas lacadas! Su delicadeza y calidad fueron tan valoradas que los precios de los objetos con este trabajo eran estratosféricos. Los había pequeños: cajas, cuencos y joyeros, pero también había muebles y arcones. Por poner un ejemplo, un gabinete podía costar 180 florines, mientras que un empleado de buen nivel de la VOC ganaba apenas unos 54 al mes. Aquí pude admirar unos adornados con hoja de oro y madreperla realmente espectaculares.

¡Y qué decir del marfil tallado! Verdaderas obras de arte convertidas en cajas y adornos que siguen dejando al observador con los ojos cuadrados.

Algo interesante es que muchos artesanos asiáticos empezaron a hacer piezas al gusto europeo, distinto al suyo, con diseños o medidas que nunca antes habían empleado. Sus productos de “exportación”. Y por otro lado los artesanos holandeses tuvieron que adaptar los muebles: las mesas tan bajas que se usaban en oriente tenían que tener una base para que quedaran a la altura usual en estas latitudes y que la gente pudiera sentarse a su alrededor en sillas.

PALAMPORE (colcha pintada a mano). India, c.1710-50.

PALAMPORE (colcha pintada a mano). India, c.1710-50.

Enormes colchas de seda o algodón bordadas cuelgan de los muros del museo con un colorido como si hubieran sido hechas ayer. Hablando de telas, en Holanda se puso de moda que los señores usaran unas batas de seda sobre su ropa para estar en casa. El modelo estaba inspirado en el de los kimonos y se conocía como “banyan”. Tan chic era que muchos caballeros se hicieron retratar usándolos.

RECIPIENTE DE porcelana con tapa, China, 1620-40.

RECIPIENTE DE porcelana con tapa, China, 1620-40.

Nada más elegante que invitar a tomar el té y recibir a los invitados ataviado con una de esas batas, que la señora de la casa sirviera diversos tés chinos usando teteras chinas y pequeñas tazas de porcelana china y que todos se sentaran alrededor de una mesa japonesa laqueada “elevada”.

No debemos olvidar también los sabores que llegaron para quedarse en la cocina holandesa: pimienta, nuez moscada, clavo y canela. La VOC importó entre 1.5 y cuatro millones de kilos de todas estas especias cada año a Europa, lo que representaba un tercio de sus utilidades.

A Ámsterdam llegaron también muchos dibujos y acuarelas orientales. Se sabe que Rembrandt van Rijn tenía varios en su colección y que incluso los usó como inspiración para algunas pinturas y grabados. Aquí se pueden ver algunos ejemplos.

BAÚL LAQUEADO con hoja de oro, atribuido al taller japonés Koami, c.1635-45.

BAÚL LAQUEADO con hoja de oro, atribuido al taller japonés Koami, c.1635-45.

La exhibición

Incluye un paseo por la ciudad que lo lleva por lugares relacionados con la VOC, el puerto y el comercio en el siglo XVII, así como por las residencias de los grandes mercaderes de la época (el mapa se puede bajar de la web del museo).

Esta muestra fue creada gracias a la colaboración del Rijks Museum con el Museo Peabody Essex de Salem, Massachusetts, EUA, donde estará abierta al público del 27 de febrero al 4 de junio.

Una probadita: https://youtu.be/yVQoXGqAprc Para mayor información: www.rijksmuseum.nl/en/asia-in-amsterdam

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Fotos: Cortesía del Rijksmuseum

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