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A revisión ciudadana las candidaturas independientes

Por PEDRO FERRIZ DE CON

Si algo le ha hecho mucho daño al país son las modas políticas, esas olas de supuesta innovación que nos ofrecen cobre por oro y que nos obligan a pagar las mismas consecuencias cada sexenio.

Así pasamos de rompimientos dentro del PRI en 1988, a un candidato del cambio que provocó la primera alternancia en la historia moderna en 2000 y por último, un rayito de esperanza que se ha quedado 18 años en campaña. Muchas promesas de cambio que han derivado en un empobrecimiento del país y lo que es peor, en una falta de credibilidad hacia los gobiernos, las instituciones y la clase política.

Cuando en el horizonte ya se asoma la campaña presidencial de 2018, nuevamente una moda política sale a la venta: las candidaturas independientes reconocidas en la ley electoral para respetar el derecho constitucional de que todo mexicano puede ser votado para un puesto de elección popular.

Con esta prerrogativa, poco a poco figuras de la política nacional se han formado para aspirar a abanderar una figura que es muy apetitosa y que podría representar una verdadera opción para realizar un cambio político en México.

Sin embargo, como siempre pasa en la política nacional, hay intentonas por secuestrar esta nueva opción electoral. Políticos “chapulines”, expulsados de partidos políticos y hasta militantes en activo de partidos levantan la mano para transmutar en figuras independientes y mantener sus cotos de poder y de confort.

Ante esta intentona, la ciudadanía debe de estar muy alerta, conocer a quienes aspiran a una candidatura independiente y convertirla en un movimiento ciudadano donde no quepan los mismos de siempre, esos que hoy se quieren disfrazar de ciudadanos.

Propongo que así como existe una Ley 3de3, también pongamos contextos de exigencia a quienes buscan una candidatura independiente. Que antes de proponerse como candidatos nos expliquen su pasado político, sus círculos íntimos en la clase gobernante y sobre todo por qué abandonaron su militancia.

Como lo he dicho, hoy tenemos el riesgo de que las candidaturas independientes sean coptadas por “damnificados de los partidos políticos”, si los dejamos llegar perderemos una de las pocas oportunidades que tenemos para cambiar las cosas.

Quienes aspiramos a una candidatura independiente tendremos que informar a la ciudadanía nuestra carta de no dependencia a los partidos políticos, de no compromiso con la actual clase política y nuestra verdadera intención de encabezar un cambio.

Las candidaturas independientes deberán pasar pues por estrictos niveles de revisión ciudadana. Habrá muchos que se apunten y no solo a la candidatura presidencial sino a aspiraciones a gobiernos estatales, diputaciones y al Senado.

Nosotros, quienes encabecemos las aspiraciones ciudadanas, tendremos que hacer compromisos puntuales como: no abandonar el cargo antes de su terminación para buscar un nuevo puesto, incluir propuestas emanadas de la ciudadanía, ya sea a través de las asociaciones civiles y vecinales, universidades y escuelas, cámaras de comercio y organizaciones de trabajadores y conformar un gabinete ciudadano con nuevas ideas, entre muchas más iniciativas.

Hoy estamos ante una verdadera oportunidad de cambiar México. El tedio así como el coraje lo tenemos, solo falta decidir bien. De ahí que las candidaturas independientes tienen que ser revisadas antes de decidirlas.