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Acordanza

  • Acordanza: Tere Ponce De León

  • Leyendo “Las yeguas desbocadas” de Guadalupe Loaeza
  • Ha tenido efectos de “bomba” entre la “gente bien”

A fines del año pasado, Guadalupe Loaeza, la escritora y periodista, exyegua fina, egresada del Colegio Francés del Pedregal, publicó la segunda entrega de sus memorias noveladas, “Las yeguas finas”, con el título de “Las yeguas desbocadas”… El libro cayó como una “bomba” entre los y las lectoras que conocen a su familia, escandalizados porque la haya tomado como modelo para dar a sus lectores esta nueva entrega de la saga de Sofía, el personaje protagonista y de su mundo… En esta nueva novela, ya Sofía cuenta con quince años. El texto abre con su presentación a los lectores y la siguiente exclamación “Me llamo Sofía, tengo 15 años y odio al mundo. Quiero que desaparezca, que ya nadie me moleste y me juzgue- Quiero que caiga una bomba y explote todo”… La adolescente ha sido expulsada del Colegio Francés, ha dejado de ser “yegua fina”, no así su madre, egresada de ese Colegio y que vive para casar con aristócratas de doble apellido a sus numerosas hijas; que está muy pendiente del qué dirán y de guardar las apariencias; aparentar que se tiene mucho dinero, cuando no se tiene; dar a las hijas viajes para que obtengan una educación internacional, sobre todo afrancesada, y que a insultos y descalificaciones “educa” o “maleduca” a sus retoños mujeres, no así al su hijo Toño, único hombre de la casa… Las palabras de Sofía en la vida real, caerán como una bomba en el círculo social de su autora: Lupita Loaeza Tovar; y los miembros de este círculo se asombran que haya abierto las puertas de los secretos de su hogar a todo el mundo que quiera leer en qué se desbocaron estas yeguas finas a pesar del control que la madre imponía; y descifrar sus claves… Por los comentarios que he estado escuchando, me decidí en este fin de semana largo, a leer el “escandaloso” libro… Y me encontré con una novela de las llamadas “de formación” o novela de aprendizaje, un género literario que retrata la transición de la niñez a la vida adulta y que ha dado grandes relatos a la literatura universal. El término que la define lo acuñó el filólogo Johan Carl Simon Morgenstern en el año de 1819, en pleno romanticismo y es: Bildungsroman, que significa: “novela de formación” o “novela de educación”. Ésta surgió a raíz de la aparición del libro: “Los años de aprendizaje de Wilhem Meister” del poeta y novelista germano Wolfgang Goethe…En su obra, Wilhem Meister quien va en busca de la “felicidad”, dice de sí mismo: “Si yo hubiera nacido noble, nuestra discusión terminaría aquí mismo, mas como soy burgués, he de elegir un camino y espero que me comprendas… Si para ofrecerlo todo al noble le basta con mostrar su persona, el burgués ni ofrece nada con su personalidad ni debe ofrecerlo. Aquél puede y debe aparentar, éste tiene que ser auténtico y si intenta aparentar resulta vulgar y ridículo. Aquél debe hacer e influir, éste debe trabajar y rendir, debe formarse en una profesión para hacerse necesario y se supone que en su ser no hay armonía ni puede haberla, pues para hacerse útil en una faceta ha de desatender todas las demás.

De estas facetas no son solo responsables la presunción del noble ni la tolerancia de los burgueses, sino la forma misma de la sociedad. Si alguna vez ésta cambia o deja de hacerlo, me trae sin cuidado. En definitiva, tal y como están las cosas, he de pensar en mí mismo y he de salvarme a mí y conseguir aquello que es para mí una necesidad indispensable…Tengo una ineludible tendencia a aspirar a esa formación armónica de la naturaleza que me ha negado mi nacimiento”… Consciente de su calidad de burgués, Wilhem se lanzará a encontrarse a sí mismo… En el caso de “Las yeguas desbocadas”, Sofía no tendrá aún claro qué es lo que desea en la vida, pero vivirá las experiencias propias de su edad, el despertar del sexo, la soledad, la incomprensión de los demás, la violencia de una hermana egoísta, y obviamente, la omnipresencia de una madre que se sueña aristócrata y que hará hasta lo imposible para que sus hijas se casen con algún descendiente de la nobleza novohispana…Solo que las cosas no salen como ella quiere y sus arrebatos y violencia obliga a las hijas a llevar una doble moral, a guardarse los secretos de sus experiencias de vida, a crecer como mejor pueden, a trabajar ¡horror una niña bien trabajando! como secretarias o recepcionistas en compañías alemanas o francesas… Entre los personajes muy bien construidos de la novela de Loaeza domina precisamente el de la madre. Un personaje inolvidable que le da calidad literaria al texto, independientemente de quien haya sido el modelo… El escándalo pasará, pero la novela quedará como un espejo de la vida y la educación que se les daba a las jóvenes de la clases altas mexicanas, como una crónica social de los años sesenta, cuando los Kennedy llegaron a México; cuando la “jeuneusse dorée” bailaba al son de la orquesta de Moisés Alatorre en el Jockey Club, cuando la comidilla del día era que Miguelito Alemán plantaba a Patricia López Negrete con invitaciones a la boda repartidas, para casarse con Christianne Martel, la ex-miss Universo francesa que vino a México a hacer cine…Tanto “Las niñas bien”, como “Las yeguas desbocadas” se inscriben en las novelas de formación, como son, además del Wilhem Meister de Goethe, “El retrato del artista adolescente” de James Joyce, el “Moe Flanders” de De Foe; “La Montaña Mágica” de Thomas Mann, “Bajo las ruedas”, de Hermann Hesse ; “El guardián entre el centeno” de J.D. Salinger y ¿por qué no incluir en la lista?, la “Claudine en la escuela”, de la francesa Colette, con todo y sus excesos sexuales escabrosos por los que transitan las adolescentes.