imagotipo

Acordanza | Tere Ponce

  • Acordanza: Tere Ponce De León

Una lectura de Don Quijote de la Mancha Aldonza Lorenzo/Dulcinea del Toboso, mujer real mujer ideal

Hoy quiero compartirles una lectura, con visión de género, de Don Quijote de la Mancha, la novela que inmortalizó a su creador, Miguel de Cervantes Saavedra… Lo hago para conmemorar los 400 años de su muerte, ocurrida el 22 de abril de 1616… Don Miguel publicó la primera parte de su novela fundadora “Don Quijote de la Mancha” en 1605, – y la segunda parte verá la luz 10 años después, en 1615… Para estos comentarios escogí la edición de la Real Academia Española en colaboración con la Asociación de Academias de la Lengua Española, con motivo del cuarto centenario de la publicación del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, en el año de 2005, la cual trae varios estudios críticos sobre Don Quijote y Cervantes, s, así como notas esclarecedoras del lenguaje empleado en la novela… Me enfoco a esa maravillosa figura femenina que domina las acciones de Don Quijote: Aldonza Lorenzo/ Dulcinea del Toboso, y lo que tiene de mujer ideal/mujer real…

SOFÍA LOREN en su interpretación de Aldonza/ Dulcinea.

SOFÍA LOREN en su interpretación de Aldonza/ Dulcinea.

Pero antes, recordemos la historia que nos cuenta Cervantes: Alonso Quijano o Quesada, hidalgo oriundo de la Mancha, España, cincuentón, soltero y aficionadísimo a la lectura de los libros de caballería, decide resucitar el tiempo en que había caballeros andantes (siglos VII al XIV), y por tanto, el ideal caballeresco –perfección de las cualidades viriles a través de la guerra, aspiración a ser generosos y a guardar un ascetismo, sublimando los deseos carnales-, para lo cual desenmohece las armas de sus bisabuelos, se fabrica una celada de cartón; se pone como casco un bacín de barbero, se inventa el nombre caballeresco de “Don Quijote de la Mancha”; bautiza a su flaquísimo caballo como Rocinante; escoge una muchacha de las que conoce -Aldonza Lorenzo- a la que denomina Dulcinea del Toboso, como objeto y sujeto de su amor; y va en busca de aventuras, con un ideal de justicia al deshacer todo lo malo que pueda encontrarse en su camino (desfacer entuertos)… Después de su primera salida en busca de aventuras, convence a un vecino suyo, Sancho Panza, campesino, gordo e iletrado para que sea su escudero, con el señuelo de regalarle una isla para gobernarla, pues ésta será la recompensa de los muchos triunfos que hallarán en sus aventuras… A falta de caballo, Sancho Panza monta su borrico… Juntos, el hidalgo y su escudero saldrán por los caminos de la Mancha y de Dios en busca de aventuras, al estilo de los héroes de las novelas de caballería que llenan los estantes de la biblioteca de don Alonso Quijano… Cuando Don Quijote se encuentra con los pastores y caminantes que van al entierro de Grisóstomo.(I, cap.13), uno de ellos duda que todos los caballeros andantes estén enamorados de su dama. A lo que Don Quijote responde:.. “digo que no puede ser que haya caballero andante sin dama, porque tan propio y tan natural les es a los tales ser enamorados, como al cielo tener estrellas, y a buen seguro que no se haya visto historia donde se halle caballero andante sin amores” y cuando el caminante le pregunta el nombre, calidad, patria y hermosura de su dama, Don Quijote responde: “… su nombre es Dulcinea, su patria, el Toboso, un lugar de la Mancha; su calidad por lo menos ha de ser de princesa pues es reina y señora mía; su hermosura, sobrehumana, pues en ella se vienen a hacer verdaderos todos los imposibles y quiméricos atributos de belleza que los poetas dan a sus damas: que sus cabellos son de oro, su frente campos elíseos, sus cejas arcos del cielo, sus ojos, soles, sus mejillas rosas, sus labios corales, perlas sus dientes, alabastro su cuello, mármol su pecho, marfil sus manos, su blancura nieve”… He aquí al “eterno femenino: la mujer idealizada con los atributos que todos los poetas medievales dan a una mujer bella..Sin embargo la ideal Dulcinea tiene un origen humano. El hidalgo Alonso Quijano parte de una mujer de carne y hueso que en su pequeño mundo de la Mancha tiene una existencia real. Se llama Aldonza Lorenzo, es campesina y vive en una aldea recién fundada con moriscos conversos que se llama Toboso… El pueblo y región donde vive Don Quijote, tiene como paisaje la llanura de la Mancha, en la Extremadura española, lugar donde se movía la frontera -antes de la reconquista por los reyes Católicos- entre los reinos cristianos y los árabes… A este mundo pertenece Aldonza Lorenzo. Solo cuatro veces la habría visto el hidalgo Alonso, pero su recuerdo inspirará en su imaginación la creación de Dulcinea del Toboso. Aldonza es una aldeana de la que, en una etapa de su vida, estuvo enamorado platónicamente Alonso Quijano o Quesada. Convertida en Dulcinea es un imperativo esencial para su vida caballeresca… Aldonza será el “contrapunto” de Dulcinea… ¿Es la campesina Aldonza de tan “buen parecer”?… La primera pista nos la da el propio narrador, cuando, buscando más papeles que hablen del hidalgo Don Quijote de la Mancha, nos cuenta que, estando en Alcalá de Toledo, se encuentra con un muchacho que llegó a vender unos cartapacios y papeles viejos a un sedero, escritos en árabe. Interesado en ellos, contrata a “un morisco aljamiado” para que se los traduzca y éste, al leerlos, comienza a desternillarse de risa. El narrador le pide que le diga qué le causa tanta risa, y el traductor le responde: “-Está, como he dicho, aquí en el margen escrito esto: “Esta Dulcinea del Toboso, tantas veces en esta historia referida, dicen que tuvo la mejor mano para salar puercos que otra mujer de toda la Mancha”. (I, cap. IX)… Cuando el narrador oyó decir “Dulcinea del Toboso” supo que eran los papeles referentes a la historia del Quijote. Compra el manuscrito y manda traducirlo al castellano. El título de éstos era: “Historia de Don Quijote de la Mancha”, escrita por Cide Hamete Benengeli, historiador arábigo… No abordaré el recurso de Cervantes al atribuir a otro escritor la autoría de la novela, sino me enfoco al pasaje que nos muestra la dualidad de Dulcinea del Toboso. Aunque no menciona a Aldonza Lorenzo, sí su humilde actividad de “salar a los cerdos”. O sea la Dulcinea de carne y hueso es una aldeana, cuyo retrato nos complementará Sancho Panza, cuando recibe la encomienda de Don Quijote de darle una carta para ella… Don Quijote sabe que Aldonza no sabe leer ni escribir, así le dice a Sancho:… “Y en lo que toca a la carta de amores pondrás por firma: “Vuestro hasta la muerte el Caballero de la Triste Figura”. Y hará poco al caso que vaya de mano ajena, porque, a lo que yo me sé acordar, Dulcinea no sabe escribir ni leer y en toda su vida ha vista letra mía ni carta mía, porque mis amores y los suyos han sido siempre platónicos, sin extenderse más que a un honesto mirar… -Ta, ta –dijo Sancho-. ¿Qué la hija de Lorenzo Corchuelo es la señora Dulcinea del Toboso, llamada por otro nombre Aldonza Lorenzo?”

“-Ésa es –dijo Don Quijote-, y es la que merece ser señora del todo el universo.

“-Bien la conozco –dijo Sancho-, y sé decir que tira tan bien una barra como el más forzudo zagal de todo el pueblo. ¡Vive el Dador, que es moza de chapa, hecha y derecha y de pelo en pecho, y que puede sacar la barba del lodo a cualquier caballero andante o por andar que la tuviere por señora! ¡Oh hi de puta, qué rejo que tiene y qué voz!”..(I. Cap. XXV)… Don Quijote se molesta con Sancho y le advierte que Dulcinea vale tanto como la más alta princesa de la tierra, pues es el ideal de mujer, como en la poesía los poetas que dedican sus pensamientos a Filis, Amarilis, Silvias, Dianas y Galateas, “que no son damas de carne y hueso sino son sujeto porque se tenga al poeta por enamorado”… El la imagina así: hermosa y honesta, “la más alta princesa del mundo”… De esta forma, Don Quijote ha construido un ideal de mujer a partir deAldonza, la mujer real. De allí que afirme: “Y así, bástame a mí pensar y creer que la buena de Aldonza Lorenzo es hermosa y honesta (…) Y para concluir con todo, yo imagino que todo lo que digo es así, sin que sobre ni falte nada, y píntola en mi imaginación como la deseo, así en la belleza como en la principalidad” (I, Cap. XXV)… De esta forma Don Quijote sabe que Dulcinea es un producto de su imaginación, creada voluntariamente para tener un objeto y sujeto amoroso. a partir de Aldonza Lorenzo. Ésta es la clave de la existencia de Dulcinea… Sancho no entrega la carta porque no conoce a Aldonza y sabe que Dulcinea no existe. Sin embargo, el escudero inventa el encuentro que describe con la óptica del hombre del campo apegado a la realidad, mientras Don Quijote idealiza ese encuentro: Don Quijote va alegando imágenes de alguna mítica corte donde las princesas ensartaban perlas o bordaban camisas con canutillo de oro… Sancho le presenta el contrapunto aldeano al afirmar que estaba cribando un trigo de mala calidad. Don Quijote supone que Dulcinea besa la carta al recibirla, el escudero le dice que Dulcinea le ordena que la deje sobre un costal porque tiene mucho que hacer y además no sabe leer; Don Quijote habla de su perfume, pero Sancho asegura que tenía un olor hombruno y de sudor. Además, en vez de obsequiarle con una joya por la embajada, le dio un trozo de pan y de queso de oveja (de peor calidad) y, como si fuera poco, por encima del muro… Las dos visiones de la mujer, la ideal quijotesca y la real (pero también imaginaria) de Sancho Panza corresponden, la primera a la poesía; la segunda a la visión “realista” y contrastan en este texto revelador de las diferentes maneras de percibir la realidad y a las mujeres, que tienen caballero y escudero… A medida que el hidalgo Alonso Quijano se afianza más en su personalidad de Don Quijote de la Mancha, irá anulando la existencia de Aldonza Lorenzo para proyectar con fuerza la de Dulcinea del Toboso, claramente expresada en la segunda parte del Quijote en el encuentro de las tres aldeanas a una de quienes Sancho señala como Dulcinea… Pero es ésta la tercera salida Don Quijote y ya ve el mundo tal cual es. Piensa entonces el Caballero que un encantador le está trastrocando lo que ven sus ojos… Don Quijote nunca confrontará a Dulcinea –la mujer ideal- con Aldonza, -la mujer real-, que ni idea tiene de su desdoblamiento en el corazón y cabeza de su antiguo enamorado… Separadas ambas mujeres por restricción que en la cabeza del caballero le puso Dulcinea del Toboso de no verla jamás, el vínculo entre una y otra se dará a través de Sancho Panza… Dulcinea se afianzará como una realidad en el corazón de Don Quijote, en cambio Aldonza se difuminará al grado de perder su identidad en la segunda parte del Quijote… Un pasaje emblemático representa lo huidizo de ese ideal de belleza femenina: casi al final de la segunda parte del libro, una liebre huye de los cazadores y va a parar a los pies de Sancho, cuando éste y su amo están entrando al pueblo natal de Don Quijote. Don Quijote piensa que es un signo de mal agüero, pero Sancho, para consolar a su señor le dice: “presupongamos que esta liebre es Dulcinea del Toboso y estos galgos que la persiguen son los malandrines encantadores que la transformaron en labradora; ella huye, yo la cojo y la pongo en poder de vuestra merced, que la tiene en sus brazos y la regala”… Así es el ideal: acosado, huidizo y débil como una liebre.

DON QUIJOTE y Sancho al emprender la aventura de los molinos de viento.

DON QUIJOTE y Sancho al emprender la aventura de los molinos de viento.

/arm