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Acordanza

  • Acordanza: Tere Ponce De León

– “Los Muchachos de Letrán”, la Antología de Ángel Muñoz Fernández, nos brinda un completo panorama sobre la Academia de Letrán (1836-1839)

Nuestra literatura, la mexicana, goza de cabal salud. El árbol de las letras es frondoso y variado, y si en el siglo XX nombres de Alfonso Reyes, Martín Luis Guzmán, José Vasconcelos, Juan Rulfo, Octavio Paz, nuestro Premio Nobel de Literatura, Carlos Fuentes, Salvador Elizondo, Sergio Pitol, Fernando del Paso y Jorge Ibargüengoitia, llenaron la escena literaria, en este siglo XXI tomaron la estafeta Jorge Volpi, Juan Villoro, Eloy Urroz, Guadalupe Nettel, Pedro Ángel Palou, Hugo Hiriart, Adela Tarazona, Elmer Mendoza, Yuri Herrera, Mario Bellatín, Paco Ignacio Taibo II, planteando desde diversos puntos de vista la realidad mexicana, los sueños y realidades de un país y una sociedad cuyo retrato más fiel es la Coatlicue… Estos autores no son frutos aislados del árbol literario. Éste se enraíza en el siglo XIX en la Academia de Letrán, cuyos miembros dejaron de escribir a la española o francesa para voltear los ojos hacia los temas de México… Y esto se los platico porque en el círculo de lectura que anima el economista José Luis Porres y su esposa Maru, uno de los más entusiastas lectores es el ingeniero Ángel Muñoz que amén de ser una potencia en cálculo de edificios, aeropuertos y demás construcciones faraónicas de México, tiene una pasión: la literatura mexicana del siglo XIX. En su hermosa biblioteca una puede encontrar las primeras ediciones de libros y revistas publicados en todo el siglo XIX, hermosamente encuadernados y clasificados por índice de autor, fecha de edición, editorial, etc….Pues bien, no contento con ser un gran coleccionista de libros, es un estudioso de la literatura y así ha escrito varios libros que dan luz a investigadores y diletantes sobre los diferentes movimientos literarios habidos en aquel siglo de Dios… Su bibliografía comprende no sólo el estudio biográfico y literario de José María Lacunza (el fundador de la Academia de Letrán y autor olvidado por los estudiosos de nuestra literatura) sino la magnífica antología que tituló “Los Muchachos de Letrán” donde rescata de diarios y revistas de la época las obras literarias que los caracterizaron… ¿Quiénes pertenecieron a la Academia de Letrán? Ustedes encontrarán nombres que les recuerdan perdurables obras del siglo XIX, ligadas al romanticismo mexicano: Guillermo Prieto (cuya lectura de “Memorias de mis Tiempos”, y la “Musa callejera” es indispensable); Manuel Tossiat Ferrer, Eulalio María Ortega, José Justo Gómez de la Cortina -el famoso Conde de la Cortina-, Francisco Manuel Sánchez de Tagle, José Bernardo Couto -quien nos da una espléndida versión de la leyenda “La mulata de Córdoba”-; José Ramón Pacheco y Manuel Andrade y Pastor… Joaquín Navarro, Wenceslao Alpuche, Ignacio Ramírez, “el Nigromante”; Luis Martínez de Castro, Manuel Payno -el autor de la inolvidable novela “Los Bandidos de Río Frío”; José María Tornel y Mendívil (quien fuera diputado y general, pero que en literatura se le conoce por ser uno de los primeros traductores de Lord Byron)… Por cierto, escribe Muñoz: “A la Academia de Letrán asistían personajes de muy diversos orígenes y posición social. Así, junto a jóvenes de humilde cuna como Ignacio Rodríguez Galván, Ignacio Ramírez o Guillermo Prieto, compartían las tertulias personajes de renombre como Manuel Carpio y José Joaquín Pesado, así como participantes de la guerra de Independencia que ocuparon en la República altos puestos gubernamentales. Andrés Quintana Roo y José María Tornel, son claros ejemplos de liberales encumbrados políticamente que no tenían ningún empacho en compartir opiniones literarias, aun con los más recalcitrantes conservadores y miembros del clero católico”… Sigo con los integrantes de esta academia: Isidro Rafael Gondra; José María Lafragua, José Joaquín Pesado, Francisco Ortega, Ignacio Rodríguez Galván, Andrés Quintana Roo, Fernando Calderón, Manuel Carpio, José María Heredia, entre otros muchos… La Academia de Letrán se fundó en 1836 y duró hasta 1839, en el “desvencijado cuartucho” del Colegio de San Juan de Letrán, “que ocupaba como vivienda un joven y brillante profesor, de nombre José María Lacunza, quien, con otros tres noveles literatos, la comenzaría formalmente…”, “Dos años después, las actividades de la ya prestigiada Academia de Letrán reunía entre sus miembros a los más connotados escritores del segundo tercio del siglo XIX”…

Cuenta Guillermo Prieto, en la cita de sus “Memorias de mis Tiempos” inserta en el libro de Muñoz, que “Una tarde de junio de 1836 (… ) resolvimos valientemente establecernos en Academia que tuviera el nombre de nuestro Colegio, instalándonos al momento y convidando a nuestros amigos, siempre que tuvieran nuestra unánime aprobación… Y diciendo y haciendo, nos pusimos en tren de inauguración, pronunciando el discurso de apertura Lacunza J.M…. Terminado el discurso, entre abrazos y palmoteos, parecía dirigirnos el jarro de agua de la mesita vecina miradas de frío desengaño… Falta el banquete, dijo Juan; hagamos una requisición de bolsillos… La colecta produjo real y medio. Era necesario desechar los bizcochos. Convenimos en la compra de una piña y en aprovechar algunos terrones que esperaban envueltos eme un papel el advenimiento del café… Rebánose la piña, se espolvoreó sobre ella el polvo de azúcar y… el banquete fue espléndido, amenizado con ruidosas improvisaciones… ” Hermoso y documentadísimo es el libro de Ángel Muñoz Fernández, editado por Factoría Ediciones, en su colección “La serpiente emplumada”…