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Acordanza / Tere Ponce

  • Acordanza: Tere Ponce De León

* El libro: Kingo Nonaka, Andanzas Revolucionarias, se presentará hoy en el INEHRM.

* Las “Tramas urbanas” de Paloma Torres se exhiben en Kuwait

Un día, hace mucho tiempo, cuando era apenas una adolescente, una maestra del colegio Francés, Rosalba Fernández, me preguntó: Tere, ¿qué esperas de la vida? Me quedé perpleja y solo acerté a contestar, “lo que me traiga”… ¿por qué recuerdo esa frase que ha rondado toda mi vida? …Porque me acaba de llegar una invitación del Instituto de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, para asistir a la presentación del libro “Kingo Nonaka, Andanzas Revolucionarias” que escribieron Genaro Nonaka, hijo de este personaje japonés -cuya vida es novelesca- y el historiador Gabriel Rivera Delgado, del Archivo Histórico de Tijuana y el Instituto Municipal de Arte y Cultura de aquella ciudad… Ninko Nonaka nació en la prefectura de Fukuoka en Japón en el año de 1889 y murió a la edad de 88 años en nuestra Ciudad de México con la ciudadanía mexicana… Si la maestra Fernández le hubiese preguntado al jovencito nipón de 15 años, ¿qué esperas de la vida?, él en ese entonces se dedicaba a bucear perlas… Quizás le hubiese contestado, que esperaba de la vida una perla del tamaño de un calabazo… Pero la vida le trajo más que perlas: otro país, otra cultura, una guerra civil (la Revolución mexicana, en la cual estuvo presente en 14 acciones de guerra) : varias actividades: agricultor en Oaxaca, enfermero de guerra y fotógrafo… Afincado en Chihuahua, como enfermero curó a nuestro prócer Francisco I. Madero después de una batalla; miembro del cuerpo de sanidad de la División del Norte, conoció y siguió a Villa, obteniendo el grado de capitán; y luego, a él le tocó sacar del pantano el cadáver del general Rodolfo Fierro… Por sus acciones de guerra, en septiembre de 1967 el general Marcelino García Barragán, entonces secretario de la Defensa, le otorgó la Orden al Mérito, por servicios prestados durante la revolución… Una vez terminado el conflicto armado, entre 1921 y 1942 vivió en Tijuana, Baja California… Allí estudió fotografía y abrió dos estudios, fotografiando no solo a la sociedad tijuanense de entonces sino todos los lugares del Tijuana, enfocados a los cambios culturales, cívicos, y eventos deportivos. Sus fotos son ahora tesoro invaluable para la ciudad, pues capturó la vida de esa entonces pequeña población bajacaliforniana… Más de 300 fotos donó el señor Nonaka al archivo histórico de Tijuana y a la Sociedad de Historia de Tijuana… Pero la vida le trajo al señor Nonaka otra guerra: la segunda guerra mundial, en la cual los mexicanos nos vimos involucrados declarándoles la guerra a los países del Eje… Y como Japón formaba parte de estos países, el gobierno mexicano movilizó no solo a Nonaka sino a toda la comunidad japonesa-mexicana que vivía en el Noreste de nuestro país a la Ciudad de México… Nonaka nunca volvió a residir en Tijuana… Vivió ya en la Ciudad de México donde murió en 1977 a una edad muy avanzada… Escribe nuestro colega el periodista norteño Francisco Rodríguez Pérez que “A partir de su autobiografía o anotaciones personales, compiladas por su hijo, Genaro Nonaka García surge el libro “Kingo Nonaka. Andanzas Revolucionarias”, que se ha presentado en varios municipios de Chihuahua y también en Coahuila, Aguascalientes y Zacatecas” y ahora añadimos, en la Ciudad de México… “José Gabriel Rivera Delgado, coordinador del Archivo Histórico de Tijuana-IMAC, acompaña al autor en este recorrido nacional para dar a conocer la participación de un japonés en la Revolución Mexicana, un japonés maderista y villista, reconocido oficialmente y condecorado como veterano de la Revolución. El prólogo de la obra, a cargo de Rivera Delgado constituye una síntesis o resumen de la biografía de Kingo Nonaka” Rodríguez transcribe parte del prólogo: “Tijuana recibió en los años 20 del siglo pasado, miles de compatriotas mexicanos así como extranjeros que vieron en Tijuana una ciudad donde emprender sus sueños de superación económica, personal y familiar… Uno de esos tantos casos fue el señor José Genaro Kingo Nonaka, personaje de origen japonés, que llegó como inmigrante a México en 1906; de 1910 a 1914 participó en la Revolución Mexicana, alrededor de figuras relevantes como Francisco I. Madero y Pancho Villa”… El prologuista – prosigue Rodríguez- destaca que al llegar a Tijuana, una ciudad de inmigrantes, Nonaka se convierte en el primer fotógrafo de la comunidad, al registrar con su cámara, en su estudio y en las casas, instituciones y calles, la dinámica actividad de los tijuanenses de 1923 a 1942…Sus fotografías, apunta, se han convertido en fundamentales para entender la época de la Tijuana de ese tiempo y han dejado una huella imborrable en la historia de aquella ciudad… El único hijo que le sobrevive, Genaro Nonaka García, nació en Tijuana el 17 de mayo de 1930 y cuenta con una amplia trayectoria como promotor cultural, vinculado a la divulgación de la historia de Tijuana… Entre 2007 y 2014, don Genaro Nonaka García presidió el Patronato ciudadano del Archivo Histórico de Tijuana, aportando su tiempo, experiencia y recursos de información para trabajar conjuntamente con esta institución en la promulgación y divulgación de la historia de la ciudad”… Y cambio de tema para comentarles que la escultora Paloma Torres Estrada acaba de regresar de Kuwait, donde presentó su expo de textiles y esculturas titulada Tramas Urbanas… Se trata de 40 piezas, entre gobelinos, tapetes y esculturas de fieltro… Este proyecto artístico de Paloma contó con el apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las artes…. La expo se presentó primero en Beirut Líbano y ahora anda en la Península Arábica… Paloma cuenta que “hizo las imágenes para una primera exposición en el Museo Amparo, de Puebla, intitulada Horizontes fragmentados. “Cuando empecé a tomar las fotos me di cuenta que había un textil aventado sobre las montañas donde observaba la zona límite de la Ciudad de México”… Después decidió traducir estas imágenes al textil, para poder capturar la primera impresión de ella al ver el Valle de México, tan saturado de construcciones… En su trabajo aborda el tema de la ciudad para hacer una crítica al espacio que habitan miles de habitantes. “Cada día tenemos menos espacios verdes donde desarrollarnos, no nos damos cuenta que el paisaje incide en la configuración de nuestro espíritu. Tendríamos que ser más conscientes de cuidar el espacio urbano, de combatir la contaminación visual, el ruido, el tráfico; todo eso hace que haya una visión abierta o cerrada del mundo. Más que nada es retomar el espacio que nos pertenece y provocar una toma de conciencia de que todos somos responsables del espacio público”, ha dicho…