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A mitad del camino (II) / Razón de Estado / Joaquín R. Narro Lobo

  • Joaquín Narro Lobo

Si revisamos los aspectos positivos de la primera mitad del actual Gobierno, tendríamos que comenzar con un acertado ejercicio en el que las tres principales fuerzas partidistas del país se sumaron no solo para construir acuerdos y reformas, sino sobre todo para demostrar que es posible definir una misma visión de país. El Pacto por México, comparado por algunos con aquél español de la Moncloa tras la muerte de Francisco Franco, fue una mesa en la que muchas voces se escucharon y se lograron establecer las grandes prioridades nacionales. Ésta, desde la perspectiva de quien escribe esta columna, ha sido una de las mayores muestras del verdadero ejercicio de la política que hemos visto en muchas décadas.

Gracias al Pacto por México es que se lograron concretar las grandes Reformas Estructurales como la energética, la financiera, la de telecomunicaciones o la educativa, entre algunas otras. Con estas reformas, principalmente las que hemos señalado, se ha buscado el fortalecimiento de la economía mexicana, el orden de las finanzas públicas y el crecimiento presupuestal, la democratización de los medios de comunicación y el desarrollo social en igualdad de condiciones a través de la educación. Fueron y son, en el papel, grandes propuestas que se proponen grandes tareas para hacer que el país despunte y alcance la potencialidad de la que desde la década de los setenta se ha hablado.

Otro aspecto relevante del actual Gobierno ha sido el cambio de la política social. Aunque aún incompleta, la transformación de una política asistencialista por una de generación de capacidades, primero, y de productividad, después, ha sido uno de los sellos que es posible presumir como un logro de la administración del presidente Peña Nieto. En este sentido, son de destacar la Cruzada Nacional Contra el Hambre como una plataforma para abatir las principales carencias sociales, así como la transformación del programa Oportunidades por Prospera, el cual incluye el componente de productividad y generación de ingreso como uno de sus principales ejes articuladores de las distintas acciones destinadas a dar más a quienes menos tienen.

Finalmente, es de destacar la lucha contra la inseguridad que se ha librado particularmente desde las Secretarías de Gobernación, de Defensa Nacional y de Marina. Sin duda que aún es grande la influencia de los grupos delincuenciales en buena parte del territorio nacional, pero sería mezquino no reconocer los avances que, aunque insuficientes, ha habido en el desmantelamiento de los grandes cárteles de la droga.

Hemos ya colocado en el papel los aciertos del Gobierno en sus primeros tres años. En las siguientes dos colaboraciones referiremos, en la primera, los aspectos negativos y que han puesto a la actual administración en una situación francamente complicada y, en la segunda, el contraste y balance general justo cuando estamos a mitad del camino. Para el Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, este momento es uno de los últimos en los que se podrá aprovechar la oportunidad de recuperar aquello que ha dado buenos resultados y recomponer las principales fallas cometidas.
joaquin.narro@gmail.com     Twitter @JoaquinNarro