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Acontecer Poítico |José Luis Camacho Vargas|

  • José Luis Camacho

Desde el 24 de septiembre pasado, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ejerce de manera palpable su autonomía al ser la propia responsable de organizar, realizar y decidir sobre el proceso que se ha abierto para elegir al Rector número 34 en su fecunda y larga vida.

Se trata de un acontecimiento que reviste gran importancia no solo para quienes tenemos la honra de ser universitarios, sino para toda la Nación mexicana, que al tiempo de sostener con sus impuestos a la Máxima Casa de Estudios del país, es la principal receptora de los beneficios de contar con una institución de la trascendencia, magnitud y prestigio internacional como lo es la UNAM.

Este proceso tiene lugar en un contexto de normalidad universitaria, de arduo trabajo y de toma de conciencia sobre el papel que debe seguir desempeñando la UNAM para el desarrollo y crecimiento del país.

El doctor José Narro Robles, líder nato de la UNAM, entrega una Universidad en movimiento, modernizada, consolidada y lista para seguir siendo sujeto fundamental en el devenir nacional e internacional.

Durante sus dos periodos, ocho años en total, José Narro Robles enfrentó el reto de ampliar la oferta educativa de la UNAM, echando mano de todos los medios a su alcance en términos presupuestarios, de infraestructura y servicios docentes, sin perder un ápice de la calidad educativa que ha hecho de la Universidad el semillero de médicos, sociólogos, abogados, ingenieros, internacionalistas, politólogos, odontólogos y de cada una de las 115 licenciaturas, 33 carreras técnicas, tres planes de bachillerato, 41 programas de posgrado y 36 programas de especialización que ofrece a los casi 350 mil miembros de su comunidad y a la nación entera, contribuyendo todos ellos de manera trascendental en el progreso nacional.

En este lapso de tiempo no solo ha tenido lugar el mejoramiento de las instalaciones con las que ya contaba la UNAM, sino que también se ha realizado un crecimiento palpable de su infraestructura, haciendo posible que la UNAM se encuentre presenteen las 32 entidades federativas y cuente con seis campus y 17 escuelas en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México; seis polos de desarrollo regional en Michoacán, Querétaro, Morelos, Baja California, Yucatán y Guanajuato, y presencia en Estados Unidos, Canadá, España, China, Costa Rica, Francia y Reino Unido.

Ello, sin perder de vista que la Universidad es la responsable de operar y custodiar el Servicio Sismológico Nacional, Observatorio Astronómico Nacional, Jardín Botánico Nacional, Biblioteca Nacional, Hemeroteca Nacional, Red Mareográfica Nacional, Herbario Nacional, tres reservas ecológicas y el monitoreo del volcán Popocatépetl; tareas, todas ellas, que ha llevado a cabo de manera profesional, constante y oportuna.

Con un bagaje universitario como pocos, José Narro Robles ha sido el responsable de dotar a la Universidad de un mayor presupuesto gracias a la intensa labor de interlocución desarrollada con los diversos servidores públicos que en la asignación de los recursos públicos, desempeñan un papel central.

La voz de la Universidad se escuchó con fuerza y claridad aún en los momentos más difíciles que vivió el país entre 2007 y 2015, siendo el doctor Narro Robles el portador de una luz de conocimiento y de alternativas para superar los retos más intrincados y poner la capacidad intelectual y operativa de la UNAM al servicio de la Nación.

Los retos que enfrentará la próxima persona que asuma la Rectoría de la UNAM no son menores. De ahí, la relevancia del ejemplar y amplio proceso que han conducido los 15 integrantes de la Junta de Gobierno, siendo mujeres y hombres probos, con una profunda convicción universitaria y que desempeñan este papel fundamental de manera honorífica.

Siendo un semillero de materia gris, era previsible que en este proceso surgieran múltiples aspirantes a dirigir a la Universidad, siendo todos y todas ellas dignos representantes de la diversidad universitaria y de los más altos anhelos por servir y coadyuvar en la solución de la problemática social.

Son 16 mujeres y hombres formados en las aulas universitarias que, gracias a la convicción universitaria de periodistas como el doctor Leonardo Curzio, quien ha entrevistado a cada uno de ellos en su programa radiofónico matutino en NRM Comunicaciones, la sociedad en su conjunto ha podido constatar la calidad y seriedad que caracteriza sus proyectos de trabajo para dirigir a la Universidad Nacional de México durante los siguientes cuatro años.

En estricto orden alfabético, ellos son Sergio Manuel Alcocer Martínez de Castro, Carlos Arámburo de la Hoz, Francisco Gonzalo Bolívar Zapata, María Leoba Castañeda Rivas, Fernando Rafael Castañeda Sabido, Alejandro Díaz de León Martínez, Javier de la Fuente Hernández, Enrique Luis Graue Wiechers, Héctor Hiram Hernández Bringas, Juan Pedro Laclette San Román, Leonardo Lomelí Vanegas, Luis Fernando Magaña Solís, Leopoldo Henri Paasch Martínez, Suemi Rodríguez Romo, Rosaura Ruiz Gutiérrez y Gloria Villegas Moreno.

No tengo duda que la decisión que deben asumir por lo menos 10 de los 15 integrantes de la Junta de Gobierno de la UNAM no será sencilla, pero tampoco tengo duda que sea cual sea el resultado, será el mejor para la Universidad y sobre todo para México, pues será el desenlace de un incluyente, innovador y exhaustivo proceso de auscultación, de diálogo y de compromiso universitario.

México tiene suerte de contar con la UNAM, pero más suerte tiene la UNAM de contar con una nación que la sostiene, la apoya, la fortalece y la compromete. Coincido con el rector José Narro Robles: “La UNAM vive hoy una buena etapa”.

camachovargas@prodigy.net.mx

Twitter: @jlcamachov