imagotipo

Adiós a un mito

  • Salvador del Río

 

  • Salvador del Río

Como en pocas ocasiones de la historia de la política mexicana, a diez meses de conocerse los nombres de los candidatos de las fuerzas políticas del país, los presidenciables están a la vista de la opinión pública para las elecciones de julio de 2018. El “tapadismo” y el “dedazo” que acompañaban a los procesos para la designación de los candidatos, han quedado atrás.

En realidad, aun en las épocas en las que el nombre del candidato del PRI era guardado en absoluta reserva, la facultad del presidente en turno para designar al que se consideraba su sucesor, fue siempre relativa. La decisión, las más de las veces, estuvo sujeta a las circunstancias del momento y no siempre obedeció a la voluntad de quien la ejerció. La historia lo demuestra:

Recién creado el antecedente del PRI, PNR, Plutarco Elías Calles cambió su decisión al designar a Pascual Ortiz Rubio en 1929, fracasada la posibilidad del que se consideraba su delfín, Aarón Sáenz. Lázaro Cárdenas no era el candidato de Plutarco Elías Calles, y su designación terminó con la expulsión del país, en 1936, del hasta entonces Jefe Máximo de la Revolución Mexicana. Lázaro Cárdenas desistió de la candidatura del general Francisco J. Mújica para dar paso a las elecciones de 1939 -las más reñidas de la historia moderna- entre Manuel Ávila Camacho y el general Juan Andrew Almazán, apoyado por la derecha. El candidato de Miguel Alemán en 1946 era Fernando Casas Alemán, pero las circunstancias lo obligaron a proponer como abanderado del ya para entonces Revolucionario Institucional, a su también paisano, Adolfo Ruiz Cortines.

El “tapadismo” no ha sido siempre el misterio que se atribuye a la selección de candidatos a la presidencia. En las postrimerías del gobierno de Luis Echeverría, Leandro Rovirosa Wade, secretario de Recursos Hidráulicos, se encargó de presentar a los siete precandidatos a la presidencia. Rovirosa Wade fue el destapador de esa época. A finales del gobierno de Miguel de la Madrid, cuatro aspirantes a la candidatura del PRI desfilaron por la pasarela de la Cámara de Diputados en una exhibición que terminó con la candidatura de Carlos Salinas de Gortari.

Cercano ya el momento en el que las fuerzas políticas deberán hacer pública la designación de sus candidatos, las cartas están abiertas. En la conmemoración del 88 aniversario de la fundación del PRI estuvieron presentes todos los que figuran ante la opinión pública como posibles abanderados para la contienda de 2018, incluidos los que, aun no siendo miembros del partido, aparecen como posibles candidatos. La trayectoria, la personalidad y la actuación de cada uno de ellos, es discutida y analizada. Aun cuando la decisión para la nominación de candidato, en la práctica, corresponderá al presidente de la República.

En el resto de las fuerzas políticas del país, la única candidatura que no ofrece duda es la del dirigente de Morena, Andrés Manuel López Obrador, pero en los otros partidos la participación de las diferentes posibilidades también está a la vista. Tres aspirantes por Acción Nacional figuran como contendientes en la lucha por la designación de su partido. El todavía jefe de Gobierno de la Ciudad de México, aparece en primer lugar en los sondeos para ocupar la candidatura del PRD.

La lucha y los escarceos entre los posibles presidenciables de los diferentes partidos, está a la vista. Lo está también el panorama de posibles candidatos independientes a quienes se considera una expresión más o menos novedosa en el escenario electoral de 2018. No hay sorpresas. El “tapadismo” se destapó.