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El Observador Parlamentario / Antonio Tenorio Adame

  • Antonio Tenorio Adame

  • Mando Único: ¿debate entre seguridad o centralismo? La teoría del miedo somete a

la población al autoritarismo

 

El debate del Mando Único se encuentra en el vórtice del remolino. Desplazó la inducida discusión de la legalización de la marihuana. Ambos temas compaginan la seguridad y a la vez polarizan las opiniones entre la violencia y el placer.

En la Comisión permanente fue el tema central, incluso la senadora María Luisa Calderón subió a la tribuna sin el menor recato se refirió al mayor drama del país originado en la anterior administración panista.

La proposición de debate legislativo corresponde al senador Miguel Barbosa Huerta, coordinador de la fracción parlamentaria del PRD, bajo la idea de que “los poderes Ejecutivo y Legislativo presenten sus iniciativas”, lo que aproxima una diversidad de opinión, sobre la cuales obtener un consenso que “subsane su vacío legal”. Se trata de crear “las leyes reglamentarias para que la idea original de 2014 se permita constituir 32 policías únicas y profesionales, para cada entidad” que de respuesta al crimen organizado.

El exhorto es oportuno ante la proximidad del segundo periodo ordinario de sesiones a partir del 1º de febrero de los corrientes. El coordinador de la bancada del PRD ha anunciado ya de disponer de una iniciativa flexible que permita a municipios de menor densidad demográfica una coordinación con los mandos estatales y federales sin perder su capacidad de mando policial local. Sería anularlos en la práctica, y acentuar la creciente tendencia al centralismo burocrático. ¿Se pretende un mando único diferenciado o gradual dentro de un federalismo asimétrico?

El problema de la seguridad no es exclusivo del país, Obama promueve la Ley de Control de Armas, en París se habla del terrorismo como “nuevo totalitarismo”, los diputados autorizan portar armas en el recinto, en fin, el mundo se envuelve en inseguridad donde se genera miedo, aprovechado para establecer el dominio de la población con formas policiales de control social.

Bajo la teoría del miedo y de la corrupción, analiza el doctor Juan José Mateos, se organizaron durante el Gobierno de Felipe Calderón, un conjunto de fuerzas de tipo centralista que siguieron el viejo proyecto panista de mando único que pudiera ser bueno si encontraran con la linterna de Diógenes a un conjunto de hombres impolutos y eficaces para sanear las policías y combatir a los criminales.

El punto vulnerable reside en cualquier mando corrupto destruye todo el sistema y lo entrega sin contrapesos a los delincuentes, ese Mando Único visto desde del poder sirve para eliminar a la oposición en municipios de color diferente al gobernador o al Presidente, desde el punto de vista económico es útil para que se sirvan los del centro y debilitar a sus enemigos políticos aislándolos, en la teoría política es malo a partir de la idea de que el poder centralizado corrompe.

Luego se quiere conducir al país a un esquema centralista, en especial los partidos que militan en la mayoría como parte del poder público, sin embargo, al momento de discutir el tema, y al enviarlo a la oposición, cambian su discurso diametralmente.

El esquema federal se encuentra bajo sospecha en las tragedias de Ayotzinapa, Tlatlaya, Uruapan, y mil hechos menos llamativos pero igualmente dolorosos.

La lógica del mando único partidiza y descalifica a sus críticos al calificarlos de afines al crimen organizado. Con ese mecanismo inhabilitan a todos los que no piensen como ellos.

Se marcha al centralismo corporativista auspiciado por los partidos a través de sus estructuras o al de la reina de las estrategias mexicanas, la simulación.

LA CONMEMORACIÓN DE LA LEY AGRARIA DEL 6 DE ENERO fue recodada por el PRI de la globalidad del Gobierno de Peña Nieto, sin renunciar al simbolismo histórico porque sabe utilizar el sentimiento patriótico para adaptarlos a intereses del poder.

En esta ocasión se dieron cifras agrícolas que ocultan las entrañas de la realidad de abandono y baja productividad del campo sin capacidad de competitividad ante los países tropicales de Asia-Pacífico en el nuevo Tratado comercial, será devastado por enésima ocasión.