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Acuerdo aéreo entre México-Estados Unidos, fortalece la relación económica bilateral / Consideraciones / Aarón Irízar López

  • Aarón Irizar López

El nuevo Acuerdo Bilateral de Servicios Aéreos firmado entre México y Estados Unidos, constituye un instrumento de gran relevancia para el desarrollo de nuestra industria aérea, para la economía mexicana en su conjunto y para el fortalecimiento de la relación bilateral.

Esta acción se enmarca en la estrategia impulsada por el Gobierno de la República, desde el inicio de la actual Administración, orientada a convertir a nuestro país en una plataforma logística global de alto valor agregado, que cuente con una infraestructura de movilidad y conectividad, posibilitando la plena inserción a los mercados internacionales para lograr mayor competitividad, productividad y desarrollo.

Para dimensionar la trascendencia del asunto, basta señalar que el número de pasajeros que se traslada vía aérea entre México y Estados Unidos representa el 70 por ciento del total de los vuelos internacionales de nuestro país, mientras que el caso de carga asciende a 52 por ciento del total.

De acuerdo con cifras de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, el acuerdo bilateral incrementará en 16 por ciento el tráfico aéreo en el territorio nacional, lo cual generará a su vez unos 650 millones de dólares adicionales al sector turismo.

En este sentido, los objetivos del Acuerdo resultan por demás pertinentes: aumentar las alternativas para los usuarios del servicio aéreo internacional, potenciar el desarrollo de los servicios aéreos de carga para responder a la vocación exportadora y ampliar los espacios de participación de las aerolíneas mexicanas en otros mercados, generando las condiciones necesarias para que puedan competir de manera efectiva.

En síntesis, dará mayor competencia al sector, ofrecerá a los viajeros más rutas e impulsará a la industria de carga. El nuevo acuerdo sustituirá al vigente desde 1960 y, entre otras de su bondades, posibilitará a las aerolíneas de ambas naciones establecer un número ilimitado de rutas y frecuencias entre destinos de los dos países, hoy limitado a dos y en algunos casos tres líneas aéreas por cada uno.

Con este nuevo esquema, será la demanda de los usuarios la que determine el número de vuelos y de aerolíneas, lo que generará una competencia que se traducirá en mejores servicios y, eventualmente, en tarifas equitativas, en beneficio de los pasajeros.

Es importante mencionar que el mercado mexicano se reserva a la industria nacional y está prohibido el traslado de pasajeros entre ciudades del mismo país por una línea extranjera (cabotaje).

Las llamadas quintas libertades, que permiten a las aerolíneas volar de una ciudad en una nación en la otra, y de ahí a un tercer país, no se modifican, es decir, prevalecen las mismas que establece el convenio signado en 1991.

Al aumentar algunas frecuencias y destinos, se abre nuevas oportunidades comerciales, turísticas, de negocios y generación de empleos, en beneficio de los mexicanos.

Así, inicia una nueva etapa en la relación bilateral entre México y Estados Unidos, que contribuye a la consolidación de América del Norte como una región económica, comercial y turística de primera relevancia en el orden mundial.

En conclusión, el nuevo convenio bilateral posibilitará concretar alianzas entre aerolíneas de México y Estados Unidos, con su correspondiente impacto en el intercambio comercial, turístico y de negocios, que permitan el desarrollo de la industria aérea nacional, en beneficio de la economía mexicana y el bolsillo de los mexicanos.

* Senador de la República por el Estado de Sinaloa.

Twitter: @AaronIrizar

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