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Agenda Ciudadana

  • Rebecca Arenas

  • México,el vecino a minar por EU
  • Rebecca Arenas

Quien estime hoy por hoy, que el interés del Gobierno estadunidense por apropiarse de aspectos nodales de México es una percepción caduca, fuera de la realidad actual, se equivoca.

El desmembramiento, privatización y extranjerización de Pemex, CFE y la desarticulación y finiquito de Ferrocarriles Nacionales de México -hace ya más tiempo- como sistema nacional de arrastre integrado, de puertos y aeropuertos, carreteras y sistema financiero, adquiere connotaciones especialmente delicadas en las regiones y estados cercanos a ambas fronteras.

La del sur por la colindancia con una nación dominada militarmente por Estados Unidos. La del norte por el accionar político-estratégico de este país sobre los procesos de “integración silenciosa”, que se vuelven audibles, cuando ya es demasiado tarde.

Las modificaciones a la Constitución y a la ley que regula la inversión extranjera así como su formalización en el TLCAN; las reformas estructurales en energía, comunicaciones y transportes, y el establecimiento de un vasto entramado de redes de interconexión (eléctrica, gasera, ferrocarrilera, etcétera) transfronteriza, a cargo de empresas estadunidenses y cuando mucho “binacionales”, han venido creando vulnerabilidad y problemas de carácter jurisdiccional, que se acrecientan con la masiva militarización fronteriza impulsada por Estados Unidos.

En el caso de Baja California presenciamos un inusitado despliegue de compra de propiedades por parte de inversionistas estadunidenses y de grandes firmas de bienes raíces de aquel país. Si a esto agregamos la mencionada integración “binacional” de los proyectos de infraestructura de comunicaciones, el escenario que advertimos es potencialmente peligroso, especialmente en lo que se refiere a la integridad territorial de la Federación Mexicana.

En su estudio La compra-venta de México, una interpretación histórica y estratégica de las relaciones México-Estados Unidos desde la perspectiva del sur Editorial UNAM 2015, John Saxe Fernández señala: “La apertura del sector eléctrico, esencialmente en el norte del país, donde se ponen en marcha ambiciosos proyectos binacionales de interconexión eléctrica y de infraestructura, ocurre en medio de un cruce de fuerzas geoeconómicas y geopolíticas, culturales y migratorias. Este proyecto de privatización integral contempla medidas y aspiraciones mayores tanto en lo geográfico como en lo temporal, incluyendo escenarios sobre la reestructuración de las fronteras entre México y Estados Unidos de cara al año 2050” y sostiene que el esquema privatizador forma parte de una concepción mayor con consecuencias de largo alcance geoeconómico y geopolítico.

Otorgándole el beneficio de la duda a tan audaz aseveración, un indicio preocupante es el creciente avance en los procesos de integración estadunidense en áreas “demográficamente aptas”, es decir, con poca población mexicana, como Baja California Sur, que a juicio de algunos especialistas del Colegio de la Frontera Norte, cúpulas empresariales estadunidenses desearían anexarse, desde Tijuana hasta Cabo San Lucas, por su potencial de transformarse para los jubilados y turistas en el equivalente a la Florida, pero en la Costa Occidental.

Desde esa visión, académicos del Colef preveían la posibilidad de que Estados Unidos decidiera replantear o suspender porciones del TLCAN que minaran nuestra frontera económica. Nuestra vecindad asimétrica nos obliga a tratar de ver más allá de la aparente coyuntura anti México desde la Casa Blanca.¿Lo estarán haciendo los estrategas del Gobierno?