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15 años / Pedro Peñaloza

  • Pedro Peñaloza

El tiempo es muy lento para los que esperan, muy rápido para los que temen, muy largo para los que sufren, muy corto para los que gozan; pero para quienes aman, el tiempo es eternidad.

William Shakespeare
El título de estas notas resulta descriptivo y emblemático para lo que describiré en las próximas líneas.

Hace 15 años mi hijito Pedrito se adelantó en el viaje a un lugar desconocido, su juventud de 20 años se evaporó, no sin antes vivir intensamente, en sus territorios, la escuela, la familia, el futbol y su vida amorosa. Partió en la cúspide de su desarrollo, en la cosecha de múltiples frutos acumulados y sembrados al cabo de su corta e intrépida vida. Por supuesto, que fue inesperado, la muerte generalmente no pide permiso, como en esta ocasión. Pedro Alberto nos llenó de satisfacciones y de impresiones, su carácter era duro, firme e irascible, pero al mismo tiempo era dulce, amoroso y alegre. Quizá, lo que más le gustaba de la vida era jugar futbol, lo hacía con destreza y elegancia. Se topó con entrenadores y directivos llenos de complejos y de miserias. Seguramente, la peor experiencia la vivió con la burocracia del Club Universidad. Técnicos arribistas y sin escrúpulos como, Rafael Amador y Miguel Mejía Barón, sintetizan la podredumbre que envuelve nuestro futbol; y, qué decir de Javier Jiménez Espriú, que ahora hasta se viste de demócrata, pero que fue un funcionario atrabiliario y ventajista. Esa era la directiva de Pumas. No sé hoy si mantengan las mismas bajezas con los muchachos que sueñan con triunfar en el balompié.

En las selecciones menores en donde estuvo, se topó también con personajes de la picaresca futbolística, que respondían más a promotores y a mezquindades que a la calidad de los jugadores. En la Sub-17 tuvo un papel destacadísimo, jugó todas las eliminatorias, torneos y el mundial de la especialidad en Egipto; en la Sub-20 Manuel Lapuente y su cofradía lo bloquearon para que no asistiera al mundial de Nigeria. Así que, Pedrito supo lo que era el ser humano en sus múltiples facetas. Pobres diablos.

Otro simbolismo de estos 15 años es el tiempo que llevo escribiendo en las páginas de El Sol de México. Desde aquella comida en las oficinas de Mario Vázquez Raña, en las que me invitó a colaborar en la sección editorial, y que yo acepté, con el agregado de que también escribiera en el ESTO. Mi pasado futbolero en selecciones amateurs me impulso a esa petición. Mario accedió.

Decía José Martí que honrar honra y, tengo que decir sin ningún matiz, que nunca he sido censurado en mis colaboraciones. En estos 15 años he recibido un trato cordial y amigable por parte de todas las personas que trabajan en el diario y de manera destacada y determinante de Pilar Ferreira, Directora Nacional de Información, mujer inteligente y culta, quien nunca me ha insinuado modificar el contenido de mis colaboraciones, ni una coma le ha quitado a mis artículos.

Dos eventos se conjugan en estos 15 años, la partida de Pedrito y mi arribo a la Organización Editorial Mexicana (OEM), ambos me han marcado indeleblemente. Mi hijito me oxigena con su recuerdo y mis artículos ocupan un gran espacio en mi vida. Tengo más motivos para vivir y luchar, mis hijitos Emiliano y Estelí me impulsan diariamente. Somos tan efímeros que debemos resignificar y darle sentido a lo que hacemos. Debía quedar claro que nuestra misión es transformar nuestra existencia y con ello la de nuestra colectividad. ¡Salud, libertad, placer y revolución!

pedropenaloza@yahoo.com / Twitter: @pedro_penaloz