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Agenda Ciudadana

  • Rebecca Arenas

  • Rebecca Arenas Martínez
  • Gobierno y ciudadanía, cada quien por su lado

Una de las tempranas lecciones derivadas de la crisis múltiple que estamos viviendo los mexicanos, y que se agudizará en el corto plazo con la llegada de Trump, es que tenemos que aprender a funcionar a pesar de las dificultades y obstáculos; sortearlos de la mejor manera posible, buscando, hasta donde nos alcance la información y nuestra propia capacidad, ser realistas en este proceso.

Sobrevivir en la crisis, digámoslo así, aunque suene un tanto de dramático, es hacer más con lo mismo o incluso con menos; significa también, valorar la experiencia, el oficio en nuestro quehacer cotidiano, y esforzarnos en ser cada vez mejores. Pero esto que se escribe fácil, en realidad es muy complicado en los hechos, dado el malestar y la desconfianza que prevalecen en la sociedad mexicana, mucho antes de que apareciera Trump.

¿De qué manera podría encauzarse este malestar, de gran fuerza y energía, transformándolo en acciones constructivas, que generaran beneficios a la propia gente? ¿De qué manera podríamos entre nosotros mismos, los mexicanos, organizarnos para encontrar salidas viables a una realidad de falta de expectativas de vida mejor para la inmensa mayoría de la población?

¿A dónde está la punta de la madeja para empezar a desenredar este entuerto de malestar creciente que amenaza con hundirnos? Llevamos no dos meses, ni dos años, sino muchos años inmersos en una sucesión de escándalos que ha puesto por los suelos la confianza de la ciudadanía en sus instituciones gubernamentales y en los funcionarios que las detentan. El asunto se vuelve más peligroso, porque la historia nos muestra que a los periodos de descomposición política y de corrupción incontrolada suele sobrevenir la dictadura. Panorama ominoso.

La moral pública está deshecha, y la clase política no ha mostrado tener altura de miras para anteponer a sus intereses personales o de grupo, los intereses que importan al país.

Frente a ello, Trump podría después del 20 de enero, lanzar de inmediato, sus tres iniciativas relacionadas con nuestro país: la renegociación (quizá derogación) del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), la deportación masiva de inmigrantes indocumentados y la construcción de un muro fronterizo. Son acciones relativamente sencillas para un país tan poderoso como Estados Unidos frente a una nación con menos poder como México.

Y frente a esa realidad exógena, que nos afectará en lo interno, que hará el Gobierno federal? En lo que se refiere a Trump, está visto que tratar de apaciguarlo, sin que ello vaya a cambiar los negativos resultados. Y frente a la población del país, probablemente no se le ocurra nada distinto a lo que ha dicho hasta ahora, que las presiones estadunidenses, constituyen una oportunidad para México.

Sin embargo, el Gobierno mexicano tiene que asumir que viene lo peor. Si efectivamente ocurre lo peor, vamos a estar preparados para enfrentarlo, pero vamos a hacerlo en la unidad: Gobierno y ciudadanía, no cada quien por su lado.

México requiere de una ciudadanía informada, que respete y practique los valores democráticos que hacen posible la vida armónica en sociedad; que decida con libre albedrío sin dejarse manipular; que privilegie el compromiso colectivo sobre el individual; que sepa organizarse y actuar desde la civilidad como efectivo contrapeso al poder omnímodo de partidos y gobierno. Pero una ciudadanía así necesita construirse, requiere de una formación previa, de enseñanza, practica y de un entorno favorable.

La construcción de ciudadanía es una tarea de gran calado, que requiere de la participación de toda la infraestructura pública y privada del país, de las instituciones educativas, los medios de comunicación con vocación democrática, de los colegios de profesionistas, de los gremios de trabajadores y de la sociedad en su conjunto, y contar con el mas pleno apoyo de los gobiernos y los legisladores para canalizar los recursos y promover las condiciones necesarias para su realización integral.

La Construcción de Ciudadanía es sin duda alguna la única opción efectiva de largo aliento, para lograr lidiar y empezar a resolver los problemas de poder, dinero, corrupción, impunidad y mentira que mantienen a México igual que a un enfermo en fase terminal.

La Construcción de Ciudadanía es una tarea compleja y gradual, pero con resultados irreversibles; también es una tarea costosa, pero infinitamente costoso será más costosa posponerla.

rayarenas@gmail.com

@RebeccArenas