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Acordanza

  • Acordanza: Tere Ponce De León

Recordando a Stefan Zweig (Viena 1881-Brasil 1942)

Hace 75 años, en un departamento de la ciudad brasileña de Petrópolis, un hombre sesentón y su segunda esposa deciden quitarse la vida, después de proveer las instrucciones a sus herederos y amigos de qué hacer con sus bienes, y hasta con su perro.

Él era el entonces famosísimo escritor vienés Stefan Zweig, autor de biografías tan importantes como “María Estuardo”, “Fouché, el genio tenebroso”, “María Antonieta”, “Magallanes”, de historias noveladas como “Momentos estelares de la humanidad”, novelas inolvidables como “Veinticuatro horas en la vida de una mujer” y la “Novela de Ajedrez”-donde denuncia los métodos de tortura nazis-, por no citar más que un botón de muestra de las obras de un autor sumamente prolífico en el teatro, la historia, la novela y la poesía.

Ella, Lotte, su antigua secretaria y joven esposa.

Murieron víctimas indirectas del nazismo, como lo dejó escrito en su recado suicida de puño y letra Zweig: “Mi propio idioma ha desaparecido de mí y mi hogar espiritual, Europa, se ha destruido a sí mismo… Prefiero acabar mi vida en el momento adecuado, como hombre para quien la cultura siempre ha sido felicidad y libertad, la más valiosa de las posesiones de este mundo”… “¡Saludo a todos mis amigos! Ojalá puedan ver el amanecer después de esta larga noche. Yo, tan impaciente, me voy antes”. En su lecho de muerte, se atavió con camisa y corbata; ella, con un kimono. Tumbados en la cama tomaron una dosis devastadora de barbitúricos.

Fue su último gesto de resistencia, de coherencia obcecada hasta el último aliento ante el nacional socialismo de Adolfo Hitler que había devastado su país, primero, al anexarlo a Alemania, privando de la libertad a todos los austriacos al sujetarlos a la ideología del nacionalsocialismo y persiguiendo a los judíos y a otras minorías del antiguo imperio austrohúngaro Zweig era judío.

Por tanto sus libros fueron quemados en las plazas públicas y sus obras, censuradas, prohibidas en todo el ámbito germánico nazi.

Era el 22 de febrero de 1942 cuando los Zweig se quitaron la vida, y cuando, desalentado, el gran escritor veía desvanecerse, destruirse el mundo europeo que él vivió y amó. Creyó que la ola de barbarie nazi comandada por Hitler triunfaría, pues el 20 de enero de ese año, los altos mandos nazis se reunieron en Alemania, para discutir la “solución final al problema judío” ya que el genocidio no había sido organizado bien. Los grupos de trabajo mataban a miles de judíos en Polonia y la URSS, pero se necesitaba gran cantidad de hombres y municiones. Los soldados sufrían ataques de nervios. La mayoría de los judíos habían sido enviados a guetos o a campos de concentración, pero no estaba decidido el destino final. Se resolvió mandarlos a todos hacia los campos en países del este, los sanos serían esclavizados. Se necesitaba obreros para la guerra. Además, implicaba que muchos desaparecerían por causas naturales. Pronto, los judíos y otros “indeseables” morirían en cámaras de gas en los campos.

Zweig, atento a las noticias, había leído que el 21 de junio de 1941, sin declaración previa de guerra, el Ejército alemán inició la invasión de la Unión Soviética. La denominada “Operación Barbarroja” tuvo en sus primeros momentos un rotundo éxito.

Por el norte, las tropas llegaron hasta Leningrado, la actual San Petersburgo. Por el centro hasta las puertas de Moscú. Sin embargo, ninguna de las dos ciudades cayó. A la heroica resistencia de la población rusa se le unió su tradicional aliado: el “General Invierno”. El avance alemán fue más profundo en el sur y Ucrania fue rápidamente conquistada.

Parecía que las hordas de Hitler ganarían la guerra.

En 1940 los nazis dominaban Polonia, invadida en septiembre de 1939; le siguieron Noruega, Dinamarca (1940); Luxemburgo, Bélgica y los Países Bajos; Francia, donde los nazis ocuparon el Norte e instalaron en el Sur un Gobierno títere, el de Vichy… Solo Inglaterra se resistió como león, sin embargo, Londres, donde Zweig vivió sus últimos años en Europa y donde obtuvo la nacionalidad británica, era bombardeada inmisericordemente. Caerían más tarde, en 1941, Grecia y Yugoslavia.

El mundo europeo ardía y con él el corazón de Stefan Zweig (1881-1942), este escritor de origen y nacionalidad austro-húngaro, primero; austríaco después de la primera guerra mundial y desde 1938, de nacionalidad británica. Había nacido en Viena, dentro de una familia judía muy adinerada, lo que le permitió estudiar el doctorado en filosofía y luego hacer cursos de literatura. Así, preparado inicia su carrera de escritor… Zweig pertenece a la generación de escritores nacidos en el imperio austro-húngaro que escriben en alemán, como Arthur Schnitzler (médico de profesión, autor entre otras obras de teatro de “La ronda” (1862-1931): Reiner María Rilke checo, (1875-1926), autor de “Las elegías del Duino”; Robert Musil (1880-1942) (El hombre sin atributos); Franz Kafka, Praga, (1883-1924, autor de “Metamorfosis” y “El Proceso”; el doctor Sigmund Freud (1859 Viena-1939), (La interpretación de los sueños), 1899); Elías Canetti, Bulgaria, y que llegó a obtener el Nobel de Literatura; Gustav Meyrik, (Praga 1868- 1932, autor de “El Golem”; el crítico Herman Bahr ( (1863-1934). Zweig cultivó en sus novelas, un rico estilo literario que aunaba una cuidadosa construcción psicológica con una brillante técnica narrativa
En 1919 se estableció en Salzburgo, Austria, donde habría de vivir durante 15 años, hasta que el advenimiento del nazismo en 1934 lo hizo huir a Londres… Pacifista y antibelicista, después de la Primera Guerra Mundial, donde sirvió en el Ejército de su país, se refugió en Zurich, donde escribió “Jeremías”, obra antibélica, siendo el primer escritor en protestar contra la guerra.

En Suiza trabajó como corresponsal para la prensa libre vienesa y produjo algunos trabajos en diarios húngaros. Zweig conoció a Thomas Mann y a Max Reinhardt. Sobre Mann escribió varios ensayos, al igual que escribió sobre el francés Romain Rolland, autor de esa gran novela titulada “Juan Cristobal”.

Después del armisticio de 1918, pudo retornar a Austria: volvió a Salzburgo, donde fijó su residencia y participó en la fundación del famoso Festival de Salzburgo, en torno a la figura de Mozart acompañando al poeta y dramaturgo Hugo von Hofmannsthal, al compositor Richard Strauss, al director Max Reinhardt, al diseñador escénico Alfred Roller y al director de orquesta Franz Schalk, Bernhard Paumgartner fue el responsable musical. En esa hermosa ciudad alpina, en 1920, el escritor se casó con Friderike María Burger von Winternitz, de quien tuvo dos hijos
Se divorció de ella en 1938.

Zweig se enfrentó con vehemencia a las doctrinas nacionalistas y el espíritu revanchista de la época al través de sus novelas y dramas, en lo que fue el período más productivo de su vida. El relato histórico “Momentos estelares de la humanidad”, que publicó en 1927 se mantiene entre sus libros más exitosos… En este libro podemos leer el asesinato de Cicerón, el fin del Imperio Romano de Oriente, el descubrimiento del Océano Pacífico, la gestación del Mesías de Häendel, la Marsellesa y la Elegía de Marienbad, la primera gran derrota de Napoleón, el descubrimiento de El Dorado, la (no) ejecución de Dostoievski, la primera conexión telegráfica entre EU y Europa, el descubrimiento del polo sur, el regreso de Lenin a la Rusia revolucionaria de 1917, el fracasado intento del presidente Wroodow Wilson de conseguir un nuevo orden mundial basado en una paz duradera y un estudio crítico sobre una novela no terminada de Tolstoi.

Si el paraíso existe en algún lado del planeta, ¡no podría estar muy lejos de aquí! dijo Zweig en un libro que escribió sobre Brasil, país en el que se refugió durante la II Guerra Mundial.

Los Zweig fueron sepultados en el Cementerio de Petrópolis. Su autobiografía “El mundo de ayer”, publicada póstumamente hacia 1944, es un recuerdo emocionado de la cultura europea que él consideró para siempre perdida con la irrupción del nazismo.