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Adiós al salario mínimo / Dr. Eduardo Andrade Sánchez

  • Eduardo Andrade

Pronto entrará en vigor la reforma ya aprobada por el Congreso de la Unión para desindexar el salario mínimo, lo cual esperamos sea el preámbulo de un incremento real de dicho salario que debe ser el indicador principal de la economía, aunque deje de serlo de las sanciones y otros cálculos basados en él. El proceso de modificación constitucional requiere que una vez que las cámaras federales aprueben la reforma por dos terceras partes de sus miembros presentes se añada la aprobación de la mayoría de las legislaturas estatales, procedimiento que se encuentra en marcha y que se espera concluya este mismo año, antes de que se determine el monto del salario mínimo unificado en el país correspondiente a 2016.

Tres son los artículos en que incide esta última reforma constitucional del año: el 26, el 41 y el 123. La fracción séptima de este último constituye el meollo del nuevo régimen en la materia al habérsele añadido la prohibición de utilizar dicho salario como índice, unidad, base, medida  o referencia para fines ajenos a su naturaleza, lo cual significa que no podrá emplearse para calcular sobre esa base el monto de multas o de cualquier otra asignación de recursos, como la que contenía el artículo 41 constitucional también reformado. Este precepto ha basado el financiamiento de los partidos políticos en un múltiplo del salario mínimo; en realidad era el único texto constitucional que lo empleaba como indicador, pero en muchas leyes y disposiciones reglamentarias se le alude precisamente con la finalidad de servir de unidad básica para el cálculo de cantidades completamente ajenas a la función laboral del referido salario.

Ahora el artículo 41 en lugar de establecer como base del financiamiento público partidario el 65 por ciento del salario mínimo, establece que será el 65 por ciento del valor diario de la Unidad de Medida y Actualización el que se multiplicará por el número total de ciudadanos inscritos en el Padrón Electoral para obtener el monto de recursos públicos destinados a los partidos políticos.

El círculo se cierra con la reforma del artículo 26, en el que se precisa la naturaleza de la mencionada Unidad de Medida y Actualización. Este precepto prevé que mediante la emisión de una ley se regulen las características de dicha unidad y la forma de establecerla. La UMA se utilizará como unidad de cuenta, índice, base, medida o referencia para determinar la cuantía del pago de obligaciones y supuestos previstos en las leyes federales o locales o en disposiciones reglamentarias que derivan de ellas. Se establece que el cálculo hecho sobre tal unidad, por ejemplo de las multas, se considerará como cantidad determinada a fin de evitar que se alegue que la sanción es inconstitucional por no estar fijada en una cantidad previamente establecida.

En los artículos transitorios se dispone que el valor diario inicial de la UMA, cuando entre en vigor la reforma, será igual al salario mínimo diario que rija en ese momento. Las cantidades basadas en dicho salario elevado al mes, que se emplean para determinar algunas obligaciones, se calcularán multiplicando la UMA diaria por 30.4 y las establecidas en el monto salarial anual, se precisarán multiplicando por doce el salario mínimo mensual. Se dispone también en los transitorios que todas las menciones hechas en instrumentos normativos al salario mínimo empleado como unidad de medida para calcular todo tipo de obligaciones, se entenderán hechas a la Unidad de Medida y Actualización.
eandrade@oem.com.mx