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A mitad del camino y el porvenir / Mireille Roccati

  • Mireille Roccatti

«memoriaminuitur nisi eamexerceas»**

El tiempo como siempre corre inexorable y el primer día del mes de diciembre, esto es el martes pasado, se cumplieron tres años de la asunción de la Presidencia de la República por Enrique Peña Nieto, quien encabezó la segunda alternancia de nuestra inacabada transición democrática. El inicio de la segunda mitad de su mandato constitucional ocurre en un ambiente convulsionado en el plano internacional, en medio de serias dificultades económicas, algunas de las cuales obedecen también a factores externos, como la baja del crudo y también -como negarlo– en un ambiente de desesperanza e irritación por sucesos como el de Ayotzinapa, que no termina de aclararse.

Esta primera mitad del sexenio arrancó promisoriamente con el anuncio del titular del Ejecutivo de una serie de reformas y ajustes políticos sustentado en la construcción de acuerdos y consensos con las principales fuerzas políticas de oposición que conjuntamente con el Gobierno y su partido acordaron en el marco del Pacto por México, una agenda mínima de transformaciones que se habían venido posponiendo por décadas.

Una de ellas, la Reforma Educativa, de inicio generó resistencias y polarización al afectarse interés enquistados en el sector oficial del magisterio y por otra parte, la movilización de la CNTE, cuyos integrantes se oponen rotundamente al reordenamiento del sector por que lesiona sus intereses políticos y económicos.

Actualmente, el relevo en la SEP ha relanzado la reforma y todos confiamos en que mediante el diálogo sereno y responsable, los grupos opositores de los mentores se incorporen al proceso reformador, logrando acuerdos básicos y el procesamiento de las demandas e informidades por la vía institucional.

En estos tres años, el Gobierno del presidente Peña Nieto mostró su capacidad política de alcanzar acuerdos con todos los actores políticos y lograr la aprobación en el legislativo de otras reformas adicionales, como: financiera-fiscal, energética, telecomunicaciones y, otras.

El calado de las reformas fue de tal magnitud, que inclusive se acuñó el término del “mexicanmoment”, debido a la expectativa que generó y las altas posibilidades de alcanzar un crecimiento económico sostenido, acompañado de desarrollo social. Es cierto y así hay que reconocerlo que los efectos aún no se perciben del todo y solo a mediano y largo plazo se alcanzarán los beneficios que las motivaron.

Al igual que en los tres últimos lustros, el tema de la Seguridad Publica se ha convertido en el talón de Aquiles del gobierno, y por si hiciera falta, los contratiempos de la economía: el bajo crecimiento económico, el repunte inflacionario, la pérdida de valor del peso y la baja del precio internacional del petróleo, se han venido a sumar a la agenda de riesgos del régimen.

Esos dos factores serán los temas torales de la agenda presidencial para la segunda mitad de su sexenio, los retos son mayúsculos y el futuro lleno de escollos, políticos y económicos internacionales, por lo cual debemos privilegiar un clima de unidad y corresponsabilidad, no debemos olvidar que la discordia y la desunión, solo nos perjudica a todos los mexicanos. Hay que dar la bienvenida a la crítica, pero rechazar la impugnación llena de diarrea verbal de adjetivos estrangulando al sustantivo; que solo escoden la intencionalidad política, de quienes en su mezquindad solo ven las elecciones del 2018 y olvidan el interés superior de la Nación.

**«La memoria disminuye si no se la ejercita».