imagotipo

Admisión de culpa… / Punto de Vista / Jesús Michel Narváez

  • Jesús Michel

¿Hace cuánto tiempo han dicho los Gobiernos que en México no se practica la tortura? Diría que años. Se ha negado hasta el cansancio que para obtener una investigación se utilicen métodos bien conocidos en nuestro país desde hace años: injertar bambúes en las uñas, arrancar dientes, dar toques en las partes bajas, en hombres y mujeres; meter el rostro “en el pocito” y “darle de beber al sediento” hasta que se ahogue. Todo por separado y en su conjunto se llama tortura.

Y cuando las autoridades federales desechan el informe de la CIDH, en el que se habla de desapariciones forzadas, violación a derechos humanos y acciones de tortura, por “impreciso”, sale don Roberto Campa Cifrián –que lo mismo es candidato presidencial que funcionario de ínfimo nivel o alcanza la medianía- a reconocer que se trabaja para erradicar la… ¡tortura! Dicen entre abogados: “a confesión de parte, relevo de pruebas”.

¿Cuál es la intención del señor subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación al admitir lo hasta ahora negado? No queda claro. Pero la información redactada por el compañero Gabriel Xantomila revela lo que dijo don Roberto al responder, justamente, el informe de la CIDH.

No han sido pocas las recomendaciones emitidas por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en las que se señala específicamente a autoridades federales, estatales y municipales de practicar la tortura para obtener confesiones. El señor Campa dice que todavía se utiliza para las investigaciones.

¿En qué quedamos?

Twitter: @jesusmichelMx