imagotipo

Agenda Ciudadana

  • Rebecca Arenas

  • Libertad de expresión en crisis
  • Rebecca Arenas

Veracruz, para desgracia de quienes somos oriundos de este hermoso Estado, es la zona más peligrosa para los periodistas de todo el Continente Americano. Esta afirmación formulada por la organización internacional Reporteros sin Fronteras (RSF), ha sido respaldada por las más reconocidas organizaciones de periodistas en México y en el mundo, y es que las cifras no dejan lugar a dudas.

En su informe “Veracruz: los periodistas frente al estado de miedo” dado a conocer en el último trimestre de 2016, señala que, tan solo durante la administración del gobernador Javier Duarte (2010-2016) -hoy prófugo de la justicia-,se registraron en la entidad 19 casos de periodistas asesinados, cifra alarmante a la que habrá que agregar los crímenes contra periodistas ocurridos en lo que va del presente año.

El reporte también señala: “Durante el Gobierno de Duarte, cerca de 40 por ciento de los casos de periodistas asesinados o desaparecidos en México se registraron en Veracruz, entidad que concentra 6.7 por ciento de la población del país” y añade “Del año 2000 a septiembre del 2016, la organización contabilizó 19 asesinatos cometidos en la entidad, lo que significa casi 20 por ciento de los homicidios de periodistas del país, que en el mismo periodo de tiempo arroja 99 casos”.

De enero de 2011 a septiembre de 2015, la Procuraduría General de la República (PGR) inició 744 averiguaciones previas por delitos cometidos en contra de periodistas en Veracruz, lo que corresponde a 10 por ciento de las investigaciones del país.

Según las cifras de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) 90 por ciento de asesinatos de periodistas permanece en la impunidad, porcentaje que alcanza 100 por ciento cuando se trata de casos de desaparición o ataques a medios de comunicación.

En Veracruz, señala el reporte de RSF, las estadísticas, provenientes de diversas fuentes especializadas, son claras y coincidentes: El 100 por ciento de los crímenes permanecen impunes. De los 19 casos de asesinato de periodistas registrados durante el Gobierno de Javier Duarte, no se ha esclarecido ninguno, la justicia no ha condenado a nadie.

El Senado de la República en su estudio sobre la persecución a periodistas en México, destaca cuatro factores de riesgo que están provocando que este fenómeno delictivo siga creciendo: Las amenazas del crimen organizado, la falta de control y protocolos de actuación del Ejército y cuerpos policiales, la falta de coordinación de las autoridades —federales y locales—, y, la falta de precisión en la ley del derecho de réplica.

Habida cuenta de lo anterior, debe ser prioridad de las autoridades mexicanas articular mejor los mecanismos de protección de periodistas, así como intensificar la lucha contra la impunidad y las agresiones contra periodistas, incluidas las cometidas por los cárteles, por representantes del Estado y de los gobiernos estatales. Se dice fácil, pero conociendo las causas, el Gobierno federal tiene que empezar a actuar en base a estrategias asertivas, que produzcan resultados concretos, que no los ha habido.

El reciente asesinato de la periodista Miroslava Breach en el Estado de Chihuahua, que realizaba periodismo de investigación en torno a la colusión del Gobierno estatal saliente y el crimen organizado, además de abominable, nos proyecta en el mundo como un país donde impera la corrupción y la barbarie, con un poder público que no ha sido capaz de hacer respetar la libertad de expresión, la misma que fluye sin cortapisa en el ámbito digital en todo el mundo. Lamentable.
rayarenas@gmail.com