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Agenda Ciudadana

  • Rebecca Arenas

  • Consulados en EU, tabla de salvación
  • Rebecca Arenas

Del grueso de asuntos en conflicto en la agenda bilateral México-Estados Unidos, la deportación masiva de nuestros compatriotas indocumentados constituye, sin duda, el más grave y doloroso, por todo lo que ello implica y porque ya está en plena marcha esta orden ejecutiva 104 de Trump.

Sorprende sin embargo, la consistente hostilidad del mandatario hacia la población migrante de nuestro país, ya que cada semana endurece su programa de deportación con nuevas acciones, como la de habilitar como agentes migratorios a cualquier representante de las fuerzas del orden de nivel local, estatal o federal, autorizándoles a detener, apresar y expulsar del país a cualquier persona sospechosa de ser inmigrante. Es decir, por su apariencia física, tenga papeles o no.

Más allá de la arbitrariedad que conlleva esta decisión presidencial, que ha exacerbado el consabido racismo de los mandos locales en aquel país, y más allá de los dramáticos testimonios de familias separadas y menores en la orfandad por la deportación de sus padres, lo urgente en este momento es la labor que están llevando a cabo los cincuenta consulados de México en Estados Unidos, única tabla de salvación para los cientos de indocumentados de origen mexicano que han dejado de desarrollar su vida normal, y hoy permanecen escondidos como criminales, esperanzados en escapar de la persecución migratoria, que más tarde o más temprano, lamentablemente, los encontrará.

Como representantes del Gobierno mexicano, los consulados están proveyendo apoyo en cuestiones legales y brindando recursos a las personas y familias que lidian con asuntos migratorios, una responsabilidad de gran calado si tenemos en cuenta que, alrededor de la mitad de los 11 millones de indocumentados en Estados Unidos son de origen mexicano.

En las representaciones consulares más importantes se han empezado a capacitar a todos los empleados en servicios legales básicos y esperan contratar en las próximas semanas a muchos más abogados migratorios. Los funcionarios consulares señalan que la prioridad es lograr que las  familias que ya viven en Estados Unidos puedan mantenerse unidas, aunque reconocen que el volumen de la población indocumentada es infinitamente superior a las capacidades de apoyo que los consulados pueden actualmente proporcionar.

Para completar el cuadro, los excesos que se temían ya han empezado a ocurrir. La declaración inicial de Donald Trump de deportar a los indocumentados con antecedentes criminales no se está respetando. Hoy se detiene y maltrata a personas en la calle simplemente por su apariencia morena, tengan papeles o no, y las deportaciones están contemplando a personas sin antecedentes penales, generando pánico generalizado en la población migrante que no sabe qué va a pasar ni cómo protegerse.

Otra importante vertiente de la deportación de indocumentados es la secuela que esto tendrá en las remesas que llegan a México. Actualmente los mexicanos indocumentados que viven en Estados Unidos envían más de 25 millones de dólares a nuestro país para el sustento de sus familias, esa será otra crisis que muy pronto enfrentaremos.

Lo más dramático en esta desafortunada historia que apenas comienza es la actitud obstinada de nuestros connacionales de permanecer en Estados Unidos a pesar del maltrato y la injusticia del Gobierno estadunidense. Todo con tal de no regresar a su país, que les negó oportunidades de subsistencia digna.