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Acerca de las reformas económicas / Consideraciones / Aarón Irízar López

  • Aarón Irizar López

La crisis económica global de 2008-2009 puso en entredicho si el camino seguido en materia de crecimiento era el correcto. Fue así que los gobiernos de las naciones afectadas comenzaron a replantear sus estrategias, a través de la implementación de reformas estructurales a fin de retomar la senda del crecimiento.

Ante este panorama, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en su función de coordinar las políticas económicas y sociales de los países miembros, ha realizado diversas recomendaciones sobre las reformas que deberían ser emprendidas para el cumplimiento de ese objetivo central.

En su último reporte, titulado Reformas de política económica 2016: procurando el crecimiento, el organismo señala que la desaceleración en el ritmo de implementación de las reformas continúo en 2015: en las economías avanzadas, en promedio, 14 por ciento de las reformas recomendadas se han implementado totalmente, contra 36 por ciento que están en proceso; mientras que en las economías emergentes se dieron pasos iniciales en 44 por ciento de las recomendaciones.

España, Italia, Japón, China, India y México son los países que destacan al contar con la mayor proporción de recomendaciones ejecutadas.

En efecto, la OCDE destaca el ritmo de implementación de las reformas en nuestro país y lo compara con la desa-celeración registrada en la mayoría de los integrantes del grupo, colocando a México en un grupo de economías con buenas perspectivas para alcanzar a los países desarrollados, al contar con una base manufacturera fuerte y recursos naturales abundantes, si bien persiste una amplia brecha de productividad con respecto a aquellos países.

Desde el inicio de la actual administración, el Gobierno de la República emprendió un ambicioso proceso transformador, en el que destacan por su alcance e impacto, las reformas: financiera, laboral, energética, de telecomunicaciones y educativa.

Estas reformas ya se están traduciendo en resultados tangibles para la economía mexicana y el bolsillo de la mayoría de la población. Hoy, nuestra economía es una de las que registra mayor dinamismo a nivel mundial; contamos con niveles históricos de baja inflación y de incremento en la generación de empleos formales; ha mejorado el poder adquisitivo y el consumo; se han reducido los precios de las gasolinas, de las tarifas eléctricas y telefonía en general; y fortalecido el mercado interno y los ingresos públicos, entre otros aspectos.

Las circunstancias favorables generadas por las reformas económicas han permitido que nuestro país se convierta en un espacio óptimo para el ambiente de negocios, significando un flujo muy importante de inversiones en diferentes áreas económicas, cuyo efecto multiplicador en el crecimiento y el empleo salta a la vista.

Con todo, la OCDE sugiere una serie de propuestas tendientes a consolidar la materialización de las reformas económicas, destacando las siguientes: Aumentar el apoyo público en investigación, desarrollo e innovación; fortalecer la colaboración entre universidades y centros de investigación y la industria; reducir las cargas regulatorias en la economía (fortalecer la competitividad); disminuir cargas regulatorias en energía, transporte y telecomunicaciones y las barreras a la Inversión Extranjera Directa y al comercio internacional; fortalecer la independencia judicial y la rendición de cuentas; y mejorar el plan de estudios y la evaluación en educación primaria y secundaria, y asegurar recursos escolares e infraestructura adecuada.

Se trata de medidas pertinentes y viables que debemos considerar a fin de garantizar un crecimiento económico sostenible a largo plazo, que se traduzca en el mejoramiento del bienestar de las familias mexicanas.
* Senador de la República por el Estado de Sinaloa.

Twitter: @AaronIrizar

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