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Agenda Ciudadana

  • Rebecca Arenas

  • Rebecca Arenas
  • La unidad de los mexicanos es plural

Tras las fallidas marchas de la Ciudad de México, una convocada por Televisa al través de sus analistas políticos que, confundiendo popularidad mediática con liderazgo social aceptaron el desafortunado encargo; y la otra convocada por la camaleónica señora Wallace, encarnado esta vez al “masiosare” oficial, ha dejado una vez más, más que claro que la unidad nacional no se obtiene por decreto, ni “espantando a la gente con el petate del muerto”.

Pretender con una marcha mostrar una realidad inexistente  equivale a confundir a fieros halcones con blancas palomas, con una ingenuidad conmovedora.

La unidad nacional fortalece cuando es genuina. Cuando no se busca montar como representación cinematográfica. Autocomplacientes consigo mismos los organizadores de las marchas fallidas, ahora tratan de culpar a la falta de conciencia nacional sobre el peligro y hacia México que significa Trump, confirmando el dicho que “el éxito tiene muchos padres, y el fracaso pura madre”.

El primer autogol fue la incapacidad de los dueños de las marchas de acordar un único tema que las convocara, en vez de varios y todos contrapuestos entre sí. Tal vez, uno que hubiera logrado la masiva asistencia de tirios y troyanos “Solo por México” jamás se utilizó y si alguien lo hizo, quedó en un muy lejano segundo plano. Otro tal vez, que en este esfuerzo hubieran estado involucrados verdaderos líderes sociales, que más allá de sus agendas, quieren a su país, pero o no fueron convocados o no quisieron asistir.

Hay muchas más formas de defender al país, que alzarnos en una sola voz contra el sátrapa del país vecino, incluyendo en este propósito la disyuntiva suma cero de respaldar al Gobierno o descalificarlo pidiendo deponerlo, equivale a pegarnos un balazo en el pie nosotros mismos, soslayando las muchas otras formas en que podemos hacer valer los intereses nacionales.

Lo que nos debilita frente al agresor no es nuestra diversidad, sino nuestros fracasos. Los retos que tenemos son muy distintos y no podrán encararse si decidimos soslayarlos en aras de una mentira fraguada, que no servirá de respaldo ni a los negociadores del Gobierno, reacios a difundir los términos de su propuesta con los mexicanos de a pie, paradójicamente los que logran convocar a marchas multitudinarias, pletóricas de energía y convicción hacia la  causa por que marchan.

Si se trata de apoyo a nuestros paisanos migrantes, pretender la armonía equivale a silenciar de nueva cuenta, las razones de que haya tantos migrantes indocumentados en aquel país; ellos requerirán negociar con mucha energía para hacer valer sus derechos y requerirán del apoyo resuelto de los Consulados mexicanos, más allá de que haya marcha o no las
haya.

En cuanto al TLCAN, si el Gobierno mexicano va a negociar reformas, necesitaremos mucha desunión, activa y beligerante desunión, de los segmentos perjudicados, capaces de hacerse escuchar ante los desconfiables emisarios que hoy tenemos. Una obligación de todos, que sí generara la unidad nacional, es exigirle al Gobierno mexicano transparencia en sus propuestas y acuerdos, para que no nos enteremos de que “A Chuchita la bolsearon” cuando ya sea demasiado tarde, cuando ya se hayan ido.

Que haya desacuerdo sobre el modo de encarar la amenaza Trump, no es asunto malo, lo deseable sería que el Gobierno escuchara las propuestas de gente especialista en el tema y en la negociación y no asumiera que los mejores para concertar y convenir un tema tan importante para México, sean los que el Ejecutivo federal conoce. Eso sí es preocupante.
rayarenas@gmail.com