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¡Acapulco, vive! / Punto de Vista / Jesús Michel Narváez

  • Jesús Michel

Comenzar el año en Acapulco ha sido, de siempre, un privilegio. Al inicio de este 2016 parecía que no sería igual. Los fuegos artificiales mostraban timidez. El cielo y el mar estaban oscuros. El comentario era: “están lanzando apenas el 25 por ciento de bombas”. Hablaban de cómo arrancó 2015. Cuando las doce campanadas habían sonado, aparecieron en el cielo nuevas formas… y la alegría hizo su aparición.

¡Acapulco vive!

Por la Costera, desde Caleta hasta Icacos y subiendo por la Escénica, la bahía se iluminó. Más allá, en Puerto Marqués, se lanzaban otras bombas con diversas figuras. Y comentaban quienes se ubicaban en la Zona Diamante, que finalmente la necesidad de “recuperar la plaza”, venció el temor, el miedo, el pánico que han sembrado los criminales desde hace una década y que se afianzó en el año viejo del 2015.

No obstante, la cantidad de gente que decidió pasar en la otrora Perla del Pacífico el inicio del Año Nuevo, en los restaurantes sobraban espacios. Antes, años atrás, había que rogar por una mesa. En Acapulco, con nuevo presidente municipal, el perredista Evodio Velásquez, también surgieron las prohibiciones o se fortalecieron las que había: no hay en los restaurantes zonas de fumar; se aplica el alcoholímetro, se sanciona a quienes lanzan al cielo sus miniglobos de cantoya… en las tiendas de autoservicio se agotaron los alimentos. Anaqueles vacíos fue la constante. Ello demostró la presencia de miles de paseantes que prefirieron cenar en casa que correr riesgos
innecesarios.

Con todo y todo ¡Acapulco vive!