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Adiós a la segunda vuelta electoral

  • Jorge Galicia

Para quienes desde diversos foros académicos y políticos han insistido en una reforma política que dé entrada a la figura jurídica denominada Segunda Vuelta Electoral, para ellos hay malas noticias. Legisladores aseguran que ya no hay tiempo para ir a una reforma constitucional que aplique para la elección presidencial del próximo año.

El presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales del Senado de la República, Enrique Burgos García, señaló que el artículo 105 de la Constitución establece que una vez iniciado el proceso electoral, como también lo establece la Ley General de Procesos Electorales, no podrá modificarse ningún aspecto en la legislación electoral.

Por su parte, Pablo Escudero Morales, presidente de la Mesa Directiva del Senado, precisó que una reforma de ese tipo debió haberse resuelto en este mes, ya que “por tratarse de un cambio constitucional, tenía que haber ido a las dos Cámaras, en un extraordinario, y luego ir a recorrer los estados. Evidentemente ya no hay tiempo para eso”.

En ese contexto, es bueno recordar que en este tema fue el Partido de Acción Nacional quien lo puso en su agenda de prioridades legislativas para el segundo año de ejercicio de la LXIII Legislatura, y a esa iniciativa se sumaron respaldos de personajes de la academia como José Woldenberg, exconsejero presidente del IFE, quien al respecto ha dicho que la fórmula “no es una varita mágica ni lo resuelve todo”, pero sí ayudaría a evitar que nadie llegue al Poder Ejecutivo, al nacional o en los estados, con más rechazo que apoyo.

Es cierto, los escenarios señalan que si en este momento se celebraran las elecciones presidenciales ninguno de los tres partidos más fuertes en competencia, PRI, PAN y Morena, obtendría más del 50% de los votos, de ahí que seguramente para algunos ciudadanos la propuesta resultaba atractiva, sobre todo si se piensa en el nada descabellado escenario de elecciones altamente competidas, donde uno de esos partidos alcance el triunfo con un porcentaje precario de votos.

Segundas vueltas las acabamos de ver en las elecciones recientes de los países de Argentina y Perú, pero también las hay en Europa, y bajo esa modalidad en Francia acaban de elegir a su actual presidente, Emmanuel Macron.

El término “segunda vuelta” llama la atención de la ciudadanía por el hecho de que, en un escenario donde el candidato triunfante en la elección presidencial no alcance más del 50% de la votación nacional, el proceso se repita con los dos contendientes que obtuvieron las más altas votaciones y bajo ese procedimiento alcancen la legitimidad necesaria con más de la mitad de la votación total, lo malo es que en esa estrategia los partidos se unirán aunque sus programas e idearios sean diametralmente opuestos, tal como ya adelantaron la alianza PAN-PRD y sin necesidad de una segunda vuelta.

En fin, es muy probable que después de los comicios de 2018, y de confirmarse una elección cerrada, donde un candidato obtenga el triunfo en torno a apenas un 30 por ciento de los votos, políticos y ciudadanos volverán a insistir en la propuesta, por lo que en esta ocasión le diremos adiós a la “segunda vuelta” y la despedimos con un “hasta pronto”, porque aunque la fórmula resulte costosa para el erario es indudable que para fortalecer nuestro sistema de democracia hay que probar nuevas reglas electorales.
jorgelgalicia@yahoo.com.mx