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De frustraciones y esperanzas / Una Tras Otra / Jaime Alcántara Silva

  • Jaime Alcántara

Para aquellos que no lo sepan, aunque parezca lógico, quienes escribimos para un medio impreso tenemos que enviar nuestra colaboración cuando menos con un día de antelación. Muchos esperamos hasta el último minuto, por si acaso nos interesa alguna información que sirva de base para el comentario, la opinión, el análisis.

El día que estoy escribiendo es 28 de diciembre. Sí, el Día de los Inocentes (todos sabemos por qué se denomina así). Por tanto, lo que escribo puede ser para tomarlo con la intención del día. Pero creo que pudiéramos considerar seriamente caminos distintos al andado hasta hoy o confirmarlos con la idea de estar mejor.

El escribidor de esto es un optimista irredento, como dicen algunos amigos y/o familiares que me conocen. Por ello mis artículos tendrán, necesariamente, una cierta dosis de tal elemento consustancial a mí. Dios nos libre.

Veamos. En el año que está por concluir hubo asuntos que no quisiéramos volver a ver, a saber o que [nos] ocurrieran.

Las noticias nos hablan de los millones de desplazados por esa infame guerra que ha provocado el mandamás de Siria (éste no es por la gracia de Dios, como Franco, sino por quién sabe qué deidad del mal). Que el 2015 acabe con ese fenómeno que nos sobrecoge cada vez que lo vemos, oímos, sabemos.

Lo mismo el complejo y conmovedor caso de los más de 32 mil infantes que han llegado a Estados Unidos provenientes del sur del Río Bravo, sin padres, sin perro que les ladre.

En un sentido menos dramático, aunque sí penoso, gracias a que no estuvimos en los zapatos de Steve Harvey, uno de los comediantes más populares de la Unión Americana, cuando hizo saber al mundo (morboso, sin quehacer, como yo) que la afortunada reina del certamen Miss Universo había sido la colombiana Adriana Gutiérrez (mi favorita), en vez de Pia Wurtzbach, la filipina que no sabía qué hacer cuando se enteró. “Trágame tierra”, habría dicho cualquiera de nosotros.

Y qué decir de Louis van Gaal, el técnico del Manchester (odioso estratega holandés, autor de la salida de El Chicharito), quien yerra una y otra vez y muchos ya lo ven fuera de ese plantel: abajo las grandes bolsas (“¡Chin! Y yo que ya había encargado el yate aquel que vi con…”).

Por qué no echarle un poco de optimismo, de esperanza, de fe, al año que está por llegar (sí, por favor, ya no te tardes con mejores noticias).

Uno, con asuntos reales; otro, con ilusiones. Así, lo real es que bajará la gasolina, por primera vez en la vida de nosotros. Cuánto, no lo sé; pero bajará. Eso es lo que nos dijo Luis Videgaray, secretario de Hacienda. Otro, que habrá más empleos y mejor pagados, lo oímos de Ildefonso Guajardo y Alfonso Navarrete. Más, México crecerá, en tanto que otras economías, mucho mejores que la nuestra, no tendrán la misma suerte. Y no es desgracia de muchos…

Pero por qué no pensar en que a alguna de nuestras conocidas, amigas o parientas se les presente alguien como Kanye West y les lleve 150 regalos, como lo hizo con la Kardashian en días recientes.

O que siempre sí, alguien se enteró de nuestro talento, conocimientos, experiencias, trabajo y nos ofreció un contrato como el que tendrá Messi la próxima temporada con el Barcelona: 39.4 millones de euros. Fiuuuuuuuu y más fiuuuuuuuu.

Lo más importante, empero, es que estemos bien. Que haya salud, esperanza y actitud para enfrentar lo difícil. Y que este 2016 se lleve lo que no queremos, lo que nos pesa, lo que nos afecta.

Lo deseo de todo corazón… a tod@s… aun a quienes contaron chistes feos de mí.
jaimealcantara2005@hotmail.com