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Adiós Oaxtepec / Punto de Vista / Jesús Michel Narvaez

  • Jesús Michel

Seguramente usted, si rebasa los 40 años, conoció el balneario de Oaxtepec. Era “el lugar”. Seguro al máximo, divertido como pocos, con excelentes bares y restaurantes. Hotel de casi cinco estrellas y un ambiente que rondaba entre lo familiar y el destrampe. Quienes lo conocimos en sus inicios, sabíamos que ir el fin de semana, representaba el cambio total de nuestras rutinas. Era dejar la todavía transparente Ciudad de México para llegar a oxigenar, más aun, los pulmones todavía no dañados por la nicotina.

Algo le pasó a las administraciones del IMSS desde hace cuando menos dos décadas. Dejaron que Oaxtepec, sede de los representantes de la revolución nicaragüense, entre los que se encontraba el poeta Ernesto Cardenal, el escrito Sergio Ramírez y el comandante Jaime Wheelock, se hundiera y resbalara por el tobogán de la mediocridad. A alguien en el Seguro Social se le hizo fácil deshacerse del equipo de futbol Atlante y más tarde del centro vacacional de La Trinidad, en Tlaxcala, y ahora de Oaxtepec.

Razones suficientes debe haber. Sin duda, es más importante atender la salud de casi 60 millones de derechohabientes que se quejan de la escasez de medicinas, de falta de camas, de médicos, de enfermeras, de equipos, etcétera, que mantener un centro de esparcimiento que, al comenzar a operar era solamente para beneficiarios y después se abrió al público. Con 50 años de vida, el centro vacacional ya había sido concesionado a la empresa Promotora de Centros de Esparcimiento, S.A. de C.V, que quebró y regresó al IMSS.

Hoy es de Six Flags.