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Agenda Ciudadana

  • Rebecca Arenas

  • Rebecca Arenas Martínez
  • Complicado panorama para México en 2017

El triunfo de Donald Trump en la Presidencia de Estados Unidos ha cambiado el panorama para México, por lo menos hasta que el Presidente electo anuncie las políticas públicas que implementará.

El grado de dependencia de nuestra economía con respecto a lo que señale el beligerante republicano a partir de su toma de posesión el próximo 20 de enero, se sustenta en el hecho de que el 80% de las exportaciones mexicanas dependen del Tratado de Libre Comercio para América del Norte TLCAN, además de que éstas representan 25% de nuestro PIB.

En este contexto, los especialistas en el tema han empezado a replantear sus expectativas para la economía mexicana, destacando tres importantes aspectos.

I. Crecimiento. Han recortado sus expectativas de crecimiento para nuestra economía en 2017. Ahora el consenso del mercado para el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) se ubica en un rango de 1.7 %, desde un previo de 2 a 3%.

Aunque aún no se conocen las propuestas concretas de Trump, su declaración reiterada de que desde el primer día de su mandato renegociará el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ha empezado a generar inseguridad para invertir en México, lo que impactará negativamente el crecimiento de nuestra economía.

II. Alineamiento con la Fed. La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) ha dejado ver que el banco central comenzaría a partir de este mes de diciembre con una racha alcista de su tasa de interés referencial, lo que llevaría al Banco de México (Banxico) a incrementar de nuevo su tasa. Esto, dicen los analistas de Banxico, para mantener el atractivo de los activos mexicanos y para evitar presiones inflacionarias, ya que la depreciación del peso frente al dólar comenzará muy pronto a reflejarse en los precios al consumidor.

Los funcionarios de Hacienda y Banxico han señalado su intención de endurecer la política monetaria en línea con la Fed, aunque esto afectará sobre todo en el crecimiento del consumo de los hogares, aspecto que ha sido clave del crecimiento económico en los últimos trimestres.

III. Más presiones para el peso. Tras el éxito de la licitación de la ronda 1.4 de la reforma energética, que podría atraer unos 41 mil millones de dólares en inversión para México, nuestro tipo de cambio se ha comportado con relativa calma, no obstante el peso mexicano continuará sensible a los comentarios que realicen Trump y su equipo.

Si Trump comienza a cumplir con cada una de sus promesas, la presión sobre nuestra moneda se podría intensificar a niveles históricos. Los especialistas no descartan que el tipo de cambio pudiera dispararse hasta 25 pesos por dólar.

La OCDE mantiene una proyección para el mundo en un promedio de 3.3%, considerando los impulsos que tendrán las economías asiáticas. Pero el año 2017 traerá muchas sorpresas en todos los sentidos: aumentarán las tasas de desempleo, la inestabilidad financiera y la volatilidad en los precios de las materias primas, además de una contracción del ahorro.

Los aspectos políticos serán importantes porque hay una tendencia hacia un proteccionismo y una cerrazón en las políticas de vinculación internacional, por lo que hay quienes afirman que 2017 podría ser un año parteaguas para la reestructuración financiera del mundo.

En México, aunque exista una disminución del gasto público y una contracción de ingresos, la estabilidad macroeconómica será una fortaleza. Por otra parte, la capacidad productiva del país dentro de su oferta agregada se mantendrá vigente, aunque habría que considerar los problemas económicos y sociales de Estados como Chihuahua, Quintana Roo y Veracruz, que están entre los más endeudados, y otros que mantienen un alto índice de pobreza, como Oaxaca, Puebla, Tlaxcala y Zacatecas. Ante la disminución del gasto público se verán afectadas las entidades endeudadas, lo que repercutirá en el nivel de empleo.

Por su posición geopolítica, México posee fortalezas que debería usar, e iniciar una promoción muy fuerte de atracción de inversiones de largo plazo, mirando hacia otras regiones del mundo; además de propiciar una intensa campaña de turismo que permita incrementar los ingresos de divisas adicionales y la inversión extranjera directa que compensen los déficit crecientes en cuenta corriente que enfrentaremos en muy corto plazo.

Un aspecto fundamental será fortalecer la confianza de la ciudadanía con acciones claras, precisas y contundentes de ataque de la impunidad y una demostración tajante de combate a la corrupción y a la simulación que, lamentablemente hoy prevalecen. El panorama para México en lo económico se avizora complicado, pero el Gobierno puede tomar decisiones claves que nos permitan salir menos raspados.
rayarenas@gmail.com