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Acordanza

  • Acordanza: Tere Ponce De León

  • Leyendo “Luis Spota, Las sustancias de la Tierra”  de Elda Peralta
  • Pesar por la muerte de Hilda O’Farrill de Compeán

Acaba de aparecer en las librerías. Lo vi en los anaqueles de la Porrúa, la librería de Bellas Artes y las del Péndulo, el libro “Luis Spota, Las sustancias de la Tierra” debido a la pluma de Elda Peralta… Se trata de la reedición de la “biografía íntima” del escritor y de su compañera de vida, la actriz y escritora Elda Peralta… La primera edición salió a la luz con el sello de Grijalbo en 1990 y en este 2016, a 31 años del fallecimiento del autor de “Casi el Paraíso”, “Murieron a mitad del Río”, “Más Cornadas da el hambre”, “Palabras Mayores” y 30 novelas más, con la Editorial Morgana… Se trata de una extraordinaria biografía íntima del escritor, en la cual Elda evoca su vida dedicada al periodismo y la literatura, al cine -como guionista y director-, al servicio social al frente de la Comisión de Box y las circunstancias de vida en que el escritor fue edificando su colosal obra de creación literaria que además de las novelas abarcó 60 guiones cinematográficos, cientos de reportajes de profundidad con reconocimientos por parte del gremio periodístico, artículos editoriales y columnas de temas políticos… Me encantó la manera con que Elda va revelando al lector no solo la vida de Luis, desde su nacimiento, el 13 de julio de 1925, en la Ciudad de México hijo de un comerciante y abarrotero de origen italiano, don Luigi Spota, y de una aristócrata dama, doña María Mario Saavedra, cuya dureza de carácter se vuelca en la educación del hijo, sino también la historia de su propia vida, como una de las cuatro hijas del revolucionario sonorense Óscar R. Peralta y de su esposa, la hija de hacendados porfiristas de Acámbaro, Gloria Ayala Carrillo… El derrumbe económico de ambas familias, tanto de la de Luis como la de Elda, cuando éstos eran jovencitos… Su encuentro en el teatro de Bellas Artes, cuando Elda era una actriz incipiente y Luis produjo su primera obra de teatro “Ellos pueden esperar”, que montó como si fuera el traductor de la pieza teatral “escrita por el autor norteamericano Clifford Odets”… Con gran sobriedad y fuerza Elda nos cuenta a la par que el desenvolvimiento de la vida de Spota, su propia vida, desde que, siendo una jovencita tuvo que trabajar como secretaria para llevar dinero a su casa, y sin embargo, pudo ingresar al deportivo Chapultepec, donde se convirtió en una campeona de tenis.. Después en su deseo de convertirse en actriz de cine y su paso por éste, donde apareció en más de 30 películas… El encuentro de Luis y Elda fue definitivo. El amor surgió turbulento -a pesar de que él estaba casado cuando la conoció- y ese amor ha durado hasta ahora, a 30 años de la muerte de Luis. Un amor que transitó por los éxitos y fracasos, además de las vicisitudes de la vida de ambos… Y lo cuenta con gran sobriedad, mostrándonos desde la intimidad de su convivencia sentimental, las luces y sombras del complejo carácter de Spota y las circunstancias que rodearon el nacimiento de cada uno de sus libros… El motivo por el que escribió el libro, Elda misma nos lo participa: “La muerte de Luis Spota, hace casi un año, provocó en mí sentimientos mezclados de dolor y rabia. Dolor ante su muerte prematura en la plenitud de su creatividad, rabia porque ya muerto, después de consumirse en la acción de darse a los demás, era negado y escarnecido por muchos de aquellos que, estando él con vida, resentían su trayectoria de sembrador afortunado”… “Quiero referirme al Luis Spota que yo conocí: soberbio y modesto, hecho de luz y flaquezas. Al infatigable tejedor de historias, producto de su esfuerzo tesonero y de la pirotecnia de sus intuiciones. Al autor que, mediante un renovado quehacer cotidiano, conformó una vasta obra, humilde y ambiciosa, que aspiró a ser un perfil de su comunidad y a contener afanes y existencias de los hombres tal como él los conocía. Quiero evocar al hombre para quien vivir equivalía a cumplir una diaria responsabilidad; al caballero andante animoso y retador, siempre dispuesto a la aventura, abierto a la conquista de sueños de verdad y de justicia; al ser huraño, taciturno y vulnerable, que amaba al hombre en todos los hombres, que quiso ser amado y recordado un poco al escribir sobre ellos… No pretendo escribir un panegírico. Sería ir contra el sentimiento del propio Luis, que siempre desconfió de la sinceridad de los elogios funerarios”… Bienvenido este libro… Y doblo la hoja para mostrar mi pesar por la muerte de Hilda O’Farrill Ávila de Compeán… Durante muchos años Hylda fue la editora de la sección de sociedad del periódico de su padre, el Novedades, ya desaparecido en esta capital… En sus páginas transitaron grandes plumas como cronistas de sociedad. Ella, como periodista, apoyó siempre las mejores causas sociales y a las asociaciones de mujeres dedicadas a la labor social… Desde esta columna, damos el pésame a su esposo Justino Compeán y a su familia.