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Abatir analfabetismo y rezago educativo, la mejor inversión / Agenda Ciudadana / Rebecca Arenas

  • Rebecca Arenas

Cuando se habla de educación en México, invariablemente surge la polémica, la crítica; se discute en qué nivel estamos peor (nunca en cuál mejor) y nos esforzamos en encontrar responsables: que si los sindicatos o la SEP; que si los Gobiernos estatales y municipales; en lo único que hay acuerdo es en la baja calidad de la educación. Un hecho innegable es que el Estado mexicano ha fallado, no pocas veces, por omisión y los problemas fueron creciendo por falta de atención.

La Reforma Educativa recientemente aprobada, que -por fin- contempla la evaluación del magisterio, constituye apenas el primer paso hacia la resolución del catálogo de problemas que se han venido gestando en materia educativa.

Dentro de ese catálogo, una prioridad inaplazable es abatir el analfabetismo y el rezago educativo, porque los más de 30 millones de mexicanos que no saben leer ni escribir o que desertaron tempranamente de la escuela, además de padecer una violación flagrante a sus derechos humanos que les impide el acceso a mejores expectativas de vida, constituyen una responsabilidad moral que nos desacredita como sociedad y como Gobierno.

Según el Censo General de Población y Vivienda 2010, la población sin primaria en el país, mayor de 15 años, era de poco más de 10 millones, 51.7 % de los cuales eran mujeres; 62% vivía en zonas urbanas, y 74.8 % tenían entre 15 a 64 años. En lo que respecta a la población sin secundaria, alcanzaba los casi 17 millones de personas, 52% eran mujeres; 73.2 % vivían en zonas urbanas, y el 91.9 % tenían entre 15 y 64 años. A seis años del censo, estas cifras podrían haberse incrementado.

Al lanzar su campaña Nacional de Alfabetización y combate al rezago educativo, el Instituto Nacional para la educación de los adultos (INEA) busca revertir esas cifras, y se ha propuesto alfabetizar a 2.2 millones de personas; que concluyan la primaria 2.2 y que 3.1 millones más, obtengan un certificado de secundaria. En total se prevé atender 7.5 millones de personas en los próximos cuatro años.

¿Qué tendrá que hacer el INEA para alcanzar esta meta? A decir de Mauricio López, su flamante director: se buscará que el INEA sea una institución ¿con menos grasa, más ágil, menos burocratizada”, una institución que revise y actualice sus programas y se convierta en una pinza clave hacia la Reforma Educativa, y así alcanzar las metas establecidas hacia el 2018.

Ya modernizada la institución ¿Cómo abatir concretamente el rezago educativo? El titular del INEA lo enumera con fluidez: elaborando mejores materiales pedagógicos, revisando planes y programas de estudio; utilizando las nuevas tecnologías; facilitando los procesos de registro, capacitación, formación y certificación; reforzando las más de dos mil plazas comunitarias con las que cuenta INEA; fortaleciendo los casi 85 mil servidores voluntarios que acompañan el proceso de la enseñanza; actualizando los módulos que llevan años sin cambios; y de manera muy especial, actualizando el plan de estudios del Modelo de Educación para la Vida y el Trabajo (MEVyT).

Una mejor coordinación con los Gobiernos de los Estados y los municipios es fundamental para el INEA. Los casos de Zacatecas e Hidalgo, con los primeros lugares en alfabetización y regularización de estudios de nivel medio son el mejor ejemplo. “Ahí donde el gobernador, y el secretario de educación en el Estado, le ponen atención al tema, hay buenos resultados, prácticas exitosas y eso habrá que reforzarlo”.

Trabajar en la educación de adultos mayores, redignificar su papel en la sociedad es otra prioridad del INEA, dado que la pirámide poblacional ha crecido y también la expectativa de vida, de 76 años para la mujer y 72 años para los hombres. Además que un adulto que ha logrado salir adelante sin los instrumentos de la educación, es la mejor garantía de aprovechamiento, la mejor inversión.

El derecho a la educación no solo implica ir a la escuela, sino aprender y esto que vale para los niños, con mayor razón vale para los adultos. Se trata de un esfuerzo conjunto en donde los Gobiernos estatales son los primeros responsables de mejorar la educación. El contexto es un pretexto.
rayarenas@gmail.com

@RebeccArenas