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África en la mira de México

  • Rosamaría Villarello

Ha recobrado importancia la búsqueda de acercamientos con el continente africano a partir del cambio suscitado en las relaciones bilaterales de México con Estados Unidos. Lo mismo ha sucedido hacia otras regiones.

La famosa diversificación de la política exterior mexicana, tan aletargada, hoy tiene una nueva oportunidad de empujarla hacia un continente en que en el presente siglo se ubica como uno de los de mayor crecimiento mundial.

Después de los años pagados como consecuencia de la colonización gran parte de los países que integran África despegaron hace pocos años; al grado tal que algunos superan un crecimiento anual mayor al 10 por ciento, con una clase media a la alza que demanda mejores condiciones de vida y que gracias a su factor demográfico, los jóvenes, están teniendo nuevas expectativas.

Dentro de la gran problemática que atraviesan en cuanto a temas ancestrales como la pobreza y sus peores consecuencias como hambrunas, enfermedades y una migración considerada como la nueva esclavitud, existe otra perspectiva que es lo que hay que alentar en cuanto a las posibilidades de desarrollo. No sólo de manera oficial sino a través del sector privado.

África es la mayor fuente de recursos naturales y su incorporación a la globalización a través de la tecnología y el desarrollo de varios sectores de la economía la hacen ser una de las zonas más proactivas para avanzar en uno de los aspectos en que México ha dado mayor importancia como es el cambio climático; tema que además se ubica en la agenda global de desarrollo.

Hablar de África es referirse a 55 países, a más de mil millones de habitantes y de más de 30 millones de kilómetros cuadrados que la han hecho ser una de las zonas más codiciadas por países como China, India, Corea del Sur o Rusia y por los mismos Estados Unidos, sin olvidar a sus tradicionales socios: los europeos.

Hay muchos aspectos que se podrían pensar como alternativas ante restricciones de otros mercados; a invertir y a la transferencia de tecnologías en campos energéticos, minerales, agricultura o ganadería; industria textil o de otro tipo de manufacturas. Por supuesto en que habría que hacer el trabajo que durante tanto tiempo se desperdició.

Desde el ámbito multilateral, tenemos también muchas semejanzas para  avanzar conjuntamente y que hoy son una condición indispensable para avanzar en temas como el de la democracia,  la defensa de los derechos humanos, paz, desarrollo de las mujeres, la misma migración y los que por fortuna hemos son más conocidos: las artes y la cultura. México, además, ha sido un receptor significativo de estudiantes africanos desde la década de los 70 y se podría alentar a nuevas generaciones de mexicanos a conocer este mundo que para una gran mayoría es desconocido.

Las universidades son siempre una de las vías preponderantes para tender puentes de conocimiento como es el caso en particular de la UNAM, que además de haber sido una de las pioneras en los estudios africanos, hoy ha creado un programa para fomentar en el siglo XXI otra visión tendiente a llevar a cabo el fomento de acciones, por lo que abrirá un curso en agosto al que valdría la pena echarle un ojo: https://cursosafrica.wixsite.com/pueaa-curso