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¿A quién apoyará Rusia?

  • Rosamaría Villarello

  • Rosamaría Villarello Reza

El Presidente de Francia ha alertado sobre los posibles ciberataques en las próximas elecciones nacionales de abril y mayo que podrían favorecer a la ultraderecha.

Por su parte la canciller alemana ha hecho lo mismo en referencia a ese temor por los comicios en puerta. A la vez que admitió la complicidad entre el espionaje del Servicio de Inteligencia de su país con los de la Agencia de Seguridad Nacional estadunidense para espiar a políticos y empresas europeos.

Está comprobado por el FBI y la CIA que Rusia intervino cibernéticamente en las elecciones del pasado noviembre en Estados Unidos desviando los resultados electorales por el candidato que le favorecía en sus relaciones.

Semejante, la influencia rusa en las antiguas repúblicas soviéticas se ha hecho sentir en todas sus expresiones políticas, manteniendo un control sobre muchas de ellas; por igual en varios de los territorios “satélites” bajo su dominio. Su presencia que otrora se dividía el mundo con los estadunidenses está buscando recuperar su lugar frente, principalmente, a la Unión Europea y la amenaza que le representa China.

Rusia tampoco ha perdido de vista a sus aliados en América Latina y mantiene y trata de incrementar sus contactos en la región, por ejemplo en Cuba o Venezuela, sobre todo ahora que hay una alarma sísmica de éstos con respecto a la nueva política de Washington.

Lo que hace Rusia es concertar acuerdos que le permitan una presencia en todas partes, sin importar el color o la tendencia de los diversos Gobiernos, en un doble o múltiple juego de negociaciones en alianzas o sin ellas con Estados Unidos.

Parece complicado y a la vez de ciencia ficción en un mundo  que para nada es nuevo vigilar e influir de una forma u otra y, que en la práctica, todos los países lo han llevado a cabo con diplomacia o sin ella. Sobre todo, los que ejercen un predominio internacional.

La diferencia con el pasado es que se llevaba a cabo de manera presencial y por medios considerados hoy tradicionales pero,  en nuestros días, quienes tienen una mayor tecnología, de dentro y de fuera, por “blindados” que estén sus sistemas, se pueden operar los medios electrónicos y en el tema que nos ocupa, entremeterse en los datos electorales.

El caso de México, por su  cercanía geográfica y sus relaciones con Estados Unidos -hoy altamente complejas- siempre ha despertado interés especial y solo basta leer la historia para conocer las infiltraciones en el siglo XX, sobre todo en la época de la Guerra Fría, que pretendían influir a favor de la corriente ideológica que representaba la exURSS, en disputa con la estadunidense. Hoy puede ser otra.

Surgen múltiples voces y denuncias en todos lados de la manipulación que se ejercería sobre la información y por supuesto el Gobierno de Trump lo sabe y lo podría alentar con vistas a sus nuevos objetivos.

Si cualquier intervención para el cambio está alertando a naciones de la Unión Europea, quiere decir que en cualquier otro lugar podría suceder, sin mayor problema.