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Agenda Ciudadana

  • Rebecca Arenas

  • Rebecca Arenas Martínez
  • Diplomacia a la carrera, no es Política Exterior

La apresurada visita a México de Donald Trump, invitado por el presidente Peña Nieto, ha provocado el enojo de la mayoría de los mexicanos que no alcanzan a comprender la razón de invitar a nuestro país al acérrimo enemigo de los mexicanos, al hombre que no ha parado de insultar, amenazar y exacerbar la violencia contra nuestros paisanos indocumentados y contra todo lo que huela a México.

Por fuera de toda estrategia, de toda valoración sobre sus posibles consecuencias; en un entorno irrespetuoso hacia la cancillería mexicana ignorando su opinión en contra, la invitación a Trump, dispensándole un trato de Jefe de Estado, ha sido muy mal vista por inmensos segmentos de la población, calificándola de deplorable no solo en materia bilateral sino en el plano interno.

Concluida la visita, la insolencia de Trump en los medios de su país, mofándose de su reunión con el mandatario mexicano, ha sido el humillante corolario de este encuentro fallido entre un Gobierno muy debilitado que toma decisiones de bote pronto, desdibujando de un plumazo nuestra otrora prestigiada política exterior y un megalomaniaco que exacerba el odio, la discriminación y la violencia hacia los nuestros. Un auténtico peligro para el mundo si llegara a ser Presidente de Estados Unidos.

Los temas centrales de lo tratado: la construcción y pago de un muro en la frontera entre los dos países; la revisión del Tratado de Libre Comercio y la deportación masiva de indocumentados a nuestro país, han sido todos iniciativa de Trump, para ganar el apoyo de la población más conservadora y aislacionista de la Unión Americana, que sin ser mayoría es suficiente para constituir una amenaza. ¿Y los temas de México donde quedaron?

La negativa de la candidata demócrata Hillary Clinton a venir a México, cuatro días después de la visita de Trump, señalando su prioridad de campaña de promover las condiciones para crear nuevos empleos que garanticen a los estadunidenses mejores oportunidades en el futuro, ha sido un bofetón con guante blanco al troglodita Trump, calificando de “incidente diplomático” la desarticulada reunión de su contendiente republicano con el mandatario mexicano. Era de esperarse la negativa de Clinton, habiendo sido su discurso de campaña flexible hacia una ley migratoria y contraria a la construcción de un muro fronterizo privilegiando la construcción de puentes para lograr acuerdos, dialogar después de Trump con el Presidente mexicano lejos de significarle un beneficio con sus votantes, la hubiera hecho quedar como un plato de segunda mesa.

Las interpretaciones sobre todo este bochornoso desatino, tanto en los medios como en las redes sociales, han dejado ver la creciente impopularidad del presidente Peña, difícil de remontar en los meses que le restan de Gobierno. Y surgen inevitables las preguntas: ¿Quiénes asesoran al Presidente?¿Qué compromisos motivaron lo ocurrido? La invitación formulada a la candidata demócrata Hillary Clinton careció del tiempo y la forma debidos para generar su aceptación? Por qué correr el riesgo de intentar hacerle ver al arrogante Trump la importancia de México para Estados Unidos, si está visto que el republicano solo se escucha asimismo? Por qué  brindarle el escenario que requería para mostrarle a los estadunidenses que México toma en serio sus propuestas y las aborda? Por qué desaprovechar la vasta experiencia de la diplomacia mexicana para establecer los contactos con ambos candidatos de manera asertiva? Muchos porqués sin respuesta, y muchas especulaciones que descalifican las acciones del Gobierno federal hasta lo inimaginable. ¿Qué sigue?

Una prioridad del presidente Peña debiera ser disminuir el clima de polarización y critica en torno a las acciones de su Gobierno, y desde esa perspectiva, renovar a algunos miembros de su gabinete que no han dado los resultados esperados oxigenaría el ambiente. Por otra parte, dado que la economía no ha podido crecer, concentrarse en el tema de la inseguridad, que también, sigue sin resolverse, y construir acuerdos con los grupos de poder y de presión, que hagan factible, llegado el momento, el arribo de un candidato priísta a la Presidencia, con posibilidades de ganar.

Un despliegue de habilidades por todo lo alto, que brillaron por su ausencia en la visita de Trump.
rayarenas@gmail.com

@RebeccArenas